CON EL P. XABIER GOROSTIAGA EN EL 2º FORO SOCIAL

 

El reto del diálogo global

 

Al empezar el 2º Foro Social Mundial, Umbrales entrevistó en Porto Alegre al p. Xabier Gorostiaga, secretario de las Universidades Jesuitas de América Latina y una de las figuras más representativas del discurso ético, presentes en el Foro.

 

• ¿Qué esperanzas y qué expectativas hay para este encuentro tan trascendente?

- Es una esperanza acumulativa, que se va acumulando a través de los años, desde que se realizó el 1er. gran encuentro internacional donde participaron las sociedades civiles del mundo en la Cumbre de Río. Después vino la cumbre de Copenhague en 1995, la cumbre social, la cumbre de la mujer, la cumbre de los derechos humanos. Ha venido acumulándose la organización y la esperanza de estos nuevos sujetos sociales emergentes en el mundo.

El Foro del año pasado fue una gran sorpresa por el número, la diversidad y el consenso. En un mundo tan confuso y perplejo vemos que hay un consenso emergente que nace en diversas partes del mundo.  Está naciendo una globalización desde abajo, desde la sociedad civil, desde adentro, desde las culturas, desde los sectores de mujeres, ambientalistas, indígenas. Es una globalización abierta, no es una globalización excluyente como la actual sino que es una globalización incluyente y por primera vez se está viendo una globalización ética donde los principios y los valores son los que están globalizando al mundo. No sólo el mercado, la tecnología y el poder dominante; lo novedoso es que se trata de una globalización basada en un nuevo poder social alternativo, además muy democrático porque es mayoritario (estamos hablando de más del 80% de la humanidad que todavía no está organizada). Pero aquí en el Foro están sus líderes naturales que están creando esta Red que busca un liderazgo global, no para mandar desde arriba sino para inspirar desde abajo. Este liderazgo global busca hacer posible lo que es necesario: la eliminación de la pobreza, la incorporación sin discriminación de la mujer, conseguir un desarrollo humano sostenible, respetar e incorporar la naturaleza como parte de nuestra propuesta. Un ecumenismo global, ya no sólo cristiano.

Este desarrollo humano sustentable se basa en tres ejes:

El eje de la paz como eje fundamental, y una paz salmista donde la paz y la justicia se besan.

El eje de la democracia; no como la actual, artificial, electorera, de fachada muchas veces. Este eje es importante porque también la democracia se acumula. Se quiere enfatizar la democracia participativa, que recupere lo público, que sea transparente, que sea evaluable, que tenga rendición de cuentas.

Todo esto integrado por el eje de los valores éticos.

Esto está naciendo espontáneamente. No hay un genio, un grupo intelectual, una cúpula secreta que está provocando esta Red. Es una Red que nace desde dentro, desde abajo, con un consenso emergente; éste es el milagro del siglo XXI. Mientras que por otro lado vemos que el discurso de Bush (hace 2 días) nos dice que la guerra sólo está comenzando; nosotros estamos diciendo que la Paz está comenzando.

 

• Ayer un taxista de Porto Alegre se manifestaba muy contento por el Foro, pero me preguntaba: ¿Qué va a pasar? ¿Qué significa este Foro y qué resultado va a tener para la gente del pueblo?

- El Foro busca que ese taxista sea protagonista de la nueva globalización, es decir, no busca dar soluciones desde fuera sino aumentar las capacidades, las oportunidades de las grandes mayorías que hasta ahora han sido excluidas. ¿Cómo incorporar al taxista, a los vendedores de frutas y a los que preparan las comidas para los participantes en el Foro? ¿Cómo hacer de ellos también protagonistas? Éste es un proyecto a largo plazo; esta democracia pretende volver a empoderar, hacer que el taxista, el que está limpiando, el analfabeto, sea también sujeto y que tenga oportunidades de ir mejorando su situación.
Por eso es muy importante que entre el 1er. y el 2do. Foro se haya realizado el Foro Social de la Educación, en octubre de 2001, donde por primera vez también las fuerzas progresistas toman la educación como un instrumento y un objetivo prioritario. La educación más bien estuvo marginada (a pesar de Paulo Freire), no habíamos tomado en serio la necesidad de tener sistemas públicos de educación que sean de calidad, de equidad y de pertinencia, es decir, que respondan a las necesidades.

Y en esto es importante tener claro, por ejemplo, en el caso de las Universidades Jesuitas de América Latina de las que soy secretario, que somos universidades de servicio público aunque nuestra gestión sea privada. Los sistemas privados tienen que comprometerse con lo público y con esta alternativa más democrática y más ética; incluso desde lo privado tenemos que ser públicos.

El padre general de los jesuitas nos decía a fines del año pasado en Córdoba: si los pobres por ahora todavía no pueden entrar en la Universidad porque hay una injusticia educativa contra los pobres, la Universidad tiene que entrar en el mundo de los pobres. Éste es el gran reto, todavía estamos iniciando la "caminhada", como se dice aquí en Brasil.

 

• ¿Cómo se integra el testimonio y la presencia cristiana en este Foro?

- Es muy importante el énfasis que está teniendo la presencia de los cristianos y de otros religiosos en este Foro. El 1er. Foro fue más agnóstico, digamos. En éste el tema religioso y ético está tomando una fuerza nueva. En el avión encontré grupos de feministas que venían al Foro y les pregunté en qué hotel se iban a quedar. "En ningún hotel -respondieron- nos quedamos en los conventos de las religiosas que han acogido al movimiento feminista como un carisma y un signo de los nuevos tiempos. En este fenómeno de la integración del nuevo sujeto social del siglo XXI, que es esta sociedad civil emergente, la presencia de los cristianos está encontrando también su "locus" teológico.

 

• ¿Qué peso tienen los medios de comunicación en esta dificultad para que la gente se sume y tenga esperanza para poder contrarrestar la globalización?

- Los medios de comunicación son en esta sociedad de la imagen y del conocimiento, el instrumento más fuerte que tienen, incluso más fuerte que el del poder. Y el monopolio que hay sobre los medios es todavía mayor que el monopolio unilateral sobre el poder militar. Y ahí estamos muy débiles. Entonces, ¿cómo democratizar los medios de comunicación? Cómo abrirlos y hacerlos más participativos, es uno de los grandes retos...

En los grandes medios de comunicación el Foro Social Mundial no existe. No importa que participemos 60 mil personas. No existimos. Somos superfluos y somos peligrosos. ¿Cómo hacer para que esto que está sucediendo aquí sea conocido como una gran esperanza para el mundo? Ese es uno de los grandes retos y una de las grandes dificultades...

 

• ¿Qué posibilidades tienen las comunidades cristianas de unirse y hacer alianzas para reaccionar frente a este poder?

- Las alianzas tienen que ser mucho más globales y superar el ámbito de las comunidades cristianas. Debemos vincularnos mucho más con los evangélicos, abrirnos a un ecumenismo con las religiones asiáticas, eso sí que es global. Si lo estamos viendo sólo como un ecumenismo con los cristianos, somos parte del pasado; la perspectiva cristiana es "la católica", la universal. A veces nos hemos encerrado en nuestras propias fronteras espirituales en un momento en que están cayendo todas las fronteras. Esto es una nueva cultura, una nueva espiritualidad, un nuevo ecumenismo, un nuevo poder, y quizás el punto más débil nuestro.

 

• Lo del lema del Foro: ¿otro mundo es posible?

- Es posible, es necesario y lo vamos a hacer. Es decir que no sólo es posible sino que es una necesidad y el gran reto es cómo desde la gran diversidad, desde los distintos sectores se crea este factor catalizador. El Foro Social Mundial que integra desde abajo, desde adentro, pero abierto hacia una globalización distinta, representa todo este poder, todas estas energías, toda esta creatividad e inspiración.

Hasta tendríamos que hacer un puente de solidaridad con Davos. Tenemos que salvar al pueblo norteamericano de esta amenaza que implica una guerra total que "está sólo comenzando". Nuestras tareas de liberación son "casi infinitas". Nuestra función salvadora y liberadora es también para ellos. No son nuestros enemigos. Son unos adversarios confusos y perdidos y que cada vez más están reconociendo que este mundo va a ser un abismo a pesar de que lo intentan ocultar bajo una retórica y una política imaginaria de que el futuro está en sus manos. El futuro está en nuestras manos y nuestras manos son amplias para echarles una mano, darles una mano también a ellos. Por eso es importante que en este Foro se lance ese reto de un diálogo global para poder conseguir un contrato social global.

El "New Deal" (nuevo contrato) que necesita el siglo XXI, no se hace en Afganistán, destruyendo a un pueblo. O invitando al presidente afgano al Congreso norteamericano como la figura más importante; eso es retórica, imaginería...

Lo que necesitamos es establecer un puente democrático, participativo, transparente, no secreto.

No usando el poder de las armas, sino el poder de la ética y la fraternidad. Ése es el gran reto.

Quinto Regazzoni