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"En cada invierno el anuncio de la primavera"
Cada estación climática tiene su encanto y su desencanto. Sin embargo, el invierno, por estas latitudes y en esta precaria situación económica, parece remarcar las dificultades y las desesperanzas de mucha gente que sufre la inclemencia del tiempo y de la crisis. El sabio campesino aun en el día más frío y oscuro del invierno puede consolarse y alegrarse en el corazón cuando sabe que su tierra tiene bien guardada la semilla y en su casa la llama de su hogar calienta y alegra su familia. En una de sus célebres homilías el querido arzobispo de Montevideo Carlos Parteli (+1999), decía: "Sólo una Iglesia que sabe mirar el lado bueno de las cosas, que sabe ver en cada invierno el anuncio de la primavera, puede discernir lo permanente y lo caduco, y por eso ser capaz de renovarse". Ese anuncio de primavera no era un sueño utópico o una palabra de consuelo, sino un proyecto lanzado con clarividencia. "Aspiramos a una Iglesia pascual, una Iglesia que mire adelante con esperanza, con alegría y con optimismo; una Iglesia que crea con convicción profunda en los cielos nuevos y la nueva tierra: una Iglesia que conozca el valor de la cruz, porque conociéndolo y apreciándolo no se abatirá ante las contradicciones y el sufrimiento". En estos tiempos de grave crisis económica y social la comunidad cristiana está llamada a ser signo de esperanza más allá de las mismas soluciones concretas que pueda aportar. Sin desentendernos de obras y propuestas factibles estamos llamados a renovar el espíritu que anima todo nuestro obrar. Desde Umbrales estamos ofreciendo algunos itinerarios formativos para cristianos adultos justamente para alentar y fortalecer este espíritu del Reino nuevo, anunciado por Jesús. Es una apuesta que nos debemos. Esta vez compartimos con los lectores "El camino hacia la realización personal", que no es la propuesta ilusoria de la realización de sí mismo a través de los medios que propone "este mundo". Desde el camino liberador del Éxodo y la primera Alianza, hasta el camino liberador de Cristo, en la nueva y definitiva Alianza, el creyente encuentra sólidas pautas para su plena realización. En estas pautas, en estas opciones profundas, los inviernos de la vida, por largos que sean, encierran un anuncio de primavera. Con palabras de don Carlos Parteli podemos concluir afirmando "que sólo una Iglesia portadora de la Palabra de Dios, experta en humanidad, animadora de esperanza, promotora de valores humanos, puede ser levadura que transforme el mundo". Quinto Regazzoni |
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