Los libros de los Macabeos

Relatos de un pueblo que busca ser libre

Durante el período de la dominación persa, y tras la obra realizada por Esdras y Nehemías, Israel gozó de un período de relativa calma y libertad de culto. Pero la situación se complicó cuando el general macedonio Alejandro Magno, conquistó e hizo caer al otrora poderoso Imperio Persa (año 333 a. C.). Alejandro murió poco después, y sus generales se repartieron su imperio que abarcaba la casi totalidad de Asia, gran parte de Europa y Egipto. El triunfo de Alejandro significó también el triunfo de la cultura griega, con una mayor confianza en las posibilidades del hombre, y en el intento de superar los individualismos regionales. El problema fue que junto con los valores positivos que ciertamente tenía, la cultura griega trajo consigo el intento de imponer la religión y los dioses de los griegos.

La historia de los libros

Cuando la dinastía de los Ptolomeos se adueñó de Israel, no hubo a pesar de todo demasiados problemas, pues estos reyes fueron bastante tolerantes y no crearon demasiados problemas al Pueblo de Israel.

Pero en el año 197 a.C. los Seléucidas (también herederos de Alejandro) conquistaron Asia, e Israel pasó a depender de ellos.

El rey seléucida Antíoco Epífanes trató de imponer su religión a los israelitas, y si bien hubo algunos que aceptaron la cultura griega (1 Macabeos 1,11-15.) la mayoría del pueblo se resistió a la orden del rey. Por eso Antíoco desencadenó una feroz persecución contra los que trataban de mantener sus costumbres y la religión de Israel.

Algunos judíos obedecieron por temor. Otros, valientemente se negaron a acatar las órdenes del rey, prefiriendo el martirio y la muerte (cfr. 2 Macabeos Cap. 6 y 7). Muchos emigraron de Israel, engrosando las diversas comunidades llamadas de la "Diáspora" (dispersión).

Pero otros encabezados por el levita (tribu de sacerdotes.) Matatías y sus hijos, hicieron frente al emperador y resistieron por las armas, practicando lo que hoy llamaríamos guerra de guerrillas. A esta familia se la llama los Macabeos (o sea, los hijos de Matatías.)

El primero que lideró la lucha luego de la muerte de Matatías fue su hijo Judas, y a su muerte, Jonatán su hermano, y Simón el hermano menor, lideraron la revuelta.

Esta guerra que tuvo lugar entre los años 170 y 130 a.C. fue tomada por muchos como modelo de "Guerra Santa". Y aunque la misma terminará con el triunfo de los Macabeos, no lo solucionó todo.

Los Macabeos, una vez en el poder, se olvidaron del ideal de su lucha y de la fe en Yavé que habían defendido hasta el punto de dar su vida. Se dejaron tentar por el juego político y terminaron siendo unos déspotas sin fe ni ética.

Es más, sin saberlo terminarían a largo plazo haciéndole el juego a otro imperio naciente: Roma (1 Macabeos 12,1-4.) que utilizó la debilidad de los reyes descen-dientes de los Macabeos para su provecho. Así Israel terminaría siendo en el 64 a.C. una provincia del Imperio Romano.

Tal vez sea por este amargo recuerdo que los israelitas no consideraron inspirados a estos libros. Esta decisión la tomaron luego de la destrucción de Jerusalén y del Templo a manos de los romanos, durante el Concilio de Yamnia (año 100 d.C.)

Contenido de ambos libros

Pese a que los protagonistas de la historia no eran santos inmaculados, sino hombres pecadores, tanto los judíos de la Diáspora como los primeros cristianos reconocieron a este libro como inspirado por Dios.

Así que estos libros fueron llamados "Deuterocanónicos" (segundos en el Canon) porque no fueron aceptados de buenas a primeras sino más tarde y no por los judíos, ni por los hermanos protestantes. Los católicos y ortodoxos los consideran inspirados por Dios.

El primer libro narra la historia de las guerras y cuenta como los Macabeos lograron aunque trabajosamente, la libertad política y religiosa de Israel. Termina con la muerte de Simón y el ascenso al poder de su hijo Juan. El libro cuenta todo, describe la fe y la valentía de estos combatientes, y también sus errores, pero sobre todo nos habla de lo que vale la libertad y la fe para Israel.

El segundo libro no es continuación del primero, ya que cuenta la misma historia pero la termina con la liberación de Jerusalén a manos de Judas Macabeo, y resalta más explícitamente la actuación de Dios en los acontecimientos. Está escrito a la manera de una crónica y es el más sencillo de leer para nuestra cultura.

La enseñanza de estos libros

Se podría resumir de esta manera: Israel nos enseña que de nada sirve vivir y sobrevivir si hay que hacerlo en esclavitud y sin dignidad.

La cobardía no es atributo del creyente. Los libros nos muestran que es digno de respeto y veneración el camino de la no violencia para defender su fe, como hicieron los mártires israelitas, o la defensa mediante las armas como hicieron los Macabeos.

No se puede, sin embargo, hablar de "guerra santa" porque estaríamos hablando en forma inadecuada. Dios no quiere ni se complace con la guerra.

Si se usa la violencia sólo se justifica en el caso de la defensa de la propia vida como en el de los Macabeos.

También estos libros tienen importancia por la afirmación de la creencia en la Resurrección de los muertos y la posibilidad de expiar los pecados aún después de la muerte (cfr. 2 Mac.12,38-46).

Al parecer estos libros fueron compuestos entre los años 130 a.C. y 120 a.C. y muy probablemente en Alejandría donde había una importante colonia israelita.

Eduardo Ojeda

La Biblia es literatura sagrada

TRADICIONES ORALES

• Las tradiciones de Israel pasaron durante muchos años, de forma oral, de padres a hijos, de generación en generación.

• Algunas veces se trataba de tradiciones propias; otras, de tradiciones de lugares de culto o de pueblos vecinos, que fueron asumidas por Israel.

 

TRADICIONES ESCRITAS

• Esas tradiciones de Israel, con el tiempo, van poniéndose por escrito. Se trata de literatura anónima que a veces es retomada por otro escritor y transformada desde otro momento histórico y cultural.

• Las tradiciones a partir de la monarquía y especialmente del destierro, se reúnen en libros a los que se intenta dar una unidad. Estos libros son atribuidos, en muchos casos, a un personaje famoso para acreditar su valor y para rendir homenaje a este personaje.