El respeto a los derechos sagrados
de la vida que nace

A mediados de junio se debatían y aprobaban en el Parlamento
italiano los primeros artículos de la ley sobre fecundación asistida.

Lo mismo se está haciendo (en forma más encubierta)
en el Parlamento uruguayo.

Todos los temas relacionados a la manipulación de la vida que nace,
merecen una gran atención de parte de toda la ciudadanía
y no sólo de algún legislador o de alguna organización particular.

En esto, el debate que se suscitó en Italia favoreció la tutela
de los derechos del concebido.

El artículo 1 de la nueva ley del Parlamento italiano dice:
"la procreación asistida médicamente debe asegurar los derechos

de todos los sujetos implicados
, incluido el concebido".

La aprobación de este artículo se dio mediante voto transversal
más allá de las posiciones de los partidos, que han dejado
a sus parlamentarios libertad de conciencia.

El Parlamento rechazó la propuesta a favor de
la fecundación artificial heteróloga (es decir, con la donación
de semen de un hombre ajeno a la pareja).

El artículo 13 de la ley italiana, prohíbe la congelación,
experimentación, y clonación de embriones.

La ley es fruto, en parte, del dinamismo del Movimiento por la Vida.
Su secretaria, Olimpia Tarzia, explicó a Radio Vaticano, que la
prioridad que se han propuesto es la defensa de la vida humana.

Confiesa Tarzia: "En esta situación nos preguntamos, ¿cómo
podemos lograr una ley que garantice al máximo los valores?".

El cristiano no debe confundir una legislación
que puede reglamentar y punir (o no) una determinada conducta, con
el valor humano que está detrás de esa conducta.

Todos sabemos que la prostitución (sin duda una degeneración
de la dignidad humana) puede y debe tener una ley
que la reglamente para que este mal no sea aún peor a nivel social,
y se "proteja" por lo menos parcialmente los derechos
de las personas involucradas.

Pero cuando hablamos de manipulación de un embrión humano
o de aborto... ahí no podemos transar sobre los derechos

fundamentales
de la madre pero también del bebé concebido
(vida personal y única).

En la Ficha de este número presentamos algunas reflexiones sobre
la vida que nace y también algunos falsos slogans
divulgados para justificar el aborto.

Ninguna de esas mentiras podrá disminuir el compromiso cristiano
firme y generoso, para proteger la vida
desde el primer instante de la concepción.

No hay otro camino de dignidad personal y social
que defender estos "derechos sagrados" de la vida que nace.

 

Quinto Regazzoni