URUGUAY: CARTA PASTORAL DE MONS. WIRZ

Asumir nuestra realidad y responsabilidad

En su 36ª Carta Pastoral, difundida al finalizar el año 2002, el obispo Rofolfo Wirz analizó la situación social y política de Uruguay, en especial, la crisis social, la pobreza, la emigración, la crisis bancaria, la corrupción, el vaciamiento del campo y el debate sobre la despenalización del aborto.


El obispo llamó a "globalizar la solidaridad" y a ir "superando la desesperanza, omisión, corrupción, ventajismo, restituyendo los depósitos bancarios retenidos y reparando injusticias, agilizando trámites en las oficinas, haciendo competente y eficaz nuestra gestión y servicio, por más humilde que sea. Debemos acortar las distancias entre sueldos privilegiados y jornales que apenas alcanzan para sobrevivir".

En cuanto al aborto, Wirz afirma que es un ejemplo de que los males que aquejan a nuestra sociedad "pasan por el desorden ético y moral". Sostiene que "ninguna solución a una problemática tan compleja puede sacrificar a un inocente. Hablando claro: se debate si se acepta la pena de muerte de un ser humano que además es inocente. Por el contrario, se debe salvar a la madre y al ser concebido. Varones y mujeres somos igualmente responsables de una nueva vida engendrada, superando actitudes machistas. Revertir la situación es tarea que a todos nos concierne en diversos niveles."

En su carta, el obispo de Maldonado y Rocha, afirma: "Tuve la oportunidad de conocer de primera mano situaciones sociales y pastorales muy diversas: la campaña que se va despoblando, asentamientos que se incrementan, balnearios deseosos de reactivar la industria turística, sierras con su potencial de reserva hídrica, de madera y de minerales, cascos urbanos y barrios de las ciudades, la agropecuaria que merece todo el apoyo como riqueza nacional tradicional por excelencia".

El obispo Wirz confiesa que la situación actual de Uruguay le despierta sentimientos encontrados, al "comprobar por una parte la riqueza natural en flora, fauna, reservas naturales, costa, océano y ríos con la variedad de peces, agua pura y aire no contaminado, envidia de buena parte de la humanidad que carece de todo esto, y por otra parte la tristeza de un país que envejece, gente que emigra a los lugares más alejados en busca de nuevos horizontes, juventud desconcertada, la marginación y empobrecimiento de amplios sectores populares, desarraigo en el sentido más global del término, al perder las raíces de la historia propia, además de las fuentes de trabajo. Esta no es una casualidad".

En su mensaje, Wirz reconoce las cosas buenas que se intentan y se logran, desde variadas formas de la solidaridad, emprendimientos públicos y privados productivos. "Aunque parezca que ya no tenemos nada para perder, no nos resignamos desesperanzados por la lentitud de las soluciones. Más que encontrar una fórmula mágica, sin quitar por eso la importancia de los estudios y análisis técnicos, se trata de ir a la causa última de nuestra situación; de la entrega de nosotros mismos, asumiendo nuestra realidad y responsabilidad.

Toda nuestra vida puede ser una búsqueda y seguimiento del Señor que tiene otro proyecto y cronograma que el nuestro".