40 años de Cáritas uruguaya

Caridad cristiana y Solidaridad

La Solidaridad, que puede entenderse como valor o virtud, expresa en el ámbito humano los lazos que deben unir a personas y pueblos...

En la vida social, la solidaridad representa una fuerza, un factor de progresión en la realización de la justicia y en la construcción de la paz. Desde el punto de vista moral, la solidaridad representa una virtud necesaria, una obligación que se desprende de la misma naturaleza del hombre, bien inserta en la comunidad humana. La opción fundamental de Cáritas asocia Caridad Cristiana y Solidaridad Humana; se trata de animar comunidades "de justicia, de caridad y de paz". La solidaridad no se puede aislar de la justicia, de la paz fraterna, del amor derramado por el Espíritu Santo en nuestros corazones (Rm 5,5). San Pablo exhorta "pónganse unos al servicio de los otros por caridad... Lleven unos la carga de los otros y asi cumplirán la Ley de Cristo" (Gál 5,22.25;6,2).

¡El Espíritu de Dios nos impulsa a ser solidarios por amor! Desde esta perspectiva la tarea consiste en ser vivos portavoces de la caridad, acompañar y caminar junto a todos por los caminos que urgen seguir para realizar una auténtica comunión de amor entre todos, sin olvidar a ninguno de los grupos más desamparados. Para que esto se plasme de forma concreta y eficaz es importante que los organismos que asumen esta tarea, aseguren la coordinación de las iniciativas, las relaciones entre todos los organismos y generen redes y alianzas estratégicas.

Cáritas Uruguaya está celebrando sus 40 años. Es importante asociar a dicha celebración a todos sus miembros, los de hoy y los de ayer, los directos y los indirectos. Los Departamentos de Laicos, Comunicaciones y Pastoral Social suman esfuerzos y estrechan filas para que la Solidaridad cristiana sea una realidad en nuestro medio. Cáritas quiere contribuir como testigo y ger-minador de una caridad comunitaria. Es una obra de laicos, de bautizados que dan testimonio en su medio de lo que es la fuerza transformadora de la Caridad.

Como dice la carta de Diogneto: "Son en todo iguales a los demás, pero tienen un algo más: la caridad...", algo indefinible que quizás no añade nada a lo que hacen, pero da a todo lo que hacen la verdadera estatura de Cristo. Y en un mundo tan complicado como el nuestro, la caridad no puede ser simple como antes. Hoy, las personas se ven forzadas a caminar como pueden, en medio de una maraña de relaciones cada vez más complejas.

Las acciones de Cáritas, materialmente pequeñas, quieren ser signo de una manera nueva de vivir las diferentes relaciones humanas en este mundo. Renuevan la convicción de que todo ser humano y su dignidad de persona, son su preocupación fundamental. Ante la imagen deteriorada de un hombre o una mujer, la acción no puede limitarse a socorrer o aliviar, es urgente restaurar la dignidad agredida o pisoteada, para que todo ser humano pueda realizar su vocación. Por eso la acción de Cáritas incluye la denuncia de todas aquellas situaciones que entorpecen el desarrollo integral de la persona y una acción efectiva en su favor.

Hoy, esta promoción integral de la persona humana, no puede hacerse de manera aislada e individual. Pues se da una "interdependencia" de los problemas y de las soluciones. Pero no basta con reconocer este hecho, es necesario convertir la interdependencia en solidaridad, en unión con tantas organizaciones e instituciones que luchan por un mundo más justo y más humano, sabiendo bien que son muchas las iniciativas y movimientos que se empeñan en esta tarea. Los miembros de la Iglesia Católica quieren reafirmar el compromiso en la lucha por la solidaridad humana, trabajando "codo con codo" en diálogo abierto y sincero con todos los que trabajan por la causa del hombre y la mujer, inspirados en nuestra misma fe cristiana, en otros credos religiosos, o en convicciones humanitarias sinceras y profundas, haciendo de este trabajo el mejor signo de cercanía a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.