URUGUAY

Se necesitan decisiones audaces y urgentes

En su mensaje al concluir su Asamblea Plenaria, el pasado mes de noviembre, ante la situación que atraviesa la nación, los casos de corrupción y delitos económicos y las especiales dificultades para la familia y el respeto a la vida humana, los obispos uruguayos afirman que la reactivación del país necesita decisiones audaces y urgentes.

Así se han dirigido a las comunidades eclesiales y al pueblo uruguayo en un mensaje titulado "Caminar en tiempos de crisis" En efecto, los uruguayos, en especial los más necesitados y excluidos, se han visto afectados por las situaciones desfavorables que sufren los países de la zona.

"Las corrupciones y delitos económicos y financieros" erosionan la base social y han golpeado dramáticamente a muchos ahorristas. Se ha creado así un sentimiento derrotista y de inseguridad, como percibe el episcopado. Los desajustes financieros o las políticas desacertadas no son únicamente la causa de la incertidumbre del país: "Creemos que la causa radical... es el desorden ético y moral que afecta las conciencias. Lamentablemente se han trastocado perniciosamente los valores que Dios ha grabado en nuestros corazones y que dan sentido de plenitud a la vida humana", afirman los obispos.

"Este desorden ético y moral -continúan- es la consecuencia de otro desorden mucho más grave". Juan Pablo II lo definía así: "El hombre de hoy vive como si Dios no existiese y por eso se coloca a sí mismo en el puesto de Dios... Intenta de muchas maneras callar la voz de Dios en el corazón...; quiere hacer de Dios el gran ausente de la cultura y de la conciencia de los pueblos".
El documento propone reconocer las cosas buenas que se tienen y apelar a la potencialidad que ello ofrece. "El país es fascinante, los ciudadanos tienen abundantes propuestas, sentimientos y acciones que respetan la tierra y que se muestran sensibles ante el ser humano que sufre. Hay multitud de iniciativas solidarias y la crisis está obligando a unos y otros a trabajar juntos y a emprender realidades nuevas."

Sin embargo, denuncian: "mientras el país sigue esperando decisiones audaces muchos se mueven por intereses electorales, económicos, partidarios o ideológicos". "El país exige reactivación real, recortes del Estado, para poder recuperar la confianza y restablecer la cadena de pagos... Acostumbrados a improvisaciones, a ganar sin entrenar y a eternas discusiones, se pierden energías y oportunidades", advierten.

Conscientes de que muchos cambios morales han marcado rumbos nuevos, los obispos recuerdan que "el gran cambio en nuestras vidas es la fe que Dios despierta en el corazón del ser humano y que nos da la confianza cierta de que Él vive en cada uno de sus discípulos, en especial los pequeños, los que se reconocen pobres y abandonados".

Los obispos de Uruguay han anunciado el "Año de la Familia" durante el año 2003 con el objetivo de devolver a la institución familiar su vigor y su misión, su capacidad de engendrar y educar, en colaboración con otras familias que profesan las mismas esperanzas y responsabilidades.

"Los uruguayos se casan menos que antes, optando por las uniones de hecho, sin un proyecto de largo alcance que incluya los hijos, su educación e inserción social. Otro indicador de fragilidad es el altísimo porcentaje de divorcios (ocupamos el tercer puesto en el mundo)", reconocen los obispos.

"El respeto a la vida humana -afirman con preocupación- oscila según los vaivenes de una conciencia ética debilitada por ideologías, autoritarismos o el analfabetismo ético, cuando no sabemos escuchar ni interpretar la voz de la conciencia, que es el fundamento de la dignidad humana". Ante el peligro que acecha al no nacido, el episcopado hace un llamamiento a que toda maternidad, especialmente la que carezca de soporte familiar, tenga un especial apoyo por parte de toda la sociedad. Y que suprimiendo actitudes machistas, todos nos hagamos solidarios con la condición femenina".