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ARGENTINA Campaña
electoral: entre
la violencia y la frivolidad En la reunión del 22 de agosto último, los 20 miembros de la Comisión Permanente del Episcopado emitieron un comunicado a través del cual constataban "el agravamiento de la realidad económico-social del país", ya que los índices de pobreza, desempleo, inseguridad y marginalidad "han alcanzado un nivel nunca visto". Los obispos manifestaron estar muy preocupados por la violencia cotidiana en la calle, pero también por la agresividad y la violencia políticas. Refiriéndose a la campaña electoral, la Comisión Permanente del Episcopado denuncia por parte de los candidatos "una frivolidad tal que muchos actores hasta no parecen percibir la gravedad del momento. Se busca un cambio de personas sin que se lleven a la práctica las reformas" y los renunciamientos necesarios para que se recupere la credibilidad de la política. Y ésta era la finalidad del Diálogo Argentino según los obispos, los que por otra parte "lamentan no haber encontrado la respuesta esperada en los poderes de decisión para implementar los consensos alcanzados". La Mesa del Diálogo seguirá trabajando ya que todo lo consensuado es un imprescindible aporte para un futuro cambio en la Argentina, pero desde ahora fundamentalmente con el aporte de los dirigentes laicos. La posición de los obispos es que las próximas elecciones pueden llevar a otra frustración si antes no hay acuerdos fundamentales para afrontar juntos la crisis y los necesarios renunciamientos. Por otra parte, muchos sacerdotes y laicos criticaron la mediación de los obispos, la que sólo habría servido para encubrir a un gobierno incapaz e insensible a los sufrimientos de los pobres y que no quiere atacar las verdaderas causas de la crisis. Ellos piden un protagonismo mayor del pueblo en estos diálogos y a los obispos una clara e irrenunciable postura a favor de los pobres y en contra de las causas de la pobreza. El mismo card. Raúl Primatesta, de la Pastoral Social, y su secretario, Guillermo García Caliendo, difundieron un documento fuertemente crítico ("Serás lo que debas ser y si no, serás nada") sobre el Diálogo Argentino. En otro orden de cosas, hubo fuertes críticas eclesiales al FMI por parte del card. Jorge Bergoglio ("algunos creen que hay que rezarle al FMI para que nos mande plata y así salir de la crisis; con eso no salimos de ningún lado, sino que simplemente nos endeudamos más") y del arzobispo de Rosario, Eduardo Mirás ("queremos ser nación y por lo tanto ser plenamente soberanos y si unos extranjeros vienen y nos cambian las leyes o nos dicen lo que debe figurar en la ley, uno se pregunta quién gobierna en el país"). Hay cada vez más obispos que apoyan la idea que desde 1984 defiende el embajador argentino en el Vaticano, Miguel Espeche Gil, de llevar el problema de la deuda externa a la Corte Internacional de Justicia de La Haya para que se expida sobre la legalidad de la misma y sus desmedidos intereses. "Queremos honrar la justicia -dijo Eduardo Mirás- pero no pagar intereses que sean de usura. Además, debido a la crisis que nos sacude, tenemos el derecho a negociar algunas quitas y pedir las moratorias necesarias." Estas
declaraciones se dieron en el contexto que precedió y acompañó lo que
entre el 22 y el 25 de agosto fue un acontecimiento mayor en
Buenos Aires: las sesiones argentinas del Foro Social Mundial.
Con la participación de unas 600 organizaciones de todo el mundo se
trataron temas como la crisis del modelo neoliberal, el tema de la
deuda, el establecimiento del Alca en América Latina y las nuevas
iniciativas |
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