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ARGENTINA Dejar de ser laicos de sacristía Bajo el lema "Jesucristo, queremos ser nación", se realizó en Buenos Aires el 1º de mayo pasado el primer encuentro arquidiocesano de laicos abierto a todas las organizaciones y grupos laicales, en la sede de la Universidad Católica Argentina. Se trata de un acontecimiento importante por los temas tratados, las conclusiones y la afluencia de público. El card. Jorge Bergoglio, hablando familiarmente a los 600 participantes entre profesionales y trabajadores de distintas áreas, los invitó a "dejar de ser laicos de sacristía", para ahora más que nunca actuar en política y promover en ella los valores éticos. Dijo preferir una Iglesia cometiendo errores por lo que hace, antes que una Iglesia estática, que no se mueve. A fines del año pasado se había reunido también el Foro de Laicos instando a los laicos católicos a una mayor participación política y recordando la figura de José Manuel Estrada habían dado su testimonio el diputado nacional Mario Cafiero y el gremialista Víctor De Genaro, entre otros. Cada vez más, los obispos insisten en este tema de la formación laical como prioridad pastoral. En el documento "Queremos ser nación" del año pasado los obispos hacían una velada autocrítica: "Debemos examinarnos si en forma suficiente, con la debida pedagogía, procuramos que los fieles laicos asuman el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia, su difusión y aplicación a la realidad". Hoy en la Argentina hay movimientos laicales pero prevalentemente de tipo intraeclesial y espiritualista. El obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, lamentó recientemente que después de 40 años del Concilio Vaticano II no se haya comprendido todavía la verdadera vocación del laico, que es su compromiso temporal. Y reconoció que "la ausencia de laicos verdaderamente cristianos en la dirigencia nacional tiene muchas causas, entre ellas la falta de formación y acompañamiento pastoral". Es la constante prédica de otros obispos como Miguel Hesayne: "Los pastores y catequistas no hemos hecho una suficiente formación de la conciencia política desde el Evangelio y entonces no le podemos pedir peras al olmo; muchos de los legisladores y gobernantes lo único que conocen es la tapa del Evangelio sobre el cual hacen juramento, pero no su contenido". También se ha referido a este tema, el arzobispo de Resistencia, Carmelo Giaquinta: "Hoy pagamos los efectos de una deficiente catequesis social... Ayudar a percibir la relación que hay entre la acción pública y el Evangelio, ha de ser una preocupación capital de los pastores en los próximos decenios". El arzobispo Giaquinta considera que "laicos comprometidos" son sobre todo los que viven su compromiso de fe en el mundo y constata que "el clero actual se ha concentrado casi exclusivamente en lo parroquial y escasea su apoyo y formación para los cristianos comprometidos fuera del recinto parroquial". Y con respecto al mundo del trabajo afirmó: "No hemos desarrollado una acción apostólica en profundidad para desarrollar la conciencia cristiana de los empresarios, de los trabajadores y sus dirigentes... La Iglesia en Argentina se contenta con una pastoral de los trabajadores elemental, basada más en la práctica de devociones, que en el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia y de la realidad laboral... Esta pastoral retrocedió con respecto a la que había sido la de los Círculos Católicos de Obreros y después de la Juventud Obrera Católica." |
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