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VATICANO: Después
de la guerra
Con la frecuente invocación del nombre de Dios por parte del presidente de Estados Unidos y el llamado a la "guerra santa", en los pueblos musulmanes se fue difundiendo la opinión de que el conflicto involucraba Cristianismo e Islam. El Papa advirtió para que "ésta tragedia no se transforme en catástrofe religiosa".
Juan Pablo II ha invitado a todos a "no unirse a la tendencia a juzgar a grupos humanos (en este caso a los musulmanes) sobre la base de acciones llevadas a cabo por una minoría extremista y proclamó que "la auténtica religión rechaza tanto el terrorismo como la violencia y busca promover la unidad y la paz por doquier". Al hablar ante una delegación de obispos de Indonesia, donde hay fuertes conflictos interreligiosos, dijo: "Jamás debe permitirse que la guerra divida a las religiones del mundo". Desde las nunciaturas del mundo árabe e islámico han llegado al Vaticano señales alarmantes que indican que entre las poblaciones existe la convicción de que la guerra de Irak ha sido una nueva cruzada contra el Islam. Por eso, el director de la radio vaticana, p. Pascual Borgomeo, invitó a Estados Unidos a "no atribuirse una misión salvadora y no pretender actuar en nuestro nombre, no en nombre de la civilización occidental y sobre todo no en nombre de Dios". El presidente de Estados Unidos declara sentirse un cristiano "renacido" por la gracia de Dios que lo salvó del alcoholismo hace 17 años y afirma que Dios ha elegido a Estados Unidos "para llevar el regalo divino de la libertad a todo ser humano en el mundo". Para él, sus enemigos son "demonios" que hay que exterminar; la suya es una lucha del "bien contra el mal". La mayoría republicana del Congreso votó durante la guerra una "jornada de oración y ayuno" para pedir la protección divina sobre las tropas estadounidenses que luchaban contra el terrorismo. En este contexto de guerra santa, el card. Jean Louis Tauran, de la Curia Vaticana declaró: "La guerra en Irak favorecerá el terrorismo y dará nacimiento a todos los extremismos, incluso el islámico y causará una enorme herida al diálogo entre cristianos e islámicos porque en el mundo islámico existe la tendencia a identificar a occidente con el Cristianismo". Y el arzobispo Renato Martino, presidente de la Comisión Justicia y Paz del Vaticano, afirmó: "Temo un incendio que se puede difundir a todo Medio Oriente, sembrando odio y enemistad contra occidente, percibido como fuerza de invasión; Estados Unidos cometió un grave error". ¿Qué le puede pasar además a una minoría cristiana en un país musulmán atacado por un país "cristiano"? Esta minoría, fragmentada en Irak en distintas confesiones, se va extinguiendo. Hace algunos años los cristianos eran un millón y medio; ahora son menos de 800 mil. Por eso el Papa, ya al comienzo de las acciones militares afirmó, como lo hizo en otras oportunidades, que no existen "guerras justas", invitó a los cristianos a ser "centinelas de la paz" y alabó el movimiento por la paz que hoy se está afirmando en todo el mundo. En 1991, Juan Pablo II era una voz aislada en condenar la primera guerra contra Irak; ahora no fue así. El 24 de febrero el diario del Vaticano ("L’Osservatore Romano") titulaba con grandes caracteres: "JAMÁS" y se refería a la frase del Papa: "Jamás los unos contra los otros, jamás el terrorismo y la lógica de la guerra". Juan Pablo II ha llegado a ser líder mundial de un pacifismo no ideológico ni radicalizado. |
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