ORATORIO "BARRIO SARANDÍ"

Volverá el tiempo de los corazones abiertos

Umbrales conversó con Lina Pérez, Daisy García y Diego Caligari, animadores del Oratorio "Barrio Sarandí" (Montevideo), para conocer esta experiencia de evangelización en la que se trabaja con niños y adolescentes en situación de riesgo social.

¿Cómo surge esta iniciativa?

- El Oratorio surge a iniciativa de la comunidad de adultos a cargo de la Parroquia del Paso de la Arena, al ver la necesidad de comenzar a trabajar con los niños y adolescentes del barrio. A través de un matrimonio que trabaja en la Parroquia y en el Colegio Maturana se empieza a generar el sueño de formar un oratorio festivo.

Se convoca entonces a algunos ex alumnos jóvenes de Maturana y en el año 1998 comienza a caminar este sueño.

¿Quiénes llevan adelante esta experiencia?

- Somos un grupo de 16 jóvenes animadores de distintas generaciones de exalumnos del Colegio. Como dice San Juan Bosco, nos impulsa el deseo de construir un tiempo nuevo y una realidad nueva porque así "volverá el tiempo de los corazones abiertos".

¿ A cuántos chicos congregan y qué actividades realizan?

- Hay un total de 120 chicos, de 2 a 18 años. Todos los sábados se realizan actividades recreativas, reuniones de formación cristiana y se comparte la merienda. Durante el año se realizan paseos y encuentros con otros oratorios; así como también se cierra el año con un campamento. Este año se ha comenzado con catequesis para los niños y se formó un grupo de adultos que aprenden manualidades. Siempre partiendo de los propios valores de los chicos se busca que se descubran como personas y como creación de Dios.

¿Qué es lo que más necesitan?

- Fundamentalmente alimentos no perecederos, y luego todo aquello que la solidaridad arrima para dignificar la vida de estos hermanos.

¿Qué mensaje le darían a los lectores de Umbrales?

- Esta propuesta de oratorio es una propuesta que viene desde hace mucho tiempo; hasta antes de San Juan Bosco. Pero este sacerdote le dio un giro especial. Nosotros tratamos de llevar adelante, con la confianza puesta en Dios, esta tarea que si bien es nuestra como personas, es seguramente suya y de su gracia. Como lo dijo la Madre Teresa, queremos ser "instrumentos en sus manos, lápices que dibujen su obra". Sólo nos animamos a pedirles una oración por cada una de las familias del barrio, por cada uno de los chiquilines y por cada uno de los que tenemos la tarea de compartir las tardes de cada sábado con ellos.

A todos aquellos que deseen conocernos y ayudarnos nos pueden encontrar todos los días en el teléfono 203 32 44.

 

Leonardo Buero