JUAN PABLO II:

Ciudadano de Roma

Veinticuatro años después de haberse convertido en obispo de Roma y sucesor del apóstol Pedro, Juan Pablo II ha sido oficialmente declarado "ciudadano honorario de Roma" en una breve pero conmovedora ceremonia que tuvo lugar el pasado 31 de octubre en la Biblioteca Privada del Palacio Apostólico.

El alcalde de la "Ciudad Eterna", Walter Veltroni, le hizo entrega del pergamino que confiere la ciudadanía honoraria de Roma "al sucesor del Príncipe de los Apóstoles, Sumo Pontífice de la Iglesia Universal, siervo de los siervos de Dios", porque ejerce su ministerio y su misión "en beneficio del mundo entero, hacia todos los hombres de buena voluntad, extendiendo su caridad pastoral y su influjo de paz y de unidad a todos los pueblos". La decisión de conferir al Papa la ciudadanía honoraria de Roma fue tomada el 17 de octubre por unanimidad de todas las fuerzas políticas y fue dada a conocer con una campaña de carteles publicitarios en los que aparece el anciano Papa abrazando a un niño.

Juan Pablo II manifestó que se sentía "honrado por poder repetir con especial intensidad de significado las palabras del apóstol Pablo: "Soy ciudadano romano" y destacó que "el vínculo afectivo iniciado se reforzó en el transcurso de los últimos 24 años, durante los cuales he sentido cotidianamente la cercanía y el calor de sus habitantes". "Roma -añadió después-, heredera de una cultura milenaria en la que se ha implantado el fecundo germen del anuncio evangélico, no sólo tiene tesoros del pasado que debe custodiar. Es consciente de tener una tarea fundamental que realizar también en el futuro al servicio de la humanidad. Es necesario el compromiso de todos para entregar a las generaciones futuras el rico patrimonio civil, moral y espiritual de Roma... También en este campo la Iglesia seguirá realizando su propio deber, respetando las propias competencias y las de los demás, buscando siempre mediante un diálogo sincero los acuerdos deseables con las autoridades civiles sobre temas y problemas específicos."

El alcalde Veltroni puso un énfasis particular en subrayar que la relación de Juan Pablo II con Roma no había sido sólo ni principalmente oficial, sino "algo muy real y concreto", y citó las visitas dominicales a parroquias y la histórica del 13 de abril de 1986 a la Sinagoga de Roma, así como a las cárceles y hospitales. "A la palabra -recalcó- usted siempre ha unido la cercanía física en una peregrinación que le ha llevado por todos los barrios de la ciudad, cruzando el umbral de las casas de los romanos, de los hospitales, participando en el sufrimiento de los enfermos, en particular de los niños; testimoniando de la manera más elevada el valor de atención de la caridad cristiana a los más débiles". El encuentro de Juan Pablo II con sus "queridos conciudadanos" estuvo marcado por la cordialidad, y todos rieron abiertamente cuando el Papa dijo: "He tenido que trabajar 24 años para convertirme en ciudadano de Roma. San Pablo lo consiguió antes". Los periódicos subrayaron que desde la unidad de Italia, que marcó el inicio de la que fue conocida en todo el mundo como la "cuestión romana", Juan Pablo II ha sido el primer Papa que ha recibido el título de ciudadano honorario de Roma.

 

VATICANO:
¿Miembro permanente de la ONU?

En declaraciones a la prensa en ocasión de su ratificación por parte del Papa al frente de la secretaría de estado a pesar de sus 75 años, el card. Angelo Sodano manifestó en una entrevista algunos de los objetivos inmediatos de la diplomacia vaticana. Antes que nada se quiere luchar por la paz y contra toda guerra, incluida la guerra preventiva en contra de Irak de la que habla Estados Unidos. En segundo lugar, el Vaticano pide una mención explícita del "patrimonio cristiano" en la futura constitución europea, en el artículo que hablará de los valores de la nueva Europa. "Se espera inclusive -afirmó el cardenal- que se pueda insertar un nuevo artículo en el que se diga que la Unión Europea hace suyos los principios de la libertad religiosa, reconoce la existencia de las Iglesias y demás comunidades religiosas garantizando su derecho a organizarse libremente".

El card. Sodano propugna además afianzar la ONU para que cumpla con un rol cada vez más activo y eficaz en el mundo. El Vaticano se propone pasar en el futuro de "observador permanente" (hasta hace poco compartía este rol con Suiza que ya se integró) a miembro permanente; tendría así derecho no sólo de palabra sino también de voto. El card. Sodano finalmente se declaró satisfecho de haber acompañado al Papa en su reciente visita al parlamento italiano y manifestó su esperanza de que el pedido de clemencia hacia los presos que han escrito masivamente al Papa y que no se pudo realizar durante el Jubileo, se lleve finalmente a cabo.