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Cómo salir de la crisis Al
recibir las cartas credenciales del nuevo embajador uruguayo ante el
Vaticano, Daniel Pérez del Castillo, el Papa Juan Pablo II expresó su especial
cercanía al pueblo uruguayo... para que pueda alcanzar metas cada vez
más altas de justicia y solidaridad" en esta "crisis social y
económica de inusuales proporciones, que ha afectado gravemente a
numerosos hogares".
La crisis económico-social que atraviesa Uruguay se ubica obviamente en el contexto global de la hegemonía neoliberal y de las determinaciones de los organismos económicos internacionales. Llamó la atención cómo el Papa Juan Pablo II, al recibir el pasado 6 de setiembre al nuevo embajador de Uruguay, hiciera fuertes consideraciones sobre la crisis que sufre este pequeño país de América Latina. Anteriormente el Vaticano ya había expresado su "solidaridad con el sufrimiento de los uruguayos, especialmente de los más débiles y marginados", por medio de una carta del Pontificio Consejo de Justicia y Paz. Los tres obispos integrantes del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Uruguaya (que promovió un Día especial de oración por el país, el pasado 25 de agosto) entregaron personalmente esta carta al presidente de la Nación, Jorge Batlle. Ya este primer acontecimiento había llamado la atención en un país netamente laicista en el que las relaciones Iglesia - Estado son prácticamente inexistentes. Ahora el Papa invitó a Uruguay a superar la dramática crisis que vive, proponiéndose un proyecto basado en "valores" que respeten la dignidad de la persona, no sólo mediante "medidas técnicas". Uruguay atraviesa una aguda recesión, agravada por la debacle argentina de diciembre de 2001, que golpeó al comercio, al turismo y al sistema financiero. La pérdida de la mitad de los depósitos de los bancos y de buena parte de las reservas internacionales en lo que va del año, y situaciones de estafa y vaciamiento en algunas entidades financieras, que están siendo investigadas por la justicia, obligaron al gobierno a decretar feriado bancario desde el 24 de julio al 2 de agosto, para frenar la corrida de capitales. Cuatro bancos privados han sido suspendidos por falta de liquidez. "Esta situación, si bien obedece a factores complejos, algunos de ellos de origen externo a la nación -constató el Papa ante el embajador-, debe llevarnos a una reflexión serena y realista sobre aquellas premisas que la han provocado o favorecido". "Se ha de cuidar especialmente el cultivo de los valores y el respeto a la dimensión ética de la persona, de la familia y de la sociedad -afirmó el Juan Pablo II-. Para un auténtico progreso de los pueblos se ha de fomentar la honestidad, la austeridad, la responsabilidad por el bien común, la solidaridad, el espíritu de sacrificio y la cultura del trabajo." El Papa llega a proponer el aporte positivo de la Iglesia llamada a "contribuir al bien común de los pueblos. A ella le compete también promover los valores que son, a la vez, el alma de una nación y que favorecen la democracia, porque "una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto". "En épocas de dificultad y de crisis -advirtió el Papa-, se ha de prestar un especial cuidado en no seguir deteriorando la situación de aquellos que ya sufren la pobreza en sus múltiples formas". Con referencia a los numerosos "comedores" y "ollas populares" que se multiplicaron en muchas parroquias y centros religiosos del Uruguay, el Papa recordó que la Iglesia puede ofrecer "al hombre necesitado un apoyo material que no lo humille ni lo reduzca a ser únicamente objeto de asistencia, sino que lo ayude a salir de su situación precaria, promoviendo su dignidad de persona". De este modo, explicó, la Iglesia Católica defiende los derechos inalienables, "como el de la vida desde su concepción hasta su ocaso natural, el derecho a nacer y crecer en una familia, a construir un hogar estable y a profesar sin obstáculos, tanto privada como públicamente, su fe religiosa". Así "será más fácil asegurar un desarrollo integral para todos los miembros de la comunidad nacional, para que no falten a cada uruguayo los bienes necesarios para desarrollarse como persona y como ciudadano". |
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