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Seminario sobre EL APOCALIPSIS Un Libro para crear Esperanza
El
p. Caputo estudió en el Colegio Máximo San Gabriel, dependiente de la
Universidad de El Salvador. En 1978, estuvo exiliado en París por un
año y medio y luego recorrió durante seis meses América Latina para
estudiar dentro de la Teología de la Liberación, las comunidades de
base, la educación popular y el derecho. Desde 1980, integra la
Pastoral Bíblica de la Diócesis de Quilmes y coordina talleres e
iniciativas populares. Se dedica a la formación y divulgación popular
de la Biblia, siendo Director del Centro de Formación Bíblica de
Quilmes. Entre 1996 y 1997, viaja a Israel, haciendo diferentes cursos
de profundización bíblica y del hebreo bíblico. ¿Qué claves debemos tener en cuenta para leer el Apocalipsis? - En primer lugar, es importante al leerlo, conocer el trasfondo histórico social, en el que surge y se desarrollan las comunidades. Luego conocer y entrar en el género literario de la apocalíptica que es fundamentalmente simbólica, donde entran visiones, audiciones, que buscan comunicar un mensaje de vida y de esperanza. Es importante descubrir la manera como se ve la historia en el Apocalipsis, de leerla y discernirla. Presenta como revelación de futuro, lo que ya aconteció en el pasado, por eso, desde el presente, va al pasado y proyecta hacia el futuro el triunfo del Reino de Dios. Concretamente, una clave fundamental es llegar a descubrir y vivir, que el Dios que fue fiel ayer, y estuvo con su pueblo, está hoy entre nosotros y estará siempre. ¿Cuál es el fin anunciado? - En el libro del Apocalipsis, cuando suena la séptima trompeta, no es el fin de la historia, ni del mundo, sino de la injusticia del imperio y de la maldad. ¿Hay entonces una dimensión socio-política del Apocalipsis? - El Apocalipsis plantea la experiencia de Jesús Resucitado, a las comunidades, invitándolas a la hermandad, a la vivencia del Reino y a la resistencia para vivir con otra ética y espiritualidad, frente al Imperio Romano, que era idolátrico y opresor. La dimensión política se manifiesta en un proyecto alternativo, donde el poder es de servicio y de brindar la vida, no la opresión y la muerte. ¿Cuándo se descontextualizó el Libro? - En el siglo IV, cuando se transforma en una obra simbólica religiosa y por lo tanto, desmovilizante y alienante. Se castra el sentido socio-político frente al imperio y los poderes opresores. ¿En qué los fundamentalistas hacen mal uso del Libro? - Los fundamentalistas pueden ser tanto de las Iglesias sectarias, como de la Iglesia Católica. Cuando se hace una lectura descon-textualizada, termina siendo una lectura espiritualista, y es manipulada, haciendo caer en el miedo y la evasión. ¿Por
qué dentro de la Iglesia, no se profundiza el Libro del Apocalipsis? ¿Cómo afrontamos el desafío del anuncio? - Para afrontarlo hay que partir de una vivencia profunda de Jesús Resucitado en nuestras vidas y comunidades, experiencia Pascual que en el Apocalipsis aparece por todas partes. También debemos conocer al imperio y sus mecanismos actuales, la globalización del capitalismo neoliberal, lo cual implica que dejemos de ser ingenuos, perderle el miedo a la realidad y al monstruo, sin ser triunfalistas, pero sí realistas desde la experiencia Pascual. Ubicándonos frente a la realidad de ese modelo neoliberal globalizante, podemos enfrentar el desafío de cómo vivir y anunciar ese cielo nuevo y esa tierra nueva, de esa ciudad que nos propone el Apocalipsis, de nuevas relaciones personales, sociales y políticas. ¿Cómo se transforma la tristeza en esperanza? - En las páginas del Apocalipsis se transforma el gran sufrimiento y la angustia de las comunidades por la persecución y la opresión sistemática del imperio. Frente a esta realidad, Juan reconstruye en la conciencia de las comunidades, la experiencia de Jesús Resucitado, en las distintas imágenes simbólicas, a través de visiones en el Cielo: cordero, dragón, trono, mujer; que buscan reconstruir en la conciencia la utopía, el sueño de que el Reino de Dios es posible. A partir de allí, esa tristeza histórica se transforma en esperanza de poder construir y vivir en lo cotidiano el reino de la hermandad y la justicia. ¿Cómo podemos hacer hoy para no perder la utopía? - Hoy el modelo globalizador neoliberal nos prohíbe toda utopía porque la única realidad es la que el modelo propone. Pero si uno quiere ser feliz, debe entrar y recuperar la utopía, vivir esta lucha espiritual contra el imperio, que también tiene su ética y espiritualidad, y por lo tanto la utopía de la construcción del reino es posible en la tensión y en el conflicto, manteniendo una actitud espiritual de triunfo pero no triunfalista. Silvia Villagrán |
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