MEXICO:

Propuestas para combatir la delincuencia

Alarmados por la inseguridad pública que se vive en el país, los obispos de la región pastoral mexicana del Bajío han solicitado a las autoridades y a los ciudadanos que promuevan una "cultura de la legalidad" y el auténtico respeto hacia la vida humana y su dignidad. La petición se incluye en la Instrucción pastoral sobre Violencia y Delincuencia, redactada por los obispos de los estados de San Luis Potosí, Querétaro y Guanajuato el pasado mes de febrero. Aunque los estados de la región del Bajío no tienen las tasas más elevadas de criminalidad, los obispos manifestaron la vulnerabilidad de la zona por la migración, el incremento de mercancías -debido al Tratado de Libre Comercio- y el hecho de ser ruta de tránsito de drogas.

La inseguridad que se vive, especialmente en las grandes ciudades, se traduce en robos, secuestros, lesiones, violaciones, crímenes y pleitos entre pandillas.

Además, los obispos advirtieron que también son manifestaciones de violencia la forma de conducir los vehículos, el lenguaje agresivo, los salarios injustos, la marginación de campesinos e indígenas y el favoritismo de personas o grupos sin buscar el bien común.

A ello hay que añadir la violencia intrafamiliar, que repercute a nivel social. De hecho, la instrucción pastoral observa que en este punto se cae en un círculo vicioso, "pues la problemática social incrementa la violencia intrafamiliar".

Por otro lado, "las cuantiosas ganancias del crimen organizado (...) lo han convertido en una jugosa y trágica industria con más propensión a ponerse a su favor y a participar de sus beneficios que a oponérsele", constataron los obispos.

Al panorama general hay que sumar que, por ignorancia, miedo o desconfianza, "no se arraiga la cultura de la denuncia", propiciando un entorno en el que crece la impunidad, ya que sólo uno de cada diez delitos que se comenten en México tiene castigo. Según la instrucción pastoral, "la pobreza material extrema, la falta de empleo, los salarios insuficientes, el creciente empobrecimiento de muchos frente al enriquecimiento de unos cuantos" lleva a muchos mexicanos a delinquir para sobrevivir.

Sin embargo, los obispos hacen hincapié en una "quiebra generalizada del Estado de Derecho" como causa de fondo y en una actitud difundida que considera la ley "no como norma para cumplir, sino para negociar. La habilidad para violar la ley sin recibir daño personal es corrupción; y la corrupción incrementa la violencia y la delincuencia", advirtieron.

Según los obispos "la búsqueda de la justicia y de la paz es una dimensión irrenunciable de la Doctrina Social de la Iglesia y signo del reinado de Cristo en el mundo".
Para lograrlas "es necesario apelar a las capacidades espirituales y morales de la persona y a la exigencia permanente de la conversión interior para obtener cambios sociales que estén realmente a su servicio".

"Ésta es la contribución que la Iglesia ofrece a la sociedad y al Estado mismo -observaron los obispos-. Para construir la paz es necesario promover una cultura de los derechos humanos "que estimule a todos los mexicanos a trabajar a favor de la inalienable dignidad de la persona". Las condiciones de injusticia social se verán atenuadas si se implementan "con eficacia las reformas estructurales en materia económica y social, de trabajo, inversión y empleo", con especial atención a campesinos e indígenas, afirman los obispos.