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La Iglesia pide "Reconstruir la Patria"
En una reunión extraordinaria de la
Comisión Permanente del Episcopado del 7 y 8 de enero, los obispos sacaron
un fuerte e importante documento titulado: "Reconstruir la patria". En el mismo se analiza la dramática situación
del país, "gravemente enfermo por una larga afección moral reflejada
en los diversos niveles, económico, político y cultural". Según
los obispos, "la crisis terminal que vivimos indica una claudicación
grave en la moral social. Sobre ésta han de examinarse (hacer un pedido
de perdón) no sólo las personas sino también las instituciones privadas
y públicas: los partidos políticos, los sindicatos, las cámaras empresariales,
las entidades financieras y sobre todo los tres poderes del Estado con
las entidades que dependen de él." Los obispos proponen la superación
de la crisis a través del cultivo de los valores morales (austeridad,
sentido de la justicia y la equidad, cultura del trabajo, respeto de
la ley y la palabra dada...), de la promoción de la educación, la elevación
del nivel de los medios de comunicación masiva, la multiplicación de
fuentes de trabajo real, la reforma del Estado y de la política, el
afianzamiento de la justicia, la erradicación de la corrupción... También
hacen una fuerte autocrítica a nivel eclesial con respecto
a la predicación y la catequesis que se dan en las parroquias donde
muchas veces está ausente la enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia
o de la moral social: "en un país que se profesa mayoritariamente
cristiano no es fácil explicar la presente crisis sin una grave falla
en la coherencia entre la fe y la vida, y en la catequesis y predicación
de la moral social". Para los obispos este "pedido de perdón" de parte de todos
es una "premisa indispensable
para que se entable un diálogo fecundo entre todos los sectores
de la sociedad que lleve a acuerdos fundamentales". Piden además
a todos renunciamientos patrióticos, deploran los hechos violentos como
muertes y saqueos y repiten su ofrecimiento que sólo se da "en
circunstancias excepcionales como ésta, para alentar iniciativas de
diálogo entre los diversos sectores sociales y políticos". No falta
un mensaje de esperanza: "El momento de gran humillación de un
pueblo puede convertirse en el comienzo de su resurgimiento. Hay que
reconocer la situación con honestidad, aunar las fuerzas y no perder
el tiempo en echarnos las culpas (sin olvidar por eso el papel de la
justicia), aportando la cuota de sacrificio que nos corresponde a cada
uno... Éste no es un momento crítico más. Podríamos perder una ocasión
providencial para crecer realmente como Nación", dicen los obispos. Y finalmente, hacen una dura advertencia: "Los dirigentes
que no se sientan capaces de hacer los renunciamientos y esfuerzos necesarios
para reconstruir el país, deberán dar un paso al costado". Este
enérgico documento se suma a varios otros que el episcopado ha ido promulgando
desde hace más de un año advirtiendo la urgencia
de un cambio de rumbo en el país.
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