ARGENTINA

Segundo Congreso Misionero Nacional

Se desarrolló en Mar del Plata del 25 al 27 de octubre el segundo Congreso Misionero Nacional con el lema: "Iglesia en Argentina, tu vida es misión". En realidad, el tema central fue "la Misión como responsabilidad de la Iglesia particular". Alrededor de este tema que tuvo como principal expositor al misionero colombiano p. Gustavo Vélez Vázquez, se realizó la Asamblea en la que participaron 2.500 delegados de todo el país. Con la notable presencia de 250 sacerdotes, 600 niños y adolescentes de Infancia Misionera, y 500 jóvenes voluntarios que supieron ponerse al servicio de todos, el Congreso resultó un hecho significativo y provocó un gran entusiasmo. A su vez, este mismo Congreso sirvió de preparación al Congreso Misionero Latinoamericano que se realizará el año próximo en Guatemala.

Fueron muy valorados los testimonios de las misioneras y misioneros argentinos provenientes de Cuba, India, Angola, el de la laica marplatense Verónica Kloster, de Mozambique y el del matrimonio Cuello con sus tres hijos, de Madagascar. Se notó la presencia significativa de las Familias Misioneras. Quedó por otra parte de manifiesto la falta de preparación de muchos sobre el tema misionero y la necesidad de una mayor concientización. En su exposición, Gustavo Vélez Vázquez afirmó que los Institutos Misioneros conservan toda su validez en el trabajo de vanguardia pero "deben tomar conciencia que hasta ahora han desempeñado un trabajo de suplencia. En realidad, le corresponde a la Iglesia particular esta tarea, ya que es la responsable primordial de la misión hacia todas las naciones de la tierra" y por lo tanto hace falta un cambio de mentalidad tanto de un lado como del otro. "La pastoral misionera -afirmó el sacerdote- debe animar toda la pastoral diocesana y no ser una vianda más en el plato, sino como la sal en la sopa".

La religiosa argentina Josefina Lach afirmó que "los momentos de crisis son momentos de desafío; se sale para mejor o para peor. El desafío hoy es pasar de una Iglesia adolescente a ser adultos en la fe, de un pueblo cristiano que se apoya en el bautismo a un pueblo cristiano que centra su vida en la eucaristía y en la misión". Argentina tiene un sacerdote cada 6.373 habitantes, mientras que en África hay uno cada 28.967 y en Asia uno cada 54.977. Es por eso que Argentina puede enviar muchos más misioneros "ad gentes" (más allá de las fronteras) consagrados y laicos, que los 500 que ahora operan en el mundo. La Iglesia argentina, ya comprometida en proyectos de colaboración con América Latina (Cuba, Guatemala, Honduras) y África (Costa de Marfil, Benín y Mozambique), mira ahora a Asia, el continente indicado por el Papa como el gran objetivo de la misión "ad gentes".

"NO TENERLE MIEDO A LA VERDAD"

En un comunicado del pasado 6 de noviembre, la Conferencia Episcopal se refirió a los casos del obispo Edgardo Storni y del sacerdote Julio César Grassi, inspirador de la Fundación "Felices los Niños" que impulsa la recuperación de 6.200 chicos de la calle. Este sacerdote fue detenido bajo acusación de corrupción de menores. Los obispos denuncian que a raíz de estos casos se dio una "campaña" en contra de la Iglesia, presumen que con el objetivo de que "pierda la confiabilidad que le reconoce la sociedad".

"La Iglesia no le tiene miedo a la verdad ni pretende ocultarla -afirman los obispos- pero esto no es excusa para que se emitan juicios condenatorios antes que, probado el caso, se expida el poder que corresponde". Esta es la palabra oficial del Episcopado que ya había sido precedida por las palabras del obispo de Morón, Justo Laguna, que invitaba a los periodistas a "no comportarse como fiscales ni jueces, ya que no lo son".

Todo esto se debe al hecho de que en el caso Grassi las denuncias han salido de medios televisivos y han sido el pasto cotidiano de programas radiales, revistas, etc. durante demasiado tiempo. Y muchas veces con irresponsabilidad y saña, manejando la difamación constante y cuestionando el celibato (no hay relación entre el celibato y el abuso de los menores). Mas allá de estas faltas graves a la ética periodística, muchos creen oportuno por parte de la Iglesia una intervención más amplia y positiva sobre estos temas y no una simple autodefensa. La Iglesia, como lo ha dicho el Vaticano, debe buscar la transparencia y no tapar nada, defendiendo la justicia y reparando a las víctimas.

Por otra parte, si bien es cierto que se dan estos escándalos en la Iglesia Católica también es cierto que se han hecho graves acusaciones que la justicia ha declarado totalmente falsas, por ejemplo en Estados Unidos contra el card. Bernardin de Chicago y ahora contra el arzobispo de Sidney (Australia), George Pell.