1. En nombre del Dios
de la Vida, expresamos nuestro rechazo a la guerra de B. contra Irak,
motivada por intereses económicos y comerciales más que por la
amenaza real que pueda representar este país. La guerra nunca es la
solución de los problemas, sino su agravamiento que, en este caso, se
traduciría en muerte y destrucción del pueblo irakí.
2. En nombre del Dios
de la Paz y de la Justicia, defendemos la paz, que debe construirse
desde los cimientos de la justicia y de la solidaridad.
3. En nombre de Dios
de la Reconciliación, defendemos el desarme de los pueblos y la
búsqueda de vías pacíficas para la solución de los conflictos que
se producen en el mundo, tanto a nivel nacional como internacional.
Nos oponemos, por ello, a cualquier resolución de las Naciones Unidas
que justifique la guerra.
4. En nombre del
precepto divino "No matarás", nos oponemos a que se use el
nombre de Dios para justificar el empleo de la violencia y la
declaración de guerra.
5. En nombre del Dios
Clemente y Misericordioso, nos oponemos a la Teología de la
Seguridad, que rige la política de B. y de los gobernantes aliados
con él, porque está causando una permanente transgresión de los
derechos humanos y sembrando miedo y terror entre los pueblos acusados
de pertenecer al "eje del mal".
6. En nombre del Dios
de la Tolerancia, defendemos la paz y el diálogo entre las religiones
como alternativa al choque de culturas y civilizaciones. A través del
diálogo, las religiones pueden colaborar positivamente en la
construcción de una sociedad multirreligiosa, multicultural y
multiétnica.
7. Creemos que la
guerra debe evitarse a toda costa y por todos los medios porque
constituye un fracaso de la humanidad, sobre todo de los gobernantes
que la declaran, y nos sitúa en el camino de la barbarie.
8. Apoyamos la
manifestación del 15 de febrero como expresión colectiva de protesta
contra los gobernantes empeñados en desencadenar la guerra y como
prueba de nuestro inequívoco compromiso por la paz.