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Entrevista
A Laura Chapitel En la "frontera de la Paz"
Estoy
en Rivera, "frontera de la Paz" como miembro de la redacción
de Umbrales, y también como integrante del Departamento de Laicos y del
Instituto Pastoral de Catequesis. He viajado hasta aquí con una
compañera, Teresa Arbiza, para conversar contigo sobre el Proyecto
Caqueiro, que beneficia a una de los más barrios más pobres de la
ciudad.
• ¿Cómo nace tu vinculación con esta obra? - He estado participando en este proyecto desde el año 2000, pero en realidad mi vinculación con la obra salesiana es de muchos años porque la Parroquia San Pedro fue mi primer lugar de trabajo profesional cuando volví a Rivera, recién recibida. • ¿Tienes mucho que ver con el Proyecto Caqueiro desde el punto de vista profesional? - Sí, he estado apoyando en la medida de lo que es posible, de lo que se ha estado requiriendo. He participado sobre todo en el diagnóstico social que se hizo acerca de la situación de vida y oportunidades educativas de niños y adolescentes de la zona este de la ciudad de Rivera, que es la zona de influencia de la Parroquia San Pedro. • ¿Qué nos puedes decir de la realidad de esta zona? ¿Dónde está ubicada y por qué fue elegida? - La zona este es la zona de influencia urbana de la Parroquia San Pedro, que también tiene toda una zona de influencia rural. En agosto del año 2000 el p. Mateo me llamó y fue un encuentro interesante; él, que venía con toda una trayectoria, y yo que hace muchos años que vengo trabajando en estos temas... Acordamos realizar este estudio de los 7 barrios que integran la Parroquia San Pedro, que abarca desde la zona ubicada sobre la línea divisoria en la frontera, hasta la entrada de la ciudad, hacia el sur. Si uno ingresa por la ruta 5 ya está ingresando en la zona urbana y en la jurisdicción de la Parroquia San Pedro. Entonces, el estudio correspondió a todos los barrios: Caqueiro, Misiones, Pueblo Nuevo, Barrio Bisio, La Pedrera, Mandubí y la Virgencita. • ¿Cuál fue el objetivo de este estudio? - El objetivo fue, en un primer momento, caracterizar las condiciones de vida de los niños, pero tenía un fuerte énfasis en una mirada de las condiciones en las cuales el niño y el adolescente accede y permanece en el sistema educativo, tanto formal como no formal. Entonces ahí cruzábamos esa mirada de educación y pobreza, el acceso a la educación y situaciones de pobreza. Esto también estaba apoyado por Unesco, que ha estado participando en todo el proceso, incluso hoy nos acompaña María Paz desde UNESCO. A partir de esta mirada que hicimos juntos, desde la obra Don Bosco con Unesco, se identificó esta zona que está bien al noreste de la ciudad de Rivera, en la línea divisoria, porque detrás del cerro Caqueiro está Livramento. • ¿El nombre Caqueiro se debe al cerro? - Sí y hay toda una polémica porque no se sabe bien si es por una familia o por qué. Es un nombre muy brasilero. Se identificó que esta zona era donde no había ningún tipo de oferta educativa no formal, salvo la escuela y algún centro CAIF, que atiende a niños muy chicos, en educación inicial; no había otro tipo de propuesta alternativa o complementaria al sistema educativo formal. El diagnóstico también permitió identificar, entonces, cuáles eran esos vacíos y que esta obra que hoy se inaugura responde realmente a una mirada metódica y no sólo intuitiva... Queríamos tener elementos más técnicos para constatar la necesidad y la capacidad de respuesta del barrio a esa necesidad y si es una necesidad sentida por la gente. Que no fuera solamente una mirada de alguien de afuera que dijera: allí hace falta... • Eso es muy importante porque siempre es necesario responder a las necesidades o a lo que la gente está pidiendo... - Sí, por eso el diagnóstico no fue sólo una mirada técnica, es decir, un listado de los problemas que tiene la gente, sino que fue una mirada participativa donde se incluyó la mirada de los propios involucrados. Para eso hicimos con la gente -acá en Caqueiro y en Misiones también- una jornada de reflexión barrial donde participó la escuela, la Comisión Vecinal, el centro CAIF, la gente de la Capilla y todos los que quisieron venir. Allí analizamos juntos cuál era la situación de los niños, adolescentes y jóvenes de esta zona y qué se podría hacer para ayudarlos. No fue sólo mirar los problemas, sino también tener capacidad de propuesta... A partir de ese diagnóstico sacamos un folleto. En él María Paz habla de todo lo que es el Índice de Desarrollo Humano y cómo eso se cruza con la educación, y está también mi aporte que es más social, es una mirada de la educación pero desde la exclusión y la vulnerabilidad, mirando educación y pobreza. En el último capítulo -para no hacer sólo el listado de problemas-, hacemos una propuesta con algunas estrategias posibles a tener cuenta en un proyecto educativo no formal, y después finalmente hay una convocatoria de Mateo a la acción. • ¿Y tú trabajaste con colaboradores en esta tarea de investigar? - Sí, el equipo básico fuimos María Paz, Mateo y yo, que éramos los que coordinábamos. Y participaron más de 130 personas en el diagnóstico como informantes calificados, internos de cada uno de los barrios y también pedimos opinión afuera sobre cómo la ciudad ve a esta zona. Una cosa importante de este diagnóstico es que se trató de una mirada del interior sobre el interior, no es una mirada de Montevideo sobre el interior. Muchas veces se mira al Uruguay como muy homogéneo, entonces se analiza la situación de la infancia por lo que pasa en Montevideo, y en el mejor de los casos se habla de Montevideo e interior urbano, cuando el interior urbano tampoco es todo igual; no es lo mismo lo que pasa en Rivera que lo que pasa en Colonia. Acá tratamos de contextualizar mucho esa mirada y empezamos a preguntar también a los informantes calificados y a los barrios, ¿cuál es el impacto que tiene vivir en la frontera sobre la crianza y el desarrollo de los niños y adolescentes, y cómo eso se traduce en determinados valores y pautas culturales que son a veces positivas y a veces no tanto para el desarrollo de la gente? Entonces, también le dimos una mirada fronteriza porque hay una cantidad de pautas culturales, una modalidad de vida, hay valores diferentes. Por ejemplo, el tema de la especulación doméstica...; los que vivimos acá nos criamos siempre preguntando a cuánto está el real, a cuanto está el peso... para comprar allá o comprar acá, y esa especulación se va internalizando mucho. Después está el lado más oscuro donde vivir entre la legalidad y la ilegalidad se va aceptando socialmente, y acá en Rivera hemos visto algunas situaciones un poco tristes. • Esta inauguración de hoy es como un punto de llegada pero también de arranque, ¿no? - Exactamente. Y creo que ése es el gran valor del diagnóstico. Cuando se me propuso el diagnóstico no se trataba de listar problemas de la gente, sino de hacer un diagnóstico para planificar una acción transformadora. Eso ya me entusiasmó desde el principio. • Eso es muy valioso porque a partir de ahora ya es la realidad de lo que van a hacer y ya deben tener proyectos. - Sí, hay un proyecto. Como fruto de esto se diseñó en equipo, con la gente, un perfil de proyecto para arrancar, recogido en un folleto que está circulando por acá, donde se proponen algunos objetivos, algunas estrategias, algunas actividades, pero todo eso ahora se pone en marcha y se va a probar en la práctica y en la realidad. Muchas gracias Laura, porque es un aporte muy lindo para verlo después con otras comunidades Gloria Aguerreberry
Educación en valores En la Universidad Católica Dámaso Antonio Larrañaga de Uruguay, se desarrolla el Programa de Educación en Valores, cuyo director es el pbro. Javier Galdona. Umbrales conversó con él sobre las características y los objetivos de este Programa. • ¿Cómo surgió y cuál es la finalidad esencial de este Programa? - Estamos trabajando en el tema de ética y educación desde 1991. Fue así que conformamos un equipo, y a partir de febrero de 2001, se constituyó el Programa en la Universidad Católica. La finalidad esencial de este Programa es promover dentro de la educación formal el desarrollo integral de las personas, desde una perspectiva fundamental, que es la de irse construyendo como personas éticas, libres y responsables, con capacidad de una interacción interpersonal y social tolerante, democrática y constructiva. Para ello se desarrollan cuatro áreas de trabajo que son: formación de educadores, investigación, publicaciones y apoyo a centros educativos. Esta formación es una instancia de desarrollo y de apoyo a los educadores, en modo tal que cada uno, personalmente y en equipo, pueda desarrollar una didáctica adecuada a su realidad educativa, tendiente al desarrollo de personalidades éticas, autónomas y democráticas en los educandos. • ¿Cuáles son las líneas de trabajo específicas? - Se desarrollaron dos líneas de trabajo específicas: una propuesta curricular, que incluye un diploma, un postgrado y una maestría en Educación con énfasis en Educación en Valores. Por otro lado, más allá de la propuesta curricular, también se implementó una serie de actividades articuladas y flexibles que puedan atender necesidades formativas puntuales de los educadores. Este último espacio consta de un Curso básico de ética para educadores de 12 horas de duración, que permite la incorporación a una estructura de pensamiento ético en educación, facilitando el posterior enriquecimiento y profundización personales a través de bibliografía especializada. • ¿Cuáles son los seminarios de profundización? - Los seminarios se están desarrollando en diversos aspectos de la educación en valores tales como: "Ética y espiritualidad cristiana", "Desafíos éticos de la gestión educativa", "Ética en el acompañamiento a personas", "Educación en valores y catequesis", "¿Qué es posible evaluar en la Educación en valores?", "Ética y sentido de la vida". Se proponen también una
serie de talleres en los que se implementan estrategias pedagógicas
específicas de formación en educación ética. Por ejemplo, este año
se están implementando talleres de: "Educación en valores y
transversalidad"; "Propuestas para la acción educativa en
cuanto al desarrollo del juicio moral, al autoconocimiento y expresión,
y al desarrollo de la capacidad de Están destinados a educadores en general, así como a agentes que trabajan en las áreas afines, como por ejemplo: catequistas, psicólogos, etc..
Silvia Villagrán |
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