"Éxodo"
de Raquel Forner

(pintora argentina, 1902-1988)

* La obra

"Éxodo" (1940) es una obra dramática que se interroga sobre el sin-sentido de la guerra. Es una de las imágenes que la artista trazó en esos años crueles, de sangre, destrucción y lágrimas, con el propósito, según decía de "dar a mis cuadros algo más que una intención plástica" y de mantener la insoslayable unidad entre el arte y la vida. Confesaba: "La guerra de España tuvo una influencia decisiva en mi pintura; con ella comenzó una serie de obras en las que los problemas individuales se transformaron en los problemas de la humanidad toda". La mujer cuya figura ocupa la mayor parte de la tela, tiene una mirada de dolor y asombro y extiende una mano hacia otra mano herida que sale de la tierra. Este personaje de mirada perdida, aparece como la estampa misma de los horrores de la contienda, que la artista expone alrededor: cadáveres, paracaidistas, mujeres llorando e invocando la liberación, y en un rincón la figura de la muerte envuelta en un manto oscuro y empuñando un arma. La mano, símbolo de todos los que sufren, es una mano que trata de dársela a quien está entristecido, dolido, por todo lo que ocurre a su alrededor.

* La autora

Nació en Buenos Aires el 22 de abril de 1902. Su vocación artística surgió a raíz del viaje que realizó a España, cuando tenía 12 años. De regreso a su país ingresa en la Academia Nacional de Bellas Artes, donde obtiene el título de profesora de dibujo en 1922. Tras conseguir el tercer premio en el Salón Nacional de 1924 con la obra Mis vecinas, regresa a Europa en 1929 para realizar un viaje de estudios que la lleva a España, Italia y Francia. En París, se relaciona con el grupo de pintores argentinos radicados en Europa entre los que se encontraban Antonio Berni, Juan del Prete y el escultor Alfredo Bigatti, su futuro esposo. De vuelta en Buenos Aires en 1932, participa en la fundación de los Cursos Libres de Arte Plástico, centro difusor de las experiencias vanguardistas animado por Alfredo Guttero. En 1937 obtuvo la medalla de oro de la Exposición Internacional de París. La Guerra de España y la guerra mundial de 1939-45 estremecen a Forner y reorientan su pintura, que pasa a referir el drama bélico desde un expresionismo vigoroso, pero a la vez marcado por una sugestión poética. Realiza entonces una serie de obras como La victoria , El drama y Éxodo que se acercan al surrealismo.

"Yo comencé a pintar realmente cuando estalló la guerra en España", dice Forner. A partir de entonces, su pintura es el testimonio de una conciencia estremecida por los males desencadenados sobre el mundo por el drama de las guerras. De la década de 1950 son las series: El lago , Apocalipsis, Piscis. A partir de 1957, y hasta su muerte (Buenos Aires, 1988), Forner ejecuta sus series del Espacio donde, con sus astroseres, sus mutantes y sus terráqueos, busca avizorar en las incógnitas del cosmos, más allá de los avances de la ciencia, las primicias de un mundo mejor.

* La técnica y el color

Forner es uno de los temperamentos más dramáticos de la pintura contemporánea argentina. Su pensamiento se expresa en una técnica ordenada y prolija que tiene una clara orientación al surrealismo.

Su preocupación gira en torno al destino de la humanidad, aunque más tarde se volvería hacia las inquietudes del ser humano frente al Cosmos. Los colores brillantes y los marcados claroscuros de sus obras destacan el sentido del misterio y de la búsqueda de la autora.

* El mensaje

La temática constante de Raquel Forner es el drama de la humanidad y de los acontecimientos de su tiempo. Ella desarrolla este tema en forma de alegorías que expresan su angustia, desesperación y esperanza ante un mundo estremecido por las guerras. Su obra es una mirada de mujer que resalta su denuncia ética y su búsqueda de libertad. El mensaje que todos podemos percibir es la invocación de paz que surge de la humanidad entera. Quizás el título Éxodo no tenga nada que ver con la epopeya religiosa del libro bíblico, pero la aspiración a la liberación total del mal y de la dominación es sin duda uno de los sentimientos ecuménicos que unen a todas las personas de bien que viven en este mundo.

 

Quinto Regazzoni