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"Maternidad" de Oswaldo Guayasamín (Pintor ecuatoriano, 1919-1999)
La obra Esta "Maternidad" de Guayasamín
no es una obra religiosa pero puede muy bien representar la ternura
y el absoluto que encierra el misterio de cada maternidad. Las dos figuras
de la madre y del hijo se entrelazan. El ángulo de 90 grados entre la
mirada de la madre y del hijo nos obliga a mirarlos respetando su individualidad.
Los rasgos indígenas de los ojos, la nariz, los labios y de la misma
cara nos trasladan al sufrido mundo del indígena Guayasamín, pero en
esta obra prevalece la serenidad y la ternura: el hijo apoyado en la madre y
la madre reclinada sobre él; los dos interpelan al espectador desde
un distinto ángulo pero con la misma intensidad y casi con una misma
pregunta y afirmación: "¿Qué tal? ¡Aquí estamos!" El autor Oswaldo Guayasamín nació en Quito (Ecuador) el 6 de julio
de 1919, en una familia humilde,
siendo el primero de 10 hijos. El padre era indígena y la madre mestiza.
A los 13 años ingresa en la Escuela de Bellas Artes de Quito, pese a
la oposición de su padre. La muerte trágica de su amigo Manjarrés, acaecida
durante una revuelta política, marcará decisivamente la visión del mundo
del joven artista. En 1941 se gradúa como pintor y escultor y en 1942
realiza su primera exposición produciendo un gran escándalo por su estilo
innovador. Visita Estados unidos y México y allí trabaja junto a Orozco
en la realización de un mural y conoce al poeta Pablo Neruda. Años más
tarde recorre Perú, Argentina, Chile y Bolivia, siempre en contacto
con la gente del pueblo que le inspirará su amplia serie llamada
"Huacayñán": "El camino del llanto". Los
viajes a Cuba, invitado por Fidel Castro, le sugieren otra de sus grande
series: "La edad de la ira"
expuesta en varios países de Europa y de América. Su tercera etapa
se titula "La edad de la ternura" que
es una especie de sinfonía soñando un nuevo mundo que rescata las desgastadas
relaciones entre los seres humanos. El vínculo de la madre y los hijos
es el eje temático de esta última etapa de su pintura. Guayasamín fallece de un paro cardíaco
en la ciudad de Baltimore (Estados Unidos) el 10 de marzo de 1999.
La técnica y el color En esta obra del ciclo "La edad
de la ternura", el gran pintor indígena ecuatoriano elabora su
prodigiosa técnica que convierte sus cuadros en densa materia con fuertes
calidades táctiles. Los colores son sobrios y cálidos a la vez contrastados
por la gran mancha negra del cabello de la madre. En las obras de "La
edad de la ira" el pintor tenía una preocupación constante por
esas cabezas agrupadas de los "excluidos", con rasgos muy
esquemáticos que las hacían parecer talladas más que pintadas; sus rasgos
distorsionados representan la inmensa queja por tanto sufrimiento. Aquí
las facciones son más serenas sin perder la fuerza de la denuncia.
El mensaje Pablo Neruda decía que Guayasamín
junto a los pintores Orozco, Rivera, Portinari y Tamayo forman "la
cordillera de los Andes" de la pintura americana. Guayasamín tenía
una religiosidad laica muy particular que lo empujó a realizar como
última gran obra inconclusa la famosa "Capilla del Hombre"
en la que quería resumir los gritos y las esperanzas, la ira y la ternura
del tiempo que le tocó vivir. El artista decía: "Mi
pintura es de dos mundos: de piel para adentro es un grito contra
el racismo y la pobreza; de piel para fuera es la síntesis del tiempo
que me ha tocado vivir". Y agregaba: "La vieja y lejana
esperanza de paz es todavía puntal que nos sostiene en nuestra angustia.
Si no tenemos la fuerza de estrechar nuestras manos con las manos de
todos, si no tenemos la ternura de tomar en nuestros brazos a los niños
del mundo, si no tenemos la voluntad de limpiar la tierra de todos los
ejércitos; este pequeño planeta será un cuerpo seco y oscuro..." "Pese a todo -concluía- no hemos
perdido la fe en el hombre, en su capacidad de alzarse y construir,
porque el arte cubre la vida.
Es una forma de amar". Quinto Regazzoni |
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