ESDRAS Y NEHEMÍAS

La vuelta del Exilio y la Reconstrucción del Pueblo de Israel

Mientras que las historias de Samuel y de Reyes, así como Crónicas abarcan la historia de Israel durante la monarquía, hasta el exilio, los libros de Esdras y Nehemías nos cuentan lo que ocurrió a la vuelta del exilio en Babilonia. Esdras y Nehemías constituían en realidad un solo libro, pero luego se los separó.

Origen del libro

Se atribuye su redacción a Esdras y Nehemías y algunas partes parecen haber sido escritas por ellos mismos. Pero posiblemente la compilación y todo lo escrito no sea de ellos sino de sus seguidores o de autores posteriores. Sin embargo, la obra es de la época de la dominación del Imperio Persa (siglo V a.C.).

Hay que dar un dato que pocos conocen. No todo el pueblo fue desterrado, sino algunas personas, sobre todo los dirigentes del pueblo, y la gente más instruida. Los agricultores quedaron como trabajadores del campo y no marcharon a Babilonia. El objetivo del imperio conquistador, era dejar al pueblo sin dirigentes políticos y religiosos, y sin gente con preparación que más adelante podría rebelarse contra sus amos.

Esta gente fue la que marchó a Babilonia. Allí, en un país extraño no se atreverían a rebelarse.

Pero en el año 538 a.C. el rey persa Ciro conquista Babilonia y ordena que los israelitas que lo deseen vuelvan a su patria para reconstruirla, y reconstruir el Templo al Señor.

Los protagonistas y su misión

Esdras es un escriba judío
que vuelve con el pueblo, y que tiene la tarea de reconstruir y conservar la identidad religiosa y cultural del pueblo.

Cumplió un rol muy importante, porque recuperó e hizo copiar en una sola colección los libros sagrados de Israel. Por supuesto que no lo hizo todo él solo (trabajó con un equipo de escribas) pero su tarea fue clave; podemos decir que su trabajo dio como fruto la ordenación actual del canon (conjunto de libros considerados inspirados por Dios por el pueblo de Israel) del Antiguo Testamento, o por lo menos la base esencial de su composición.

Este venerable anciano tuvo al principio grandes problemas para traer de vuelta a los israelitas, puesto que no todos querían volver. Habían pasado 70 años, y no todos los que habían sido deportados estaban vivos, otros habían nacido en Babilonia y siempre habían vivido y hecho su vida allí. Algunos de ellos tenían trabajos y una posición social muy buena y no deseaban ir a un país en ruinas a empezar de nuevo.

Por eso esta tarea fue verdaderamente heroica y muy sacrificada, pero sin ella, Israel no habría sobrevivido como pueblo.

Nehemías no era un anciano sabio sino un joven político, que ocupaba un alto cargo en la corte del emperador persa.

Su mérito fue grande, porque si bien no fue de los que volvieron al principio, logró con mucha habilidad negociar con el rey Jerjes (posterior a Ciro) la reconstrucción de su país. Salió al paso de las acusaciones que los enemigos políticos de Israel hacían a su pueblo, intentando evitar la reconstrucción del Templo y de la ciudad de Jerusalén. Con gran habilidad logró que el rey no sólo no diera crédito a esos rumores, sino que le diera recursos y lo mandara personalmente a dirigir las obras como gobernador de la ciudad.

¿Cuántos políticos hoy, tomarían como él la opción de dejar su puesto de privilegio, para ir a la aventura de un lugar incierto y con pueblos y opositores armados dispuestos a impedir su misión?

La obra de estos dos líderes fue muy importante para reconstruir no sólo el Templo y la Ciudad Santa, sino para asegurar la misma supervivencia de Israel como Pueblo.

La reforma religiosa que ambos líderes propiciaron instauró un culto en el cual la Palabra de Dios ocupaba un lugar fundamental. De allí surgiría el culto realizado en las sinagogas donde se leía la Palabra de Dios. Así, aun los judíos de la Diáspora lograron mantener viva su identidad como israelitas.

 

Algunos hechos que nos chocan

Tanto en Esdras como en Nehemías, se menciona un hecho que puede provocar cierta controversia.

Se habla aquí por primera vez de los samaritanos. Éstos eran un pueblo producto del mestizaje con algunas tribus de Israel, fundamentalmente las del norte y colonos semitas traídos por los Asirios.

Ellos se sentían tan israelitas como los hebreos, pero habían asumido prácticas paganas, y en cuestiones de pureza legal no eran tan estrictos como los israelitas.

La decisión del pueblo, así como de Esdras y Nehemías, de no permitirles participar en la reconstrucción así como la prohibición de que los israelitas se casaran con mujeres extranjeras, puede parecernos racista, pero no olvidemos que de esta medida dependió la supervivencia del pueblo, y la misma Biblia no hubiera existido si Israel se hubiera mezclado con otros pueblos.

Luego Jesús buscaría unir a los samaritanos con Israel, superando los prejuicios de otras épocas y los motivos de separación y de odio mutuo que existían en la época de Esdras y Nehemías.

Hoy en la Iglesia tenemos que tener claro que pueden integrarse todas las personas que buscan un camino de fe. La Iglesia no es un simple grupo social de convivencia sino una comunidad de fe con la misión de anunciar el mensaje de Dios (cfr. Esdras Cap. 4,9 y 10; Nehemías Cap. 3-4 y 13,23-31).

Eduardo Ojeda

 

Cronología para leer los libros

1. Vuelta del destierro; los primeros grupos de israelitas de Judá y Benjamín, así como algunos miembros de la tribu de Leví (sacerdotes), vuelven. Se inicia la reconstrucción del Templo y de la ciudad dirigidos por Zorobabel (538 a.C.) (cfr. Esdras Cap. 1 al 6).

2. Conflicto con los samaritanos que tratan de impedir las obras (cfr. Esdras 4,7-23).

3. Esdras vuelve a Israel y empieza a organizar el culto y el trabajo de recopilación de textos sagrados (458 a.C.) (cfr. Esdras Cap. 7-10).

4. Se pide la interrupción de las obras por decreto persa. Pero la reconstrucción continúa por mediación de los profetas Ageo y Zacarías que invitan al pueblo a seguir confiados en el Señor (Esdras Cap. 4 y 5).

5. En el año 445 a.C. Nehemías llega de Persia por encargo del rey Jerjes y comienza la reconstrucción de las murallas de la ciudad. Gobierna durante doce años (Nehemías Cap. 1 al 7) y vuelve luego a Persia.

6. En el año 425 a.C., Segunda misión de Nehemías (cfr. Nehemías 13).