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"Otra Argentina es
posible"
Del 19 al 22 de agosto tuvieron en Buenos Aires su encuentro anual los sacerdotes de la opción por los pobres. Participaron más de 80 sacerdotes de todo el país con el asesoramiento del teólogo de la liberación, Jon Sobrino, llegado expresamente desde El Salvador. Se llegó a importantes definiciones sobre temas de actualidad que fueron expresadas en un comunicado. Por ejemplo, sobre la Mesa de Diálogo: "No se puede construir una Mesa de Diálogo que no distinga claramente víctimas de victimarios y que no esté presente en ella la voz de los pobres como verdaderos protagonistas. No entendemos una Mesa de Diálogo en la que se dialogue desde espacios de poder mientras los débiles son tan solo convidados de piedra." Refiriéndose a la inseguridad, los sacerdotes afirman: "Rechazamos todo discurso que aliente el temor, la mano dura y todo aquello que recuerde los tiempos de la dictadura militar". Sobre los medios de comunicación manifiestan su rechazo a "la mentira y a los operativos de prensa que crean más confusión y desaliento... " Los sacerdotes también se pronunciaron sobre las elecciones, cuestionando "las mentiras electorales así como los caudillismos nacionales, provinciales y locales... ". Sobre la integración regional, dice el comunicado: "Rechazamos cualquier proyecto de integración sin igualdad como el Alca y la estrategia de militarización de Estados Unidos y su presencia militar en Venezuela y Colombia". A su vez, los curas comprometidos en villas, asentamientos y barrios populares declaran su esperanza de que "otro mundo es posible, otra Argentina es posible", de querer trabajar cada vez más para "bajar de la cruz a los pueblos crucificados" y forjar una "Iglesia samaritana comprometida desde la misericordia con aquellos hermanos despojados y dejados medio muertos en el borde del camino". En cuanto a las soluciones reconocen que "el camino es incierto", pero que sólo pueden darse de la mano de los pobres, unidos, para que "no nos devoren los de afuera". En otro orden de cosas, líderes cristianos como Juan Carr, de Red Solidaria; el p. Aníbal Filippini, de la villa La Cava; el rabino David Goldman; junto a otros educadores y dirigentes sociales, organizaron el 6 de setiembre una Jornada Nacional contra la violencia, para que se revierta la parálisis frente a fenómenos que van desde los secuestros al gatillo fácil. No fue una protesta invocando la mano dura para que esta amplíe todavía más la parálisis y el pánico en la población, sino para que se termine con los mecanismos perversos y las mafias que en la sociedad generan violencia. La jornada tuvo su momento fuerte de protesta en todo el país a las 14 horas con el lema: "Tres minutos para decir basta" y concluyó con una masiva ceremonia interreligiosa en la villa del Bajo Flores.
Cáritas entregó en los primeros cinco meses de este año más alimentos que en todo el año pasado. En sus 5.000 comedores comunitarios la concurrencia se duplicó en el mismo período; pasó de 300 mil a más de 600 mil. También las religiones y las iglesias cristianas se unen para ayudar. Desde Red Solidaria, por ejemplo, se impulsan campañas ecuménicas e interreligiosas para comedores, escuelas, etc.. Según Carlos Carr, "realizar estos esfuerzos amparados desde la fe, es una garantía de credibilidad y educa no para algo pasajero sino para una verdadera cultura de la solidaridad". |
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