ARGENTINA

La hora de entrar en política

"Los católicos deben comprometerse con la comunidad. Participar en el quehacer de la sociedad. Incluso tienen que meterse en política, si sienten esa vocación. Sobre todo hoy, cuando el país atraviesa una de sus peores crisis. Es un imperativo que surge nítidamente de la doctrina social de la Iglesia". Lo acaba de decir el arzobispo de Buenos Aires, card. Jorge Bergoglio, quien ya otras veces ha pedido una mayor presencia de los católicos en la vida pública para ayudar a superar la crisis. El cardenal recordó que los últimos pontífices han considerado a la política como "una de las manifestaciones más altas de la caridad", dirigida al bien común. Otra cosa es su actual ejercicio, que debe cambiar. "Salir a la calle sin miedo a ensuciarse las manos es sinónimo de dignidad, en contraposición con aquellos que se ensucian las manos con la corrupción. Deseo un laicado metido en el mundo, ayudando, aportando lo suyo, inculturándose en las formas de organización que tiene nuestro pueblo, especialmente ante el doloroso fenómeno del aumento de los pobres y de la estremecedora realidad del hambre", afirmó.

El cardenal considera que "el laicado debe juntar voluntades, aunarlas sin triunfalismos, insertarse desde las organizaciones espontáneas, las estructuras barriales, los centros de gestión y participación, de abajo hacia arriba". Aclaró, sin embargo, que para cambiar las cosas no necesariamente todos los católicos deben militar en un partido o fundar uno nuevo, sino hacer política en el sentido de "aunar voluntades en aras del bien común". También advirtió que "el pueblo no se siente representado por sus dirigentes que pugnan por sus intereses sectoriales". De allí la necesidad de cubrir esos vacíos rescatando el ejercicio de la política de los vicios que la han deteriorado como la corrupción, el clientelismo y el internismo aunque esta sea una tarea dura y de largo alcance. Parece coincidir con estas expresiones de Bergoglio dirigidas a los laicos, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Rosario, Eduardo Vicente Mirás, cuando afirma: "No es posible que sobre 37 millones de habitantes no haya mil inteligencias que no sean capaces de hacer planes para una Argentina verdadera: planes demográficos, planes de ocupación y repartición de tierra, planes de nuevas fuentes de trabajo, etc.. Tenemos en la Argentina más de 8 hectáreas por habitante... ¿Qué país del mundo va a creer que somos pobres?"

 

LOS PERSONAJES DEL AÑO

En la Argentina de la crisis y del desánimo hay nueve millones de voluntarios que le extienden la mano a quienes más lo necesitan. El diario "Clarín" ha elegido los 10 personajes del año entre hombres y mujeres que forman parte de esta Argentina solidaria. Son el símbolo de ese esfuerzo anónimo y silencioso que mantiene viva la esperanza de poder construir un país mejor. Entre los diez personajes hay un sacerdote: el p. Aníbal Filippini. Vive en la villa miseria quizás más conocida del Gran Buenos Aires: La Cava, con 13 mil habitantes. Dirige un comedor que alimenta a 1.500 personas por día, pero sabe que la asistencia no es suficiente; por eso integra el movimiento de los Sacerdotes por la Opción por los Pobres. Su gran modelo es Jesús "que vivía en las orillas de los barrios y nunca pisó un palacio más que para ser juzgado". El sacerdote vive desde hace muchos años en la villa y afirma: "Hay aquí una gran riqueza humana. No hay nadie, ni el más prostituido, que no pueda salir adelante. Lo que ocurre es que la sociedad tiene muchas maneras de prostituir, pero pocos caminos para rescatar. Trabajo no hay, pero armas y drogas están al alcance de todos". El p. Filippini apuesta a la esperanza y no se resigna; como los demás personajes del año, en vez de bajar los brazos, los levanta y extiende lo más posible para llegar a todos.