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"Místicos" *La obra En esta obra titulada "Místicos", Xul presenta un paisaje de claro sentido religioso. A través de planos de color y del acentuado verticalismo de la composición, el autor subraya el sentido ascendente del camino místico. Los símbolos de la religión son elementos fundamentales para conseguir el conocimiento superior en la poesía y en el arte. Además de la Cruz que aparece reiteradamente (10 veces) en la composición del paisaje, en el techo de un edificio, en las manos de un creyente, está el símbolo del Sol que ilumina desde lo alto (en el ángulo superior derecho de la obra). Está la Serpiente, símbolo del tentador y del mal pero también de la fecundidad y de la renovación vital. Está también el Camino ascendente poblado de Místicos que buscan llegar a lo trascendente.
*El autor Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari (Xul Solar) nació el 14 de diciembre de 1887, en San Fernando (Provincia de Buenos Aires). Su padre fue Emilio Schulz Riga, nacido en Riga (Rusia), y su madre Agustina Solari, nacida cerca de Génova (Italia). En 1906 inicia estudios de arquitectura. Entre 1908 y 1911 trabaja en la Municipalidad. El 5 de abril de 1912 parte hacia Hong Kong en un buque de carga inglés trabajando como peón de a bordo, pero desembarca en el Mediterráneo para recorrer Italia, Alemania, Francia e Inglaterra entre los años 1912 y 1915. En 1916 tiene un encuentro con Pettoruti en Milán. Comienza a firmar como Xul Solar. Hasta 1917 su pintura es figurativa, según se aprecia en obras de carácter religioso como Ángeles, Anunciación y San Francisco, ejecutadas entre 1915 y 1917. En 1920 realiza su primera exposición en la "Galería de Arte" de Milán. En 1924 expone en París y luego regresa a Argentina. Participó del grupo vanguardista de la revista Martín Fierro. En la década del veinte inventó una lengua, el neocriollo, para facilitar la comunicación entre los pueblos americanos. En 1925 expuso en el "Salón de los Independientes", y de ahí en más en numerosos salones de Buenos Aires y Montevideo. Entre 1943 y 1946 trabajó con tendencia monocromática. En marzo de 1943 da una conferencia en la "Universidad Espiritualista Americana" de Rosario (Santa Fe), para el Curso Elemental de Astrología. En 1954 adquiere la casa en el Delta, sobre el Río Luján, adonde se muda, instalando también su taller, especialmente diseñado por él. Realizó una serie con proyectos para fachadas de casas del Delta. Sostuvo la posibilidad de la pintura como escritura, y su lectura como comprensión de un código simbólico. Fue inventor de un nuevo lenguaje universal, la panlengua, y de un nuevo juego, el panjogo, basado en variables astrológicas. En 1962 expuso en el "Musée National d’Art Moderne", en París. Falleció el 9 de abril de 1963 en su casa del Tigre, sobre el Río Luján, en la Provincia de Buenos Aires. *La técnica y el color El espacio, en las acuarelas de Xul Solar, es mental o imaginario, y lo seguirá siendo a través de sus varias etapas. Pero en ciertas oportunidades, como en Místicos (1924), se mezclan imágenes geométricas con otras que conservan una orientación figurativa. Los seres y objetos, tratados esquemáticamente, acompañan a imágenes que nos hablan de un mundo de apariencia real (la casa, los caminos, los diminutos personajes, el sol y la serpiente...). El asombroso juego de los colores y las refinadas transparencias otorgan al conjunto de esta obra una riqueza plástica excepcional. *El mensaje En Xul Solar hay un poeta que pinta y un pintor que poetiza, frente a los arcanos del tiempo y del espacio, el hombre y el universo, el alma y el cuerpo, con el afán de develarlos. Sin entrar a investigar sobre la religiosidad del artista, al contemplar esta obra podemos dejarnos transportar por la sensación que ella nos provoca. Las líneas verticales, los caminos empinados, los hombrecitos suplicantes nos hablan de una fe que eleva pero que también exige esfuerzo y superación. Quizás la serpiente en el medio del cuadro nos recuerda que la mística no es un camino descontado y fácil. La prueba y la tentación siempre se entrometen, pero el sol, símbolo del ser supremo, brilla allá en el cielo y para los cristianos, la cruz que llevan como señal de su fe, es algo más que un símbolo primordial. Es el signo de la propuesta ganadora de un Dios encarnado, que en la cruz de entrega y de resurrección nos ha mostrado el camino místico más alto. Quinto Regazzoni |
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