VENEZUELA:
"QUIEN ODIA A SU HERMANO ES UN ASESINO"

Éste es el título de un comunicado de la Conferencia Episcopal Venezolana que sin tomar partido ni de una parte ni de otra, denuncia el clima creciente de odio y violencia en la sociedad venezolana, el aumento de la pobreza de extensas franjas de población "que han quedado sin defensa debido a poderes públicos muy carentes en su servicio", la violación de los derechos humanos, la falta de tolerancia y respeto de la legalidad, invocando finalmente una "solución pacífica, negociada, política, que devuelva la paz y la armonía a todo el país". Los grandes medios de comunicación, controlados por el capital nacional y multinacional, son ciertamente parte responsable de esta campaña de desestabilización, frente a un intento mal manejado de cambio social en el país.

El p. Luis Ugalde, jesuita y rector de la Universidad Católica Andrés Bello, denuncia "la polarización violenta entre la oposición en cuyas filas hay un fuerte sector que busca el golpe militar, y el gobierno de Chávez que llama traidores de la patria a todos los que no concuerdan con él y que está politizando a su favor las mismas Fuerzas Armadas". En los últimos tiempos, la Iglesia ha sido muy discreta evitando ser utilizada por alguno de los dos bandos; se ha declarado en contra de la violencia, a favor de la reconciliación nacional, de la reapertura de todos los canales democráticos y de la separación estricta de poderes. El p. Ugalde no vislumbra para el futuro una guerra civil pero sí la destrucción de los recursos del país y de sus capacidades productivas. Se espera que las negociaciones promovidas a nivel internacional contribuyan a calmar la situación. "La demonización recíproca no sirve para nada -afirma el sacerdote-; se trata simplemente de volver al diálogo".

 

MÉXICO:
EN CHIAPAS DISMINUYE EL NÚMERO DE FIELES

Escribe la revista española "Misio-neros", de las Obras Misionales Pontificias: "Por extraño que parezca, la diócesis mexicana de Chiapas va a tener que interrumpir, por decisión del Vaticano, las ordenaciones de diáconos permanentes". El card. Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación de los Obispos, visitó la diócesis de Chiapas y concluyó reafirmando lo que ya había decidido el Vaticano: que los 334 diáconos permanentes con los que cuenta la diócesis son más que suficientes. Según el Vaticano no puede ser que en esta diócesis, que hasta hace poco fue regida por el inolvidable obispo Samuel Ruiz, haya más diáconos que en el conjunto de las otras 85 diócesis mexicanas. En realidad, según muchos observado-res, el elevado número de diáconos demuestra que allí se ha tomado en serio el ministerio de los diáconos tal como fue decidido por el Vaticano II, mientras que otras diócesis no acaban de darle el visto bueno. Según el nuevo obispo, Felipe Arizmendi, la extensión del territorio, la falta de sacerdotes y misioneros, haber tenido que dejar sin atención pastoral amplios espacios, ha facilitado el aumento de los que se alistan en otras Iglesias y confesiones o en nuevos grupos religiosos cuyos adeptos ya representan el 22,59% de la población diocesana. El Vaticano quiere que se impulsen las voca-ciones sacerdotales. Pero eso implicará una inculturación indígena de los formandos al sacerdocio; inclusive en el pueblo indígena está metida la idea de que los nativos no pueden ser sacerdotes. Todo esto llevará mucho tiempo y será necesario obtener de Roma la autorización para profundas reformas en el proceso de formación de los futuros seminarios para indígenas. La existencia de diáconos permanentes y de unos 8.000 catequistas puede ayudar seguramente a superar ciertos prejuicios y a darle un fuerte impulso misionero a la diócesis.

PERÚ:
ENCUNENTRO DE PASTORAL AFROAMERICANA

Se celebró en la diócesis del Callao (Perú) el IX Encuentro de la Pastoral Afroamericana (IX EPA) organizado por el Secretariado Ejecutivo de Pastoral Afrocaribeña, la Secretaría Pastoral Afroamericana del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Congregó a delegaciones provenientes de Panamá, Brasil, Ecuador, Venezuela, Colombia, Bolivia, México, Honduras, Haití, Paraguay, Estados Unidos, Guatemala y Perú.

El encuentro continental, que contó con la presencia del nuncio apostólico en el Perú, el arzobispo Rino Passigato, comenzó con una eucaristía presidida por Miguel Irizar Campos, obispo del Callao y presidente del IX EPA.

Durante su homilía, Irizar recordó las palabras que el Papa dirigió a los pueblos indígenas y a los pueblos afroamericanos en la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo en 1992 en las que recordó que "representan una parte relevante en el conjunto del continente y que con valores humanos y cristianos también con su cultura, enriquecen a la Iglesia y a la sociedad en tantos países". Según el obispo, esta propuesta del Papa "no ha penetrado lo suficiente en muchos de nosotros, pastores y fieles del pueblo de Dios que peregrina en América, lo que significa una deuda pendiente y un pecado de omisión de nuestra parte".

Por ello señaló que obispos, sacerdotes y fieles se han reunido en este encuentro con el deseo de comprometer en la tarea evangelizadora de la Iglesia de manera particular al mundo afrodescendiente de América Latina... "Dentro de esta mirada y compromiso eclesial los obispos
reconocemos especialmente el aporte de la mujer negra
en el desarrollo y construcción de las Américas y más específicamente en la edificación de las iglesias locales y de la Iglesia de nuestro continente, en el espíritu del Sínodo de América que nos habla de una Iglesia en una América común, fraterna y solidaria", destacó Irizar.

HAITÍ:
CAYÓ EL MITO DE ARISTIDE

Durante su campaña presidencial de 1990, millones de haitianos consideraban al ex-sacerdote católico Jean-Bertrand Aristide, fundador del movimiento Lavalas (= Avalancha en créole), como un salvador y propulsor del gran cambio social. Aristide fue derrotado por un golpe militar en 1991 y restituido en el cargo en 1995. Pero su segunda presidencia, para la cual fue elegido en el año 2000, fue catastrófica y ahora es el blanco de violentas y multitudinarias protestas. La mayoría de los haitianos es más pobre ahora de lo que era hace una década. En los últimos años la situación económica ha empeorado y la mayoría de los créditos y ayuda del exterior ha sido bloqueada por gobiernos y agencias internacionales cansados de los conflictos entre el partido gobernante y la oposición. La población anda armada. En Petit-Soave, los simpatizantes de Aristide mataron al periodista Brignol Linder; siete periodistas radiales permanecen escondidos debido a amenazas y dos estaciones radiales han cerrado... Si bien Aristide prometió elecciones para este año, la oposición desconfía y pide la renuncia inmediata del presidente y la formación de un gobierno de transición para supervisar las elecciones. Los obispos católicos del país han emitido un pronunciamiento en el que exhortan a Aristide a "renunciar al poder por el bien de la nación, o a reducir el período de su mandato", para "evitar una catástrofe" (ver Umbrales n. 135). La Asociación de Prensa Haitiana informa que en 2002 fueron agredidos 64 periodistas por parte de la policía y fuerzas del gobierno y 20 se han exiliado. La oposición acusa a Aristide de acudir a la policía y a grupos organizados para asustar a sus adversarios y perpetuarse en el poder con un régimen autoritario.