MADAGASCAR:
ACUERDO ENTRE
PRESIDENTES RIVALES

El 18 de abril en Dakar (Senegal), gracias a la mediación del presidente senegalés, firmaron un acuerdo los dos autodeclarados presidentes de Madagascar, Ratsiraka y Ravalomanana. Se resolvió contar de nuevo los votos bajo el control de observadores internacionales y en el caso que ninguno tenga mayoría absoluta, en octubre se organizará un referéndum para elegir entre los dos. Mientras tanto, un gobierno de transición, designado de común acuerdo por los dos líderes, gobernará el país. El acuerdo prevé la libre circulación de personas y bienes en el país. Esto es fundamental para la población porque Ratsiraka había logrado concretar un bloqueo económico de la capital, Anta-nanarivo, bloqueando los transportes de alimentos y combustible. En la capital se concentra el 60% de la actividad económica del país. El p. Pedro Opeka, un sacerdote argentino que promueve importantes obras sociales en la periferia de la capital, ha escrito al diario francés "La croix" denunciando la falta de alimentos y combustible... "No se puede dejar a todo un pueblo al borde de la guerra civil", afirmó el sacerdote. El llamado, que fue asumido por la Iglesia local y por muchos líderes de la sociedad civil, está dirigido en particular a Francia que siempre ha apoyado y sigue apoyando a Ratsiraka a pesar de su autoritarismo, de la corrupción de su gobierno y de unas elecciones claramente fraudulentas.

MILÁN:
EL ADIÓS AL
CARD. MARTINI

Después de 27 años de pastoreo, al llegar a los 75 años, el card. Martini ha renunciado a la diócesis y el 18 de mayo pasado el Papa le envió una carta de aceptación de su renuncia que fue leída frente a 10 mil personas que festejaban sus 50 años de sacerdocio. En la carta el Papa elogia a Martini por haber representado a "aquel modelo de pastor de almas que no sólo trata de llevar a los fieles católicos al evangelio, sino también al mundo laico y a los indiferentes". El Papa expresa "la más alta estima por su obra" y destaca que "por mucho tiempo quedará el recuerdo de aquella iniciativa tan conocida que se llamó Cátedra de los no creyentes". El Papa augura que el cardenal "pueda en el futuro dedicarse a los estudios bíblicos y seguir intercediendo con su oración sacerdotal por la paz entre los pueblos y la unidad de los cristianos". Con esta carta el Papa aceptaba la renuncia del cardenal y ya se habla para este mismo año de posibles sucesores; suenan los nombres de los cardenales Giovanni Battista Re de la curia romana o de Dionigi Tettamanzi de Génova. A la feligresía y a las múltiples voces de la
cultura, del periodismo, del ecumenismo, etc.. que reclamaban unánimemente la continuidad de Martini, el arzobispo contestó: "El Espíritu Santo obra antes que nosotros, más que nosotros y mejor que nosotros; un obispo pasa pero el Espíritu queda".

TIMOR ESTE:
DAR VUELTA
LA PÁGINA

El 20 de mayo pasado fue proclamada, después de 25 años de ocupación indonesiana y 32 meses de protectorado de la ONU, la independencia de Timor Oriental y asumió como su primer presidente el ex líder de la resistencia Xamana Gusmao, llamado el "Nelson Mandela de Asia".

Gusmao, que pasó siete años en las cárceles indonesianas, prometió olvidar el pasado y tomar en consideración la hipótesis de una amnistía para los ex-líderes de las milicias pro-Jakarta, responsables de las masacres que siguieron al referéndum de agosto de 1999. En realidad, el desafío más difícil para el presidente recién electo es lograr la reconciliación cuanto antes para levantar la desastrosa economía de Timor Oriental que todavía depende ampliamente de Indonesia.

El obispo de Dili, Carlos Ximenez Belo, declaró que "la atmósfera que se respira entre la población es de paz y esperanza. Todos quieren trabajar para la reconstrucción y el desarrollo del país". Después de Filipinas, Timor Oriental, es ahora el segundo país de Asia de mayoría católica; más del 90% de los 800 mil habitantes del país profesa la fe católica.

Belo ha sido galardonado por su lucha y la de la Iglesia Católica a favor de la libertad con el Premio Nobel de la Paz en 1996 junto a José Ramón Horta que es ahora ministro de exteriores del nuevo gobierno.

ROMA:
QUIEREN UN NUEVO CONCILIO ECUMÉNICO

Son 31 los obispos que han firmado hasta ahora una carta a Juan Pablo II en la que piden la convocatoria de "un Concilio Ecuménico que ayude a nuestra Iglesia Católica a responder evangélicamente, en fraterno diálogo con las otras Iglesias Cristianas y demás religiones, a los graves desafíos de la humanidad y en particular al de los pobres, en un mundo en rápida transformación y cada vez más globalizado". La petición, que recuerda posturas parecidas de los cardenales Martini, Lehmann y otros, puede ser acompañada según los firmantes por otras firmas, aun de laicos, llamando inclusive la atención sobre temas particulares que se quieran debatir e iniciando así un "proceso conciliar" en forma participativa y responsable dentro de la Iglesia. Aparentemente, este "proceso conciliar" se vislumbra para los próximos años y no en forma inmediata. Entre los firmantes, que son sobre todo del hemisferio sur, hay 31 obispos, muchos de ellos conocidos, como por ejemplo, Paulo Evaristo Arns, Tomás Balduino, Pedro Casaldáliga, Antonio Fragoso, Moacyr Grechi, Erwin Krautler, Mauro Morelli, José María Pires y Demetrio Valentini, todos de Brasil; Luis Alberto Luna Tobar, de Ecuador; Samuel Ruiz, de México, Joaquín Piña, de Argentina, etc.. "Deseamos -dicen en la carta- ofrecer un espacio positivo al deseo de diálogo y comunión que está expresando gran parte de la comunidad eclesial".

CHINA:
¿ALGO
ESTÁ CAMBIANDO?

China marcha hacia un nuevo Congreso del Partido Comunista y se advierten algunos signos de una nueva etapa en relación con las religiones. Se admitiría a los creyentes en la conducción del Partido ya que, según el presidente Zemin, "los creyentes pueden jugar un rol importante en mantener la estabilidad social, en ayudar a la modernización y a comprender mejor las cuestiones mundiales". El director de la Oficina del Consejo de Estado para la reforma de los sistemas económicos, Pan Yue, invitó últimamente a repensar la política religiosa: "Hay que reconsiderar el rol de la religión... Las dimensiones espiritual y moral de la religión... estimulan a la gente a ser mejor."

La política religiosa que se perfila es de mano dura contra los fundamentalismos (es el caso del movimiento religioso Falun Gong) y de apertura hacia las religiones reconocidas. En cuanto a la Iglesia Católica, según el obispo coadjutor de Hong-Kong, J. Zen, "más de los dos tercios de obispos de la Iglesia oficial (reconocida por el gobierno) se han reconciliado con el Vaticano". Cada vez los católicos de ambos grupos (reconocidos y perseguidos) tienen menos reparo en rezar y trabajar juntos. La reconciliación entre los católicos es una nueva realidad que obliga al gobierno a repensar su política y quizás ayude a normalizar en el futuro próximo las relaciones con el Vaticano.

JAPÓN:
UNA IGLESIA
QUE CRECE

El Mundial de Fútbol ha dado a conocer al mundo el catolicismo japonés. Su influencia va más allá del pequeño número, el 0,36% de la población. La Iglesia en Japón se movilizó para dar acogida y servicios espirituales a los miles de aficionados que viajaron al archipiélago para apoyar a sus selecciones nacionales. Se trata de una Iglesia numéricamente pequeña con algo menos de 500.000 fieles, en un país de más de 126 millones de habitantes, pero con un gran prestigio social, garantizado por las instituciones católicas del país. Además de los católicos japoneses, en el país hay 406.000 inmigrantes católicos, en su gran mayoría filipinos. Cuenta con 25 obispos, 943 parroquias, 970 sacerdotes japoneses y 6.430 religiosas. Hay más de 300 misioneros japoneses en el extranjero; 730 misioneros extranjeros, 3 seminarios diocesanos y 13 universidades católicas con 35.600 estudiantes.

Durante el Mundial, la Conferencia Episcopal Japonesa se movilizó para dar a conocer los horarios de misas y las direcciones de los templos católicos a los hinchas de los diferentes equipos de fútbol. La labor de la Iglesia Católica en la opinión pública japonesa es conocida sobre todo por sus obras educativas (desde jardines de infancia hasta universidades) y sanitarias (hospitales), fundadas por los misioneros llegados después de 1870, que gozan de óptima reputación.