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OTRO MUNDO ES POSIBLE 2º Foro Social Mundial - Porto Alegre 2002
En este Tema Central, Umbrales propone la rica experiencia del 2º Foro
Social Mundial (2 FSM) realizado en Porto Alegre desde el 31 de enero
hasta el 5 de febrero de 2002. Una primera crónica y análisis de este
encuentro es presentada para Umbrales por el sociólogo Néstor Da Costa,
que estuvo presente en Porto Alegre en una de las tantas delegaciones
uruguayas.
Algunos han querido tildar a este
2º Foro como una simple concentración antiglobalización. En realidad,
como afirmó el arzobispo de Porto Alegre, pudo reconocerse en muchos
participantes ese deseo de llegar a la "globalización de la solidaridad"
como propuso Juan Pablo II en su última encíclica. "El Foro -dice
el arzobispo Dadeus Grings- tiene un carácter mucho más amplio que el
movimiento antiglobalización... y aunque el evento posee fuertes connotaciones
ideológicas no podemos dejar de dialogar". Para construir "un mundo nuevo"
se celebraron debates sobre una amplia gama de temas. Mons. Grings ha
enviado un mensaje a la población de Porto Alegre afirmando: "El
Foro tratará de descubrir soluciones válidas para los problemas actuales.
Merece nuestro apoyo y esfuerzo común. Sin tener prejuicios o resentimientos
es importante recordar que la Iglesia presenta su doctrina social como
válida contribución en la búsqueda de nuevas perspectivas para nuestro
tiempo. Pone a la persona en el centro de la atención y presenta en
el principio de subsidiariedad la clave para la solución de los problemas
sociales". El arzobispo brasileño recordó después
que "la vida humana no se reduce a la dimensión económica ni a
la social. El ser humano está dotado de una dignidad personal inalienable.
No puede ser reducido a un mecanismo del engranaje social... Sin Dios
el hombre se siente perdido y alienado." La Iglesia Católica en Brasil participó
oficialmente en el Foro con varios grupos delegados de la Conferencia
Episcopal Nacional (CNBB), coordinado por mons.
Jaime Chemello junto a otros obispos consultores y teólogos de renombre,
como Frei Betto y Leonardo Boff, entre otros. El grupo de la CNBB presentó intervenciones
oficiales sobre cuestiones sociales y económicas, sobre el diálogo interreligioso
y sobre la contribución de las religiones a la paz. Cáritas de Brasil
por su parte, ofreció Talleres sobre Economía Popular Solidaria, Deuda
Externa y Políticas Sociales. Cáritas de San Pablo presentó un Taller
sobre "El lujo de la basura", un proyecto social para el reciclaje
de residuos. El Grupo Amerindia presentó un Taller
sobre "Dimensión ética de la globalización" en el que participaron
el Premio Nobel de la Paz, Pérez
Esquivel, el p. Xabier Gorostiaga
(ver entrevista en este número); el economista Javier Iguíñez y otros. También estuvo presente Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz
1992. En definitiva, fue una experiencia
muy rica que el arzobispo de Porto Alegre ha definido como "un
espacio de diálogo sobre problemas de actualidad", reconociendo
que para su arquidiócesis es "un privilegio ser un lugar de apertura
a nuevas ideas". Pero pienso que lo mismo se puede
decir para todos los que participaron en este multitudinario encuentro.
Con las mil banderas del Foro se percibía un espíritu ecuménico y de
fraternidad por encima de las barreras, que ya hacía realidad el lema:
"Otro mundo es posible". (Q.R.) UN SOPLO DE ESPERANZA EN EL CORAZÓN DE TODOS Del 31 de enero al 5 de febrero de
este año se realizó en la ciudad de Porto Alegre al sur de Brasil el
2º Foro Social Mundial. 51.300 personas provenientes de 131 países y
de 4.909 organizaciones se hicieron presentes en esos días en el evento
de carácter social más grande del mundo. Personas de 210 etnias diferentes
y 186 lenguas compartieron experiencias, debates, reflexiones, propuestas
sobre diversos tópicos reclamando que el centro de la vida social tiene
que ser la persona humana, abierta a la alteridad y a la comunidad en
que vive, siendo parte de culturas diversas y particulares, esforzándose
por la construcción de la paz, por la sustentabilidad del planeta, por
los derechos humanos, por el derecho a la diversidad y el acceso a bienes
materiales y simbólicos. El Foro Social Mundial se desarrolla
en la misma fecha en que se realiza el Foro Económico Mundial de Davos, este año (en su trigésimosegunda
edición) realizado en Nueva York y que reúne a los poderosos del planeta. La idea de un foro social no nació
ni de activistas políticos ni de militantes de movimientos sociales.
Nació de la propuesta de Oded
Grajew, un empresario brasileño, nacido en Tel Aviv, a quien en
viajes varios se le ocurrió que era necesario para la humanidad la existencia
de un foro de los otros, "en que el centro sean las personas y
la economía estuviera al servicio de ellas... ver
el mundo a partir de las personas, la solidaridad, la calidad de
vida, la preservación del planeta y de la especie humana". A su
regreso tomó contacto con el Secretario General de la Comisión Justicia
y Paz de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil y allí comenzó
una serie de gestiones que concretaron la idea en lo que fuera la primea
edición del Foro. La carta de principios del Foro es
un documento muy importante que fija la pluralidad, la diversidad, la
paz y la justicia como valores esenciales de un nuevo mundo.
El Foro La diversidad y la pluralidad fueron
los tonos del Foro. Idiomas, vestimentas, experiencias, expresiones
culturales diversas marcaron todo el evento. El clima que se respiraba
en el mismo era de fraternidad y amabilidad, y la música que acompañó
las actividades afirmaba en portugués: "Aquí
otro mundo es posible si la gente quiere". La Pontificia Universidad Católica
de Porto Alegre fue la sede central del evento y también se realizaron
sesiones de trabajo en la Universidad Federal de Porto Alegre y en otros
locales culturales de la ciudad. El Foro comenzó con una marcha por
la paz de unas cuarenta mil personas que atravesaron la ciudad y se
reunieron en el anfiteatro de la Puerta del Sol para inaugurar oficialmente
las actividades con dos breves discursos del Alcalde local y del Gobernador
del Estado y varias presentaciones culturales. Asimismo se realizó un campamento
internacional de la juventud en el que participaron 11.800 jóvenes de 52 países.
Temas y organizaciones Se realizaron varias conferencias
centrales y setecientos talleres de trabajo sobre las diversas temáticas
abordadas. Una de las conferencias centrales
se tituló "Un mundo sin
guerras es posible" y se desarrolló en varias sesiones en las
que se trabajó, reflexionó y se hicieron propuestas concretas para la
construcción de la paz, abordando la temática específica de cuatro situaciones:
el País Vasco, Chiapas, Palestina y Colombia. Participaron en la coordinación
de esta conferencia dos premios Nobel de la paz, la guatemalteca Rigoberta
Menchú y el argentino Adolfo
Pérez Esquivel. Banderas de Palestina e Israel eran
vistas juntas en varios lugares del Foro anunciando una intención, una
disposición y un clima proclive a la fraternidad y a la paz como vía
de entendimiento y resolución de diferencias; y no a la guerra. La desigualdad mundial y la creciente brecha entre ricos y pobres, tanto a nivel
de países como dentro de los mismos fue también una temática central,
abordada desde distintas perspectivas. El análisis y crítica a las estructuras
de poder mundial estuvieron también presentes centrándose en el rol
de los organismos de Breton Woods, el Fondo Monetario Internacional,
el Banco Mundial y la creciente influencia de la Organización Mundial
del Comercio, y sus políticas favorecedoras de la concentración de la
riqueza, el primado de las grandes empresas trasnacionales y sus lógicas
de acumulación por encima del respeto a las formas culturales de vida,
a los pequeños y medianos productores; y propiciando la mercantilización
de todo aspecto de la vida, entre otros. La necesidad de trabajar urgentemente por la sustentabilidad
de este mundo y por tanto de encontrar vías de desarrollo responsables,
en un mundo que se percibe en límite, frente al cambio climático, la
erosión de la biodiversidad, la disminución y contaminación de los recursos
acuíferos, la acumulación de residuos tóxicos, también fueron objeto
de reflexión y propuestas. La revisión de lo realizado en relación
a la post conferencia de Naciones Unidas sobre desarrollo sustentable
en Río de Janeiro en 1992 y la próxima conferencia sobre el mismo tema
llamada Río + 10 a realizarse este año en Johannesburgo
mostraron a diversos colectivos y personas comprometidas con un gran
esfuerzo en incidir positivamente en estas temáticas para hacer de éste
un mundo más habitable. También estuvieron presentes organizaciones
de campesinos de varios países como Bolivia o Chile, campesinos que
en muchos casos era la primera vez que salían de su país; asimismo estaban
presentes organizaciones internacionales vinculadas al mundo campesino
como Vía Campesina. El Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil participó con mucha fuerza
y propuestas, así como ofreciendo a la venta sus productos de la tierra. La necesidad de incluir la ética como
asunto central en términos del desarrollo también se visualizó en varios
talleres propiciados por las más diversas organizaciones y en los que
participaron algunos de los premios Nobel presentes. También se percibió la presencia de
los aspectos espirituales de la vida a través de talleres varios propiciados
por organizaciones diversas. El día domingo a las 5.30 de la mañana,
previo al amanecer, un espacio de oración y espiritualidad con personas
del mundo cristiano, de oriente y judío, reunió a dos mil jóvenes. La Conferencia de Obispos de Brasil
organizó y llevó adelante un taller sobre el hambre en el Brasil y en
el mundo, en la búsqueda de soluciones a la situación tan dramática
que atraviesa nuestro mundo en que la mitad de la población vive con
menos de dos dólares al día y mil millones de personas se acuestan todas
las noches con hambre. También fueron invitados a dar testimonio
de sus vidas y compromisos varias personalidades de diversas partes
del mundo. Entre ellos se encontraba el obispo brasileño Don Luciano Mendes de Almeida. La variedad de temas y de propuestas
fue muy amplia como para abarcarla en un artículo, por lo que se han
mencionado sólo algunos aspectos de lo acontecido.
Perspectivas El Foro permitió el encuentro de muchas
personas y organizaciones que desde diversos lugares del planeta se
encuentran trabajando por un
mundo mejor, más igualitario, más solidario, más responsable, en
donde la persona vuelva a ser el centro de cualquier esfuerzo de desarrollo,
conectándolos, intercambiando, enriqueciéndolos y dándoles oportunidad
de renovar esperanzas. Algunos medios de prensa han tildado
a este movimiento, amplio, plural, incluso contradictorio en algunos
aspectos, de "antiglobalización". Quedó muy claro en el Foro
(un evento global sin duda) si ya no lo estaba antes, que lejos de estar
en contra de la globalización, estos colectivos humanos están en contra
de una forma de llevar adelante esa globalización que implique la primacía
de lo empresarial y lo comercial por sobre los demás aspectos de la
vida. Hay quienes proponen llamarlo Movimiento por la Justicia Global,
que ciertamente daría más cuenta de la realidad que los adjetivos con
que se le ha querido catalogar. Este Movimiento de movimientos pide,
en definitiva, según dijera el sociólogo francés Alain Touraine, una democracia capaz de gestionar la economía en el interés de la mayoría. La ceremonia de cierre anunció un
tercer Foro para el año 2003 también en Porto Alegre, así como la realización
de Foros regionales entre cada encuentro mundial, y la presentación
de la candidatura de la India para el Forum Social Mundial de 2004. La ceremonia final no estuvo cargada
de discursos, sólo de algunos testimonios y de un poema de Saramago
para culminar todos los que allí se encontraban bailando al son de la
música del país anfitrión. Citando las palabras del Secretario
de la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia de Obispos de Brasil,
y organizador entre otros del evento, "el Foro Social Mundial es
un soplo de esperanza en el corazón de todos". El Foro ha contribuido al encuentro
de muchos de aquellos que diariamente, en diferentes circunstancias,
luchando contra la adversidad y casi sin tener poder piensan que "Otro
mundo es posible", deseable y necesario. Néstor Da Costa
(RECUADRO) TENSIONES FECUNDAS Durante este Foro se hicieron más
nítidas las tensiones asomadas en el primero. Lejos de ser negativa,
esta definición de corrientes de opinión y tendencias tiene la virtud
de volver inteligible el debate. Y ése es uno de los objetivos principales
del Foro. La tensión entre movimientos sociales y organizaciones políticas tuvo sus extremos
en quienes entienden que el Foro debería ser excluyente de las segundas
y quienes entienden que la lucha contra el neoliberalismo estructurado
sólo puede ser alcanzada con éxito por los partidos políticos. Entre
ambas posturas se realizó, con relativo éxito, un notable esfuerzo de
quienes defienden la convergencia de lo social y lo político. Otra de las tensiones que cobró fuerza
en este Segundo Foro fue la registrada entre las delegaciones del Primer Mundo entre sí y con las del Tercer Mundo. Por momentos se percibía
una especie de "interna europea" más marcada entre las delegaciones
francesa e italiana. Uno de los puntos de litigio fue la sede del próximo
Foro Europeo: Francia según los franceses, Italia según los italianos. Pero más preocupante que las tensiones
intereuropeas fueron las que se manifestaron entre las delegaciones
europeas y las latinoamericanas y asiáticas. No se trata sólo de diferentes
condiciones materiales de vida sino de su reflejo en las distintas condiciones
culturales y más concretamente educativas. El continuo ataque a la educación,
los recortes al presupuesto y las reformas educativas han producido
su resultado. Muchos delegados del Sur enfrentaron una batalla desigual
ante los delegados europeos al tratar de organizar las ideas y comunicarlas
en debates que requieren sabiduría pero también agilidad, capacidad
de síntesis y claridad en la exposición. De modo que, sobre la riqueza
de las prácticas alternativas e innovadoras de muchos movimientos sociales,
especialmente americanos, se evidenció una relativa pobreza en la producción
teórica sobre esas mismas prácticas y un discurso que parecía congelado
en el tiempo. Ivonne Trías (Semanario Brecha, Montevideo)
(RECUADRO) DESPUÉS DE PORTO ALEGRE Hace unos años, los magnates de las
finanzas internacionales y los dirigentes políticos acudían a Davos.
Hoy, Davos parece palidecer y resulta arcaico al lado del Foro Social
de Porto Alegre: la juventud está allí, los movimientos asociativos
también, al igual que los líderes de partidos y sindicatos que han comprendido
que había que escuchar antes de pretender dirigir. Está claro que el
movimiento social que se desarrolla desde hace unos años en la calle,
a través de la movilización ciudadana, es un primer paso hacia la elaboración
de esta crítica. Pero este movimiento debe definir con claridad sus
objetivos. En efecto, la reunión de Porto Alegre,
que sigue a la del pasado año, ha dado prueba de una reflexión más madura.
Para profundizar en esta toma de conciencia es ahora indispensable crear
un espacio público mundial de debate. El movimiento social contra la
globalización liberal debe apostar
por el advenimiento de un mundo nuevo, más justo y más humano. Para
ello, debe dar muestras de realismo y audacia. Realismo:
no se volverá atrás en lo que concierne al desarrollo del comercio mundial.
Esto significa que la globalización
no debe ser "satanizada". Hoy sirve al poderío brutal
y a la riqueza arrogante, pero también puede convertirse en un instrumento
al servicio del bien público, del interés general. Por lo tanto, es
necesario ser precisos en el diagnóstico y en las medidas a tomar. Audacia:
se deben fijar unas reglas, reformar
las instituciones internacionales y crear mecanismos democráticos planetarios
para terminar con la dictadura de los mercados financieros. La Organización Mundial del Comercio
(OMC) dirige hoy, sin control político, la vida cotidiana de miles de
millones de individuos. Es espantoso permitir que este organismo decida
la suerte de los pueblos basándose únicamente en el criterio del beneficio
y siempre a favor de los más fuertes. La OMC debe respetar las reglas
de otras instituciones internacionales (Organización Internacional del
Trabajo, Organización Mundial de la Salud, etc.) y los acuerdos comerciales
deben ser sometidos sistemáticamente a la ratificación de los parlamentos
nacionales. Cinco grandes orientaciones deben
figurar en el centro de toda estrategia frente a la globalización liberal. 1. En primer lugar, hay que definir unos sectores inalienables de interés
humano que no deben caer de ninguna manera bajo la comercialización
generalizada. Estos sectores -la sanidad, la educación, el agua, la
cultura, los recursos no renovables- deben permanecer dentro del espacio
público no mercantil, porque constituyen el núcleo del interés general
y de la igualdad de oportunidades. Son la garantía de los derechos fundamentales
del ciudadano. 2. En segundo lugar, hay que reglamentar los mercados financieros,
en especial estableciendo sistemas de seguimiento de todas las operaciones
financieras, para detectar quien hace qué, cómo y por qué. En una palabra,
vigilar las estrategias de inversión a escala mundial. 3. En tercer lugar, hay que controlar los movimientos de capitales,
especialmente creando un impuesto mundial sobre las excesivas fluctuaciones
de capitales, al igual que deben combatirse los paraísos fiscales y
rechazarse el principio del secreto bancario. 4. En cuarto lugar, también se debe
establecer un impuesto sobre
las transacciones financieras, inspirándose en el impuesto Tobin,
y hacerlo ahora, no en un futuro siempre postergado. 5. En quinto lugar, la solidaridad con los países del Sur
debe hacerse realidad. Para ello, hay que poner fin a los planes de
ajuste estructural que deslegitiman a los Estados, devalúan la soberanía
nacional y someten a las sociedades, no a las élites, a las obligaciones
inflexibles del FMI. Nunca se subrayará suficientemente hasta qué punto
la deuda es hoy un instrumento de guerra contra los países pobres. Los
capitales circulan del Sur hacia el Norte y no en sentido contrario.
La deuda exterior de los países pobres es del orden de 2,5 billones
de dólares. ¡Hay tantas cosas por hacer! Pero
el pensamiento crítico, la esperanza, la simple idea de que otro mundo
es posible, han sido tan duramente atacados en los últimos años en que
cualquier propuesta se ve tildada de "irrealizable" por el
conformismo del pensamiento único. ¿Es el movimiento que se ha reunido
en Porto Alegre la golondrina que anuncia el verano? Nadie puede decirlo.
Pero, a todas luces, es portador de una
esperanza que renace para una humanidad civilizada. Sami Nair ("El País", Madrid)
(RECUADRO) EL FORO EN NÚMEROS El total de delegados, según las cifras
publicadas por la oficina de prensa del FSM, fue de 73.000. Participaron
8.503 delegados de Brasil, 979 de Italia, 924 de Argentina y 682 de
Francia. La uruguaya fue una de las más numerosas, la quinta en orden
de importancia: 465 delegados... Hubo 12.000 jóvenes acampados y 2.500
niños en el Forumzinho animado por 800 educadores. Los observadores
acreditados sumaron 35.000. El Foro Parlamentario reunido en forma paralela
reunió a 1.150 parlamentarios de 57 países representados. Fueron 3.054
los periodistas acreditados, provenientes de 48 países y en representación
de 1.013 medios de prensa. Extracto del poema de Saramago que se leyó en la clausura "... Otras son las campanas que hoy defienden y afirman, por fin, la posibilidad de implantar en el mundo aquella justicia compañera de los hombres, aquella justicia que es condición para la felicidad del espíritu y hasta, por sorprendente que pueda parecernos, condición para el propio alimento del cuerpo.
Si hubiese esa justicia, ni un solo ser humano más moriría de hambre o de tantas dolencias incurables para unos y no para otros.
Si hubiese esa justicia, la existencia no sería, para más de la mitad de la humanidad, la condenación terrible que objetivamente ha sido.
Esas campanas nuevas cuya voz se extiende, cada vez más fuerte, por todo el mundo, son los múltiples movimientos de resistencia y acción social que pugna por el establecimiento de una nueva justicia distributiva... una justicia protegida por la libertad y el derecho, no por ninguna de sus negaciones..."
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