MÉXICO:
SUSPENDEN ORDENACIONES DE DIÁCONOS EN SAN CRISTÓBAL

El prefecto de la Congregación romana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el cardenal chileno Jorge Medina, ordenó suspender en San Cristóbal de las Casas las ordenaciones de diáconos permanentes, por lo menos por un período de cinco años. En una carta al obispo Felipe Arizmendi, el cardenal señala que pasados los cinco años se tendrá que hacer una "oportuna relación al Vaticano, que será estudiada antes de una eventual autorización para seguir ordenando diáconos permanentes". La razón sería que habría demasiados diáconos permanentes (unos 400) configurando una "Iglesia Diaconal que no es conforme a la constitución jerárquica de la Iglesia" y pocos sacerdotes del lugar (sobre 76, sólo 9 son autóctonos y uno indígena). Se sugiere consolidar lo que ya está y promover vocaciones sacerdotales. La medida ha sido considerada un duro golpe para la pastoral de "Iglesia autóctona" llevada a cabo en tantos años por el anterior obispo Samuel Ruiz. El actual obispo ya había ordenado en este tiempo a otros diáconos y, según sus mismas palabras, "veía conveniente ordenar nuevos diáconos por las grandes distancias, la falta de sacerdotes, la expansión de las sectas y la necesidad de asistir sacramentalmente a los fieles". Frente a la orden del Vaticano, Arizmendi pidió a todos obediencia. Pero los sacerdotes escribieron al card. Medina denunciando "el dolor y el escándalo en el pueblo sencillo" y defendiendo la organización de esa Iglesia "autóctona" que no es sólo diaconal sino ministerial (con religiosas, religiosos y más de 8.000 catequistas); para las vocaciones sacerdotales es un gran desafío su formación e inculturación dentro de las actuales estructuras en una diócesis que cuenta con el 80% de indígenas. A su vez, los diáconos escribieron directamente al Papa pidiendo la apertura de un diálogo.

PARAGUAY:
CRISIS INSTITUCIONAL Y RESPUESTA
DE LOS OBISPOS

Entre agosto y setiembre del año 2001, los obispos de Paraguay convocaron a un Diálogo Nacional para establecer puentes de comunicación entre los diversos sectores de la vida nacional, acordar un programa básico de acción y procurar el inicio de un camino de aplicación del programa establecido. Ni una sola de las invitaciones cruzadas fue rechazada.
Con todo el material recogido se comenzó a trabajar para integrar en la medida de lo posible, las opiniones y los aportes recibidos. Las conclusiones consensuadas fueron agrupadas en un documento de la Conferencia Episcopal Paraguaya que se titula: "Conclusiones del Diálogo Nacional". Los obispos firman la introducción al mismo el 8 de marzo de este año y empiezan diciendo que "en los últimos años han sido varios los intentos de concerta-ción política y social pero prácticamente los resultados no fueron positivos en la medida esperada". Las conclusiones describen las medidas propuestas alrededor de cuatro puntos del Programa Básico de Acción: propuestas políticas y gobernabi-lidad, combate a la corrupción e impunidad, equidad social, reactivación económica y racionalización del Presupuesto General de Gastos de la Nación.
Los obispos ponen a disposición del Estado y de toda la ciudadanía el trabajo realizado que incluye profundas reformas, inclusive de la Constitución Nacional, del Código Electoral, el aumento del presupuesto para la educación y la salud, etc.. Hasta ahora el gobierno de Luis González Macchi, considerado corrupto e ineficiente, demostró escasa disponibilidad para el diálogo. El obispo de Alto Paraná, Oscar Paez, haciéndose eco de muchas organizaciones, llegó a pedir la dimisión del jefe de Estado.

BOLIVIA:
RELIGIOSOS CUESTIONAN "MEDIACIONES"
DE LA IGLESIA

La Conferencia de Religiosas y Religiosos de Cochabamba (Bolivia) dirigió una carta al arzobispo de la ciudad, Tito Solari, y por su intermedio a todos los obispos de Bolivia, alegando su disconformidad con el papel oficial de intermediación desarrollado por la Iglesia en repetidas oportunidades. Los religiosos constatan que "la miseria del pueblo ha llegado a límites insoportables frente a una minoría privilegiada que cuida celosamente sus riquezas y su poder". Según los religiosos, "de esta situación de gravísima injusticia y desequilibrio, nace la violencia y también el tema de la coca se inserta en este cuadro. El gobierno cada vez más se identifica con la minoría de los privilegiados cuyos intereses defiende, a la vez que sigue dictámenes de potencias extranjeras.
Por eso, destina casi la mitad del presupuesto nacional a favor del ejército y de la policía, confiando la solución de los problemas a las armas y a la represión." Los religiosos afirman finalmente que "a los ojos de gran parte de nuestro pueblo, la participación de la Iglesia en negociaciones que en definitiva se han revelado útiles sólo al gobierno, aparece casi como una forma de complicidad; e impide a la Iglesia defender con claridad y coraje la causa de los pobres.
Los pobres hoy no necesitan de una Iglesia diplomática sino profética, pobre y libre, dispuesta a correr riesgos. Es tiempo de dejar falsas neutralidades o posturas intermedias, para ponerse decididamente del lado de los pobres, porque la paz sólo será posible como fruto de la justicia." Inclusive los religiosos hacen a los obispos la audaz propuesta de "formar cadenas o redes de fuerza evangélica y profética con las demás conferencias episcopales del continente para hacer frente al actual sistema neoliberal que vuelve imposible el proyecto del Reino".

CLAR:
NO SE HABLARÁ MÁS
DE "CONCILIO"

La Confederación Latinoamericana de Religiosas y Religiosos (CLAR) en representación de 50.000 personas de toda América Latina había impulsado desde su encuentro en Caracas en junio de 2000 un "Concilio" de la Vida Religiosa para todo el continente y la "Refundación" de la misma.
Se quería con estos términos señalar el esfuerzo para renovar el modelo histórico de la vida religiosa a la luz del Evangelio y de la actualidad; esfuerzo que concluiría a fines del año próximo con una gran Asamblea para lanzar las líneas de acción para el futuro.
Los términos "concilio" y "refundación" no agradaron en los dicasterios del Vaticano, y por lo tanto el proceso empezado en Venezuela por la CLAR, se llamará: "El camino de Emaús" pero manteniendo el mismo espíritu del proyecto de refundación.
La presidenta actual de la CLAR, la hna. Carmen Margarita Fagot, teme por las posibles censuras a los teólogos de la CLAR, pero confía que "en este cambio epocal Dios está haciendo algo nuevo y nos invita a descubrir lo nuevo para ponernos en el camino que Él nos ha trazado".

COLOMBIA:
IGLESIA DE MÁRTIRES

Siguen las repercusiones del asesinato el 16 de marzo pasado del arzobispo de Cali, Isaías Duarte Cancino, presumiblemente cometido por narcotraficantes. En su funeral participaron todos los obispos, más de 100 sacerdotes y el gobierno en pleno. Allí mismo el presidente prometió meter presos a los mandantes y a los autores materiales, lo que provocó un coro general de silbidos. Efectivamente, dentro del contexto de impunidad total que hay en el país, hasta ahora no se encontró ni rastro de los asesinos, a pesar de que el gobierno haya ofrecido una recompensa de 37 mil dólares para quien suministre información veraz.
Las dos mayores organizaciones guerrilleras (FARC y ELN) se declararon enseguida, frente a la indignación popular, ajenas al asesinato. El obispo, que había rechazado la escolta armada para no poner en peligro de vida a nadie, no es el único mártir que hay en Colombia hoy. Después de él, asesinaron al p. Juan Ramón Núñez, un párroco que estaba repartiendo las comuniones en la Misa. También él fue eliminado por luchar contra la violencia. Según fuentes oficiales, desde 1998 hasta marzo de 2002 han sido asesinados en el país 26 sacerdotes y religiosos/as católicos, y 39 pastores protestantes.