![]() |
||||||
|
El libro de los Números y los recuerdos del desierto Este libro que integra la "Toráh" o Ley (Pentateuco para los cristianos) se llama así porque comienza con un censo de los israelitas hecho por Moisés, durante la travesía del desierto que llevaría a Israel a la tierra prometida. Este censo comienza mencionando a la tribu de Leví que era la tribu sacerdotal, dedicada al culto a Dios. Esto ya marca una característica de este pueblo, que no era como los demás, sino un pueblo especial dedicado y consagrado a Dios. Así Israel es presentado como un pueblo disciplinado y ordenado que marcha hacia la Tierra prometida por Dios. ¿Fue así? Probablemente no. Pero el relato busca dar un mensaje. Según sabemos el Pentateuco se comenzó a escribir en la época del Rey Salomón (970 a.C.) y las cifras del censo fueron extraídas de un censo realizado por el Rey David, que consta en Crónicas (cfr. 1Crón 21,1ss). Esto no significa que el autor del libro mienta, sino que es una forma de decir al lector al que va dirigido y que pertenece al Pueblo de Israel: "los israelitas de hoy somos los descendientes de los que cruzaron el desierto, nosotros somos ellos". Esta identificación parte de una concepción de fe, que dice que nosotros somos protagonistas de la Historia de la Salvación, y que la libertad que tanto le costó a Israel conquistar hay que mantenerla. Sin embargo, este libro rescata antiguas tradiciones y relatos sobre Moisés e Israel que completan las narraciones sobre la liberación de Israel, y su travesía por el desierto que el libro del Éxodo y el Levítico ya habían iniciado. Estos relatos vienen de la época de Moisés y son tradiciones muy antiguas. Cuando leemos Números y las narraciones del Pentateuco hay que librarse de dos tentaciones. La primera es el literalismo: no podemos pedirle a este libro la rigurosidad y exactitud histórica que le podemos pedir a un libro de historia de nuestro tiempo. La segunda tentación es la mitologización excesiva: consiste en pensar que todo es mentira y que son leyendas que nunca ocurrieron. Hoy la crítica literaria y los aportes de la arqueología bíblica nos dan a entender que Números contiene tradiciones históricas auténticas. Estructura del libro El libro comienza con el relato del Pueblo de Israel acampando al pie del Sinaí, el monte de Dios, lugar donde se detienen para hacer Alianza con el Señor y también para renovarla. Es en el Sinaí donde se celebra la primera Pascua desde la salida de Egipto y se realiza el censo para preparar la partida hacia Canaán. Esto está narrado en los capítulos 1 al 8. Los capítulos 9 al 10 nos cuentan la partida de Israel y la llegada al oasis de Cadés donde el pueblo tendrá una larga estadía. Los capítulos 11 y 12 nos muestran que no fue fácil para Moisés conducir al Pueblo, pues tiene que enfrentarse a las quejas por la escasez de comida y al deseo de volver a Egipto. Moisés tendrá que enseñar al Pueblo a veces duramente que la libertad es un don preciado y que para conseguirla deben hacerse muchos sacrificios. Moisés se verá cuestionado en su autoridad por María y Aarón, sus hermanos, que como él son profetas y sienten celos de él. En todo Yavé apoyará a su servidor. Los capítulos 13 y 14 nos hablan de la misión de los exploradores enviados a Canaán y de cómo la incredulidad del pueblo echa a perder esa oportunidad de conquistar la Tierra Prometida. Esta parte narrativa culmina con un fallido intento del pueblo de penetrar en la Tierra Prometida y el anuncio de Dios de que la travesía en el desierto durará más tiempo. Los capítulos 15 al 19 son básicamente un cuerpo de leyes relativas al culto y que fundamentan la autoridad de Aarón y sus descendientes como los principales levitas que organizarán el culto. Hay una narración de la rebelión de unos levitas que intentan discutir la autoridad de Aarón y que son castigados por Dios. Los capítulos 20 al 32 nos hablan de la conquista de la Transjordania por Israel, y el establecimiento en esa región de las tribus de Gad y Rubén. Luego de un resumen de las etapas de la travesía concluye el libro (capítulos 33-36) con una serie de relatos y leyes que preparan la conquista de la tierra. ¿Dios castiga a Israel? Como vemos en este libro, la relación entre Moisés y el pueblo, y entre el pueblo y Yavé no resulta fácil. Y el libro dice abiertamente que Dios corrige y castiga a Israel. ¿Cómo debemos entender esto? Para los hebreos nada pasaba sin que Dios lo ordenara. Y si alguien ofendía a Dios, sería castigado. Pero esto no hay que tomarlo literalmente. Recordemos que la revelación de Dios se realiza de acuerdo a la cultura y modalidad del pueblo. Estos "castigos" pueden ser muy bien el recuerdo de una lucha interna entre israelitas en la que Moisés tuvo que echar mano de la fuerza y de las armas para defender su vida y la de su gente, frente a ambiciosos israelitas que tenían la intención de hacer que Israel volviera a Egipto y a la esclavitud. Por otra parte, cuando decimos que Dios corrige al pueblo decimos simplemente que Dios respeta la libertad del que peca y se aparta de Él. El pecado al que primero perjudica es al pecador. En efecto, las acciones egoístas e injustas tienen sus consecuencias negativas, pero Dios siempre permanece fiel. Eduardo Ojeda
Caminos de tolerancia Muchas veces el otro, el diferente, es percibido como amenazador y peligroso. Para sentirnos seguros necesitamos reconducir toda diversidad a nosotros mismos; las cosas y los otros tienen que conformarse a nuestra manera de ser. Buscamos desesperadamente esconder toda diversidad, toda anomalía que encontramos en nuestra vida cotidiana, por ejemplo, todas las diferencias físicas: el deforme, el enfermo, el loco, el difunto... También removemos las diferencias y las tensiones intelectuales, espirituales, afectivas... Pactamos a menudo concordatos a bajo precio, para disimular los contrastes. Preferimos el olvido a la reconciliación y aceptamos que el rencor escondido reemplace el conflicto sincero. Aceptar la diferencia significa aceptar la irrupción del otro en nuestra vida. La uniformidad, la identificación forzada, el amoldarse a la mayoría anónima (muy bien manejada por minorías de poder) nunca es sinónimo de comunión o de acercamiento entre personas. El camino en el desierto del Pueblo de Dios significó la aceptación de la diversidad de las distintas tribus para poder formar un solo pueblo. El otro, el diferente, es el que nos permite y nos invita a ser alguien, y es la base del misterio de la comunión. El otro, el diferente, nos compromete a cada uno a ser "misericordiosos como el Padre es misericordioso". Porque en un mundo homogéneo no existe ni comunión ni misterio. La unidad es estéril e insignificante, si no vuelve a renacer de la diferencia que siempre la cuestiona. Hay que pasar entonces de la simple "tolerancia" a un itinerario de reconciliación para el rescate, de liberación total. Esto nos exige dar un "paso" salvador hacia y por el otro: • de una comprensión de la vida centrada en razones muy racionalistas y eficientistas (el "hacer"), pasar a una visión más celebrativa y simbólica: el gesto, la señal, la presencia (el "ser"); más que una función y un deber, nuestra fe es una convicción personal: el camino del desierto está marcado por la celebración; • de una comunidad "refugio cerrado", pasar a la comunión en la diversidad de la misión, en discernimiento de los signos de los tiempos: los exploradores de Canaán abren nuevos caminos (Núm 13); • de un cumplir meramente formal y jurídico pasar a una confesión de la fidelidad de Dios a su pueblo y a una búsqueda comunitaria de la presencia del Señor en la historia; obedecer es caminar humildemente con el Señor, practicando la justicia y el amor con los pobres (Mi 6,8); • de la seguridad de metas, fines, métodos, pasar a la búsqueda y discernimiento continuos, siempre dispuestos a aprender, escuchando la voz de Dios y transformando el miedo a lo desconocido, en fe y esperanza en el Señor. Este largo camino de conversión nos hará pasar de la preocupación por salvarnos a una entrega salvadora en favor del Pueblo de Dios y del mundo entero. Nuestra vida será un RESCATE, una vida por y para los demás. R.Q. |
||||||