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URUGUAY:
Cartas
de Cuaresma
El obispo de San José de Mayo, Pablo Galimberti, en su Carta Pastoral al comienzo de un nuevo año pastoral y de la Cuaresma 2003, instó a los sacerdotes a servirse de la medicina de los santos para infundir "esperanzas vigorosas, en tiempos donde el pecado del mundo y las penurias de todo tipo se extienden como mancha de aceite". El obispo maragato propone a las comunidades dedicar un día a la semana para hacer oración ante el Santísimo Sacramento durante algunas horas. "¿Quién de nosotros no ha experimentado cansancios, fragilidades, fracasos, e incluso incomprensiones en el ejercicio de nuestro ministerio?", pregunta Galimberti en su carta. "A veces a eso se suman achaques de la edad, aislamiento y tentaciones... Para eso no hay mejor medicina que la de los santos, levantarse, humillarse y volver a las fuentes genuinas del ministerio: la oración, la Eucaristía y la Reconciliación". En este sentido, el obispo llamó a tomar las crisis como desafío a crecer en el camino de la santidad y no traicionar la vocación sacerdotal. El obispo de Canelones, Orlando Romero, nos invita en esta Cuaresma a "entrar en lo más íntimo de nosotros mismos, en el desierto de nuestra vida" y a "dejarnos moldear por la Palabra de Dios". "¡Cuántas situaciones paralizan nuestras vidas! La Cuaresma es un tiempo de conocernos a la luz de la Palabra de Dios, de la oración personal y comunitaria; de descubrir nuestras parálisis personales, no quedándonos en las manifestaciones de nuestras deficiencias e inseguridades, sino yendo a sus raíces", expresa el obispo en su mensaje. En su 37ª. Carta Pastoral a la Comunidad Diocesana de Maldonado y Rocha, el obispo Rodolfo Wirz, puso sobre la mesa dos temas: el Diaconado Permanente y los Ministerios Laicales. El obispo fernandino afirma que "corresponsablemente debemos encontrar nuestra vocación en el mundo y en la Iglesia", procurando un compromiso "en la transformación del mundo según Dios". En el entendido de que la primera vocación es laical, el obispo exhorta a preguntarse si el Señor a través de la Iglesia nos llama para un servicio dentro de la comunidad como el diaconado y los ministerios laicales. Wirz asegura en su carta que el diaconado "no es una solución al problema crítico actual de la falta de vocaciones sacerdotales en la diócesis, sino una necesidad real a vivir múltiples vocaciones en la Iglesia y en el mundo". "Aunque hubiera muchos sacerdotes, una comunidad diocesana tiene necesidad de un variado abanico de vocaciones laicales, diaconales, matrimoniales, de consagrados activos y contemplativos, carismas y ministerios", precisó. "Los diáconos no se pueden clericalizar, ni los sacerdotes laicizar", advierte el obispo de Maldonado. Señaló el peligro del cambio de roles donde el diaconado se convierte en un poder y el sacerdocio descuida aspectos esenciales y exclusivos. "Todos tenemos que ser los custodios de la identidad y fidelidad a la vocación que el Señor, a través de la Iglesia nos invita". También el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, con fecha 5 de marzo, presentó su Carta Pastoral titulada "¡Mar adentro... en tu Palabra!" que es a su vez el lema del IV Sínodo Arquidiocesano que culminará en el año 2005. La carta presenta el camino y las etapas de dicho Sínodo fundamentándolo en algunos presupuestos eclesiológicos. En la segunda parte se ofrece una reflexión para vivir la sinodalidad "en este dramático cambio de época" y se presenta el Tema del Sínodo con la respectiva metodología de trabajo.
(Noticias extractadas de NOTICEU). |
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