JUAN PABLO II:

"No habrá paz mientras perdure la injusticia"

Juan Pablo II, durante el rito de la imposición de las cenizas, con el que comenzó la Cuaresma, afirmó que no habrá paz mientras perdure la opresión de los pueblos, las injusticias y los desequilibrios. El Papa, informado del inicio de las operaciones militares contra Irak, en la madrugada del jueves 20 de marzo, ofreció la misa por la población iraquí. En un comunicado oficial, se reveló que el Papa "deplora que se haya interrumpido el camino de las negociaciones, según el derecho internacional, para una solución pacífica del drama iraquí".

La posición del Papa frente a este conflicto es clara: "No habrá paz sobre la tierra mientras se mantengan las opresiones de los pueblos, las injusticias sociales y los desequilibrios económicos que aún existen. Pero para los grandes cambios estructurales no bastan iniciativas e intervenciones externas, se necesita sobre todo convertir los corazones hacia el amor". Así dijo el obispo de Roma en la homilía que pronunció en la basílica romana de Santa Sabina al empezar la Cuaresma.

Juan Pablo II manifestó que el tiempo actual necesita la paz y justificó haber convocado a todos los fieles a una jornada de plegarias y ayuno "por la Paz".

"En momentos difíciles, de desgracias o de peligro es necesario llamar a los creyentes a una movilización penitencial", subrayó el Papa. Con motivo de la Cuaresma 2003, Juan Pablo II hizo público un mensaje en el que denunció que el afán de lucro es la raíz de todos los males y que para combatir ese desmedido apego al dinero, este tiempo de Cuaresma propone el ayuno y la limosna.

Al estallar la guerra, el card. Tucci -que hasta hace pocos meses fue el encargado de preparar los viajes del Papa por el mundo-, afirmó que la razón y la comprensión del Evangelio han sufrido una derrota con este ataque a Irak.

"Esta guerra -afirmó- ciertamente está al margen de toda legalidad, de toda legitimidad, de toda legitimación internacional". Por eso, según el cardenal, el conflicto representa un golpe enorme a la autoridad de las Naciones Unidas.

El card. Tucci manifestó también que cuando toda la problemática salga a la luz, "se verá que prácticamente esta guerra ya se había decidido cualquiera que fuera el resultado de las inspecciones de la ONU. Esto en mi opinión es grave". Ello "ciertamente no beneficiará a Estados Unidos... y sobre todo es peligroso porque debilita, en el fondo, la fuerza de los países democráticos".
El cardenal alertó además sobre la importancia de "no caer en una especie de fundamentalismo llamémosle occidental, porque sería blasfemo llamarlo cristiano" y que al final se le diera la razón a la tesis del "choque de civilizaciones".

El Vaticano anunció su decisión de mantener a sus representantes en Bagdad, para que "permanezcan al lado de la población a la que han sido enviados, incluso en situaciones de extremado peligro".

"No hay que abandonar nunca la esperanza de la paz y para obtenerla hace falta más conciencia y responsabilidad por parte de todos", concluyó el card. Tucci.