La Carpa de la Resistencia

Desde comienzos de marzo hasta el 3 de abril pasado una quincena de sacerdotes de la arquidiócesis de Rosario, que trabajan en villas y barrios pobres se instalaron en la que fue definida la "Carpa de la Resistencia" en pleno centro de la ciudad de Rosario, ofreciendo un espacio al que ellos llamaron "caja de resonancia" de los problemas de la gente. Mientras que las Asambleas Barriales, surgidas en estos últimos meses en todo el país (se calcularon casi 300) iban aflojando, en Rosario, este campamento céntrico de la Plaza San Martín se fue constituyendo en un fuerte punto de referencia de todas las protestas sociales.

El p. Daniel Sineriz, uno de los sacerdotes participantes, ma-nifestó que quisieron como Iglesia "sumarse a los reclamos de la gente compartiendo un espacio común de diálogo, abierto a propuestas alternativas. El saldo fue muy positivo porque nuestro objetivo fue convocar a la gente, y todos lo sectores se hicieron presentes."

Por la carpa pasaron infinidad de personas, organizaciones y grupos, entre los que no faltaron el propio gobernador y el arzobispo Eduardo Mirás.

Los sacerdotes se propusieron "acompañar y sumarse a todos los clamores del pueblo desde octubre del año pasado con las elecciones, pasando por la consulta popular para el seguro de empleo, los piquetes, cacerolazos, marchas y asam-bleas barriales".

Reclamaron a los gobernantes y dirigentes en general, "un cambio de 180 grados en sus políticas antipopulares". No faltaron las celebraciones ecuménicas, las Misas y diversos actos con el respaldo permanente de muchos otros sacerdotes, religiosas y religiosos y una multitud de laicos de las parroquias que se unieron a la protesta.

También desde La Rioja, un fuerte documento de sacerdotes, religiosas y religiosos con la firma inclusive de la Junta Directiva de Religiosos de la provincia, cuestiona con dureza "el auto-ritarismo y el caudillismo, el enriquecimiento de la clase política gobernante, los dirigentes con vocación de perpetuidad en el poder, el clientelismo político y el maltrato a los pobres". Denuncian también "la intención de dividir al pueblo enfrentando a pobres contra pobres".

Expresan por otra parte, su sueño de "una democracia no para pocos, sino transparente, participativa y pluralista con una dirigencia honesta, generosa, identificada con su pueblo". Y refiriéndose a la crisis que vive el país señalan que ésta "puede ser la antesala de la muerte pero también el preludio de un nuevo nacimiento, como todos esperamos".