BRASIL: Elecciones, Alca y soberanía

Frente a las elecciones presidenciales que tendrán lugar en Brasil en este mes de octubre, los sondeos en forma coincidente muestran que los candidatos con más chances están a la izquierda del presidente Cardoso: Luis Ignacio "Lula" da Silva y Ciro Gómez. Por eso se ha hecho sentir muy fuerte la presión de Estados Unidos para torcer el rumbo de las elecciones ya que América Latina ha vuelto a estar en el foco de la Casa Blanca, a través del proyecto del Alca, que la Iglesia rechaza.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT), tradicional aliado de los sectores progresistas de la Iglesia Católica, Luis Ignacio "Lula" da Silva, ha causado un fuerte malestar en esos sectores aliándose con el Partido Liberal y eligiendo como candidato a vicepresidente a José Alencar, miembro influyente de la "Iglesia Universal del Reino de Dios" que apoyó permanentemente al gobierno de Cardoso.

Otro desencuentro con la Iglesia, y en este caso en los máximos niveles, se produjo cuando Lula aceptó el acuerdo con el FMI y suspendió la participación del Partido de los Trabajadores en un plebiscito sobre el Alca al que había convocado en conjunto con la Iglesia y varios movimientos sociales (cfr. Umbrales, n. 130). Para comprender la resistencia que generan estas actitudes de Lula, hay que recordar que en la fundación del PT, en marzo de 1980, participaron unas 80 mil comunidades eclesiales de base de la Iglesia Católica. Según los partidarios de Lula se trata de una táctica de transición destinada a ampliar el marco de alianzas contra el modelo actual y asegurar el poder suficiente para lograr los cambios.

Pero el tema clave de estas elecciones es el Alca (Área de Libre Comercio de las Américas), que muchos consideran un proyecto de anexión política y económica de América Latina por parte de Estados Unidos y Canadá, que representan por sí solos el 80% del producto bruto interno de todo el continente americano. En este contexto, el economista norteamericano George Soros declaró que "en el capitalismo global moderno, sólo votan los americanos; los brasileños no votan" y por lo tanto han de aceptar el Alca.

Estas declaraciones provocaron la indignación, entre otros, del obispo de Jales, Demetrio Valentini, que afirmó en un documento ("Elecciones y Soberanía") que se estaba repitiendo lo del imperio romano "cuando sólo votaban los romanos y no las provincias". Las elecciones serían simplemente una liturgia como la de los antiguos condenados a muerte que pasaban frente al emperador romano diciendo: "Salud César, los que van a morir te saludan".

El obispo Valentini invita en nombre de la Iglesia al gobierno, candidatos y electores a no dejarse atropellar, frente a la prepotencia y arrogancia de Estados Unidos, "porque la soberanía no se negocia. Estados Unidos propone una libertad de comercio total, colocando el peso paquidérmico de su economía sobre las estrechas economías de tantos pobres países de América Latina y en el caso de Brasil le muestra los dientes amenazando con represalias si no sucumbe -afirma el obispo- ¿Cómo puede hablarse de libertad frente a una manada de leones con sus dientes afilados?". Y termina Valentini: "La respuesta del Evangelio es clara: ‘Yo quiero misericordia y no sacrificios’. Yo quiero amor y solidaridad, no quiero este Alca, obsceno e hipócrita."