P. FRANCISCO BERDIÑAS

La gran alegría de ser sacerdote

El pbro. Francisco (Paco) Berdiñas nació en España el 30 de octubre de 1928 y fue ordenado sacerdote en Montevideo el 29 de noviembre de 1953. Falleció el pasado 24 de febrero. Fue un gran amigo de todos, y Umbrales, con esta semblanza del diácono Miguel Martínez, lo recuerda con particular cariño por el afecto y el apoyo que siempre nos demostró.

En la mañana del domingo 24 de febrero, a los 73 años, partió al encuentro con el Padre Bueno, el p. Francisco Berdiñas, para algunos Francisco, para los de su generación "El Gallego", y para muchos otros el Paco.
Compartí con él, la vida, la fe, las preo-cupaciones, las alegrías, los problemas, las búsquedas, los llamados que nos hace el Señor desde la historia misma. También compartí con él algo que sabía hacer muy bien, el cocinar, y esto para mí fue una gracia de Dios, pues él siempre nos decía, "yo cocino para mis amigos, para los que más quiero".
Lo vamos a extrañar, vamos a sentir su ausencia física, él era para muchos de nosotros una referencia, como hombre y amigo, como sacerdote y pastor, con una sensibilidad muy especial, que la transmitía con su forma de ser, de sentir y percibir los problemas del otro. A lo largo de su vida, fue un hombre íntegro, muy solidario, interesado y preocupado por todos los temas de la sociedad. Siempre estuvo del lado de sus hermanos los trabajadores, escuchándolos, dándoles una palabra de aliento y sobre todo compartiendo penas y alegrías, gozos y esperanzas.
Como sacerdote o cura, siempre nos repitió que vivía su sacerdocio con mucha felicidad, se sentía feliz de ser sacerdote y lo transmitía a todos quienes lo rodeaban. Era un verdadero pastor, nos conocía y lo conocíamos, nunca nos olvidaba, a veces estaba lejos, pero lo sentíamos siempre cerca.
La vida de la Iglesia era su propia vida; sus cuarenta y nueve años de sacerdote fueron una continua actitud de servicio con total disponibilidad y entrega. Siempre su actividad la desarrolló desde la Pastoral de Conjunto, con un compromiso total con los más pequeños y los más pobres, los humildes y sencillos de corazón. Lo percibíamos con una enorme autoridad pastoral, tanto como párroco en la Parroquia Santa Magdalena Sofía Barat (Aires Puros), en la Zona nueve, en la Arquidiócesis, e incluso en todas las otras Diócesis, donde él con mucho gusto desarrolló algún tipo de servicio; el último compromiso pastoral que tuvo fue en la Diócesis de Mercedes, en noviembre de 2001, concretamente en la Parroquia de Cardona, adonde había prometido volver durante este año, pues se había sentido como en su propia casa, cosechando amigos y hermanos en la fe.
En enero de 2002 lo esperaban en la Parroquia de la Paloma, en la Diócesis de Maldonado - Rocha. La comunidad debe haber sentido su ausencia, y más aún aquellos sacerdotes amigos que algún día de enero se reunían a compartir el "yo cocino para mis amigos".
Agradezco al Padre Bueno que me permitió conocerlo, ser su amigo y compadre (era padrino de mi hijo Andrés). Para verlo siempre en medio nuestro, deberíamos asumir el compromiso de intentar vivir en plenitud algunas de sus enseñanzas, transmitiendo y vivenciando el Reino de Dios, como el Paco lo deseó para todos nosotros.

 

Miguel A. Martínez
(Diácono Permanente)