"Sembrar de justicia y paz los campos de la Patria"

 

Las autoridades de la Iglesia han reiterado varias veces su ofrecimiento de un ámbito de diálogo y mediación en orden a superar la profunda crisis en que se encuentra el país. "Cada grupo tendrá que plantear cuales son sus necesidades pero también a qué está dispuesto a renunciar; el bien común nunca va a satisfacer el bien de todos los grupos", declaró el obispo Jorge Casaretto. La renuncia del presidente de la República, Fernando de la Rúa, el pasado 20 de diciembre, ha ratificado la gravedad de la crisis que atraviesa Argentina.

 

En un mensaje emitido el 20 de diciembre y titulado "Sembrar de justicia y paz los campos de la Patria", el arzobispo de Paraná y presidente del Episcopado, Estanislao Karlic, dijo lo siguiente: "La Iglesia, que acompaña a su pueblo cada día en esta crisis tremenda, en las pequeñas y grandes poblaciones del país, hoy quiere expresar por su Episcopado, su enorme preocupación ante los dolorosos acontecimientos de estos días, que en alguna forma culminan en la renuncia del presidente de la República... Somos nosotros los responsables de proteger las estructuras de una auténtica democracia, y mucho más, de afirmar los grandes valores de la persona, la familia y la sociedad, de vivir las virtudes morales de justicia y solidaridad... La nación, que se constituye principalmente por sus valores y actitudes, debe edificarse especialmente en los momentos de crisis."

"Con humildad y espíritu de conversión, renunciemos a lo que es injusto y quiebra la relación fraterna en la sociedad, a lo que endurece el egoísmo y rompe el tejido de la comunidad. Sólo con un corazón puro delante de Dios, -continúa diciendo mons. Karlic- tendremos manos limpias para trabajar y abrazar a los hermanos. Sólo con un corazón limpio seremos capaces de partir el pan en la mesa de los pobres y sembrar de justicia y paz los campos de la Patria. Que los dirigentes políticos y sociales asuman su responsabilidad con la grandeza de espíritu exigida por su vocación y por la gravedad del momento actual, con la sabiduría, la fortaleza y la renuncia heroica de los grandes conductores de los pueblos en las encrucijadas de la historia."

Según declaraciones del arzobispo de Resistencia, Carmelo Giaquinta, "hoy pagamos los efectos de una deficiente catequesis en la formación de la conciencia moral del ciudadano cristiano. En la Argentina se ha abierto un abismo enorme entre la fe del que se profesa cristiano y su vida pública. ¡Cuántos presidentes se han dicho católicos en nuestro país, autoridades de los tres poderes que han jurado sobre los Evangelios, visitas al Papa, peregrinaciones, bendiciones... y a pesar de todo desde hace más de setenta años la Argentina se ha venido barranca abajo. Ayudar a percibir la profunda relación que hay entre la acción pública hecha con idoneidad y honestidad y la fe en Cristo ha de ser una preocupación capital de los pastores en los próximos decenios", concluyó.

Para la coyuntura los obispos ven imprescindible una concertación multisectorial a fin de consensuar propuestas frente a la crisis económica y al desempleo. Esta concertación consistiría en una mesa de diálogo con políticos, empresarios, gremialistas y banqueros en vista de un acuerdo político de fondo. Muchos representantes de la Iglesia son partidarios de que se discuta globalmente el mismo modelo económico y se manifiestan contrarios a que la concertación sea para consolidar el esquema neoliberal. En ese sentido, Karlic reiteró una vez más la voluntad de la Iglesia de "servir a los valores morales y a un sincero diálogo entre los argentinos, en el marco de la plena vigencia de las instituciones democráticas".

"Debemos construir sobre roca firme y no sobre arena -dijo el arzobispo concluyendo su mensaje-. Por eso oremos al Señor para que Él haga con nuestras manos esa obra difícil que es nuestra nación... Que nos enseñe a tener la iniciativa de un amor y servicio solidario que funde la esperanza de aquellos con quienes compartimos la responsabilidad de hacer nuestra nación. Somos responsables de nuestras opciones ante Dios y la historia..."

El arzobispo de Rosario, Eduardo Mirás, por su parte, se refirió al grave problema de la deuda externa: "La deuda tiene mucho de injusta. La suba y el incremento de los intereses fue tal que el cálculo que se puede hacer de lo que se abonó es casi superior a lo que se recibió. Esta situación agobia al pueblo y demanda caminos para una solución más justa. No puede morir un pueblo para pagar una deuda", afirmó.