NO A LA PENA DE MUERTE

El caso de Thomas Miller-El

 

Thomas Miller-EI, un ciudadano afroamericano, de 48 años, ha sido juzgado por robo y asesinato, y condenado a la pena de muerte en el estado de Texas. Amnistía Internacional (AI) ha denunciado una serie de irregularidades en el juicio y ha expresado que este caso refleja todos los vicios de los que adolece el sistema judicial norteamericano.

 

Giulia Tamayo, representante de AI en España afirmó: "Para la justicia de Estados Unidos siempre tiene que haber un condenado, culpable o no, pero condenado. Es lo que ha ocurrido con Thomas, que da el perfil perfecto para ser acusado: es negro y no tiene dinero para pagarse un buen abogado que reabra su caso ni ningún tipo de influencia", explicó. Tanto Amnistía Internacional como El Grupo Internacional de Apoyo a Thomas Miller-El y la Asociación Internacional Abolicionista de la Pena de Muerte, han calificado la sentencia como injusta, fruto de un proceso irregular y viciado.

Las arbitrariedades en el proceso de Thomas Miller-El comienzan desde su detención. En noviembre de 1985, fue acusado de matar a un empleado de un hotel en Dallas. Thomas ni siquiera estaba el día del asesinato en esa ciudad, sino que se encontraba en Houston, a cientos de kilómetros. Su esposa también fue juzgada por el mismo crimen y condenada a cadena perpetua tras negarse a testificar contra su marido. Fue puesta en libertad seis años más tarde, después de que un tribunal determinara que su juicio no fue justo. Desde entonces, se dedica a recaudar dinero para conseguir un abogado de prestigio que logre la revisión del caso de su marido por el Tribunal Supremo.

A raíz de este caso, AI denunció la arbitrariedad, el racismo y el clasismo judicial estadounidense. Coincide en ello con el Comité de Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU, que ha señalado la "preocupante correlación entre la raza de la víctima y la del acusado en las sentencias de muerte en Estados Unidos".

En Estados Unidos todavía mantienen la pena de muerte 38 estados. Desde que volvió a aplicarse, en 1977, más de 700 personas han muerto de esta forma. El estado de Oklahoma, con 18 ejecuciones durante el año pasado, se sitúa a la cabeza de los más cruentos. Como dato positivo hay que destacar que durante 2001 Arizona, Connecticut, Florida, Missouri y Carolina del Norte aprobaron leyes para el cese de las ejecuciones de discapacitados mentales.

Por lo que se refiere al resto del mundo, la pena capital sigue considerándose legal en 87 países. Algunos ejemplos son: Vietnam, Arabia Saudí, Japón, China  y Nigeria.

MEDIO ORIENTE:

"LA RAÍZ DEL PROBLEMA"

El Papa se ha quejado por la suerte del pueblo palestino y también del pueblo judío porque ambos pueblos "son aplastados por el peso de dos extremismos que, independientemente de las razones que los alimentan, están desfigurando el rostro de Tierra Santa". Esta vez el llamado del Papa está dirigido claramente no sólo al terrorismo palestino sino al militarismo del presidente judío Ariel Sharon, porque ambos ahogan la posibilidad de un proceso de paz. El Vaticano está convencido que no sólo hace falta una tregua sino que hay que volver a partir de las negociaciones de paz interrumpidas durante el gobierno de Barak. En su sesión extraordinaria del 20 de diciembre, la Asamblea General de la ONU manifestó su apoyo a la Autoridad Palestina y su condena a la política de colonización israelí. Según todos los indicios, la gran mayoría de los dos pueblos quiere la paz. Por su parte, el patriarca católico de Jerusalén, Michel Sabbah, condena la violencia de ambos lados pero denuncia como "la raíz de todo el conflicto la ocupación israelí de los territorios palestinos, con sus cien mil colonos". Michel Sabbah, que ahora es presidente de Pax Christi Internacional, afirma que "los palestinos reivindican para su Estado solamente el 22% de la Palestina histórica y están dispuestos a dejar a Israel el 78%"; añade también: "Hacer desaparecer a Arafat no haría sino complicar el problema y crear un caos; ningún otro dirigente palestino hará a Israel concesiones mayores que las de Arafat".