![]() |
||||||
|
P. GUSTAVO GUTIÉRREZ Rayos de luz en la oscuridad
Uno de sus libros más famosos es Beber del propio pozo. Hoy son muchas las fuentes. ¿Cómo evalúa esa diversidad, esos muchos pozos? - El plural es correcto, pero esas formas de lucha, esos pozos, están interconectados, porque nuestro punto de partida es el mismo: la pobreza de los pueblos del Sur del mundo. Desde el inicio, la Teología de la liberación insistió en las diferentes dimensiones de la pobreza. La pobreza no es sólo producto de una injusticia económica. Es por eso que empezamos a hablar de los pobres no ya como "insignificantes", sino como "significantes" socialmente. Una persona puede ser insignificante por razones económicas, porque no tiene un centavo en el bolsillo, por razones sociales, culturales o de género... La pobreza, en última instancia, significa muerte; muerte prematura, muerte injusta. Es lo que estamos constatando en el mundo de hoy. Otro elemento importante que nuestra reflexión busca desmitificar es que la pobreza no es una fatalidad; es una construcción humana. No es un destino; se trata de condicionamientos y, como tales, pueden cambiar. ¿Cómo evalúa a la Teología de la liberación? - Siempre hubo una relación muy estricta entre el mensaje cristiano y el pensamiento contemporáneo. La Teología de la liberación buscó relacionarse con las disciplinas sociales, como la Sociología, la Economía y la Psicología. Teología significa hablar de Dios y partir de la vida cotidiana, de la práctica de los cristianos y no cristianos. Durante mis años de estudiante universitario, estudiaba Medicina y en ese tiempo, participé mucho en la vida política, con una cierta militancia cristiana. Y todo eso me hizo sentir, en un momento, que era importante reflexionar sobre la fe, sobre mi propia vida y mi práctica política. Desde entonces, me hice una pregunta: ¿Cómo hablar de Dios? Cuando digo "hablar" no me refiero sólo al uso de las palabras, propongo también las acciones, las actitudes, los compromisos y la solidaridad. El contenido fundamental de nuestra fe cristiana es el amor de Dios. La pregunta es: "¿Cómo decirle a una persona, cuya vida cotidiana parece ser la negación del amor, que Dios la ama?" Además de eso, hay también otra pregunta relacionada con la anterior: "¿Cómo decirle a los que comen todos los días y tienen empleo, que el Dios de Abraham y de Jesús es un Dios que toma partido por los últimos de la historia?" El punto de partida de la Teología de la liberación fue la situación de los pobres en América Latina. ¿Qué cambió con la globalización? - La globalización es imperialista. Es obvio que hoy existe entre las personas una posibilidad de aproximación, de achicamiento de espacio y de tiempo. Queremos todo eso, pero respetando las diferencias. Es eso lo que da más color y sabor a la vida. ¿Recuerdan lo que dice la Biblia sobre la Torre de Babel? Infelizmente, se habla de manera peyorativa sobre el acontecimiento, en el sentido de confusión. Babel fue, en realidad, la protección de las lenguas propias de las personas. Según la Biblia, el castigo es motivado por la dominación y el imperio, y no a causa del gran número de lenguas. Todo imperio siempre quiere tener sólo una lengua para poder dominar mejor. Con la actual globalización, vivimos en la oscuridad, momentos difíciles, provocados también por el pensamiento único que quiere imponernos la idea de que hay una sola manera de organizar la sociedad, la política y la economía. Pero también es importante resaltar las reacciones de los pobres a esa dictadura. Un ejemplo de eso es el Foro Social Mundial. Es un rayo de luz en medio de tanta oscuridad. Se trata de la resistencia de los pobres para no dejar que les roben su utopía, su proyecto de un mundo mejor y el compromiso y la entrega de sus vidas. Los pobres siempre estuvieron ausentes de la historia. En realidad, están ausentes de la historia escrita. ¿Usted cree que la elección de Lula también se presenta como un rayo de luz? - En Brasil están viviendo un momento muy importante. Es necesario cuidar mucho ese tiempo de esperanza. Que no quiere decir simplemente, ser prudente. Es necesario tener presente que se trata de una esperanza para el Brasil y también para los demás países de América Latina. Es siempre bueno recordar un pequeño verso del poeta español Pedro Salinas, que dice: "A veces, los sueños se dejan de soñar y se hacen realidad". Y, naturalmente, hay una relación fundamental para un creyente: la confianza en Dios. Pero ésta debe ser enriquecida con nuestra vida cotidiana y con nuestros procesos históricos. Y me parece que eso también es hacer Teología. Hoy hay una crítica muy fuerte a todos los proyectos, inclusive a la utopía. Un escritor peruano, José Carlos Mariate, escribió en una ocasión un artículo en el que decía: "Muchas personas (y yo también) están cansadas de hablar de conservadores y progresistas. Propongo cambiar la nomenclatura del vocabulario y llamar a los progresistas ‘gente con imaginación’ y a los conservadores, ‘gente sin imaginación’." Al terminar el artículo, agregaba: "Les aseguro que no van a encontrar mejor término porque les falta imaginación". Pienso que eso es verdad. La imaginación es justamente el mundo, el espacio mental donde proyectarnos. La esperanza es un proyecto; la utopía tiene que ser construida. Sin eso, el futuro no llega; llegan, simplemente, las fechas. ¿Después de más de treinta años de Teología de la liberación, se puede afirmar que ella ayudó a romper la dictadura del pensamiento único también dentro de la Iglesia Católica? - Ella es un factor entre tantos otros que en estos años en América Latina ayudó a adoptar la perspectiva del pobre y de sus derechos fundamentales a la vida. En ese sentido, ella desempeñó un papel importante. Influyó en muchos obispos latinoamericanos y de todo el mundo. Ciertamente que los encuentros continentales del episcopado enriquecieron a la propia Teología. Las comunidades Eclesiales de Base (CEBs) ya existían cuando empecé a escribir sobre la Teología de la Liberación, pero había también movimientos de laicos muy importantes como el de los universitarios, obreros y campesinos. Las CEBs son la condición fundamental para ser Iglesia. Además, todavía tenemos que hacer muchas cosas para romper con esa historia del pensamiento único de la Iglesia. Los teólogos, por ejemplo, en los últimos años estamos trabajando temas nuevos y mucho en la línea de la teología indígena, negra y de la mujer. En ese sentido, ¿usted defiende la realización de un nuevo Concilio en la Iglesia Católica? - Creo que es una excelente idea. También yo firmé un pedido que está recorriendo el mundo, y que pide un nuevo Concilio para rever las actitudes de la Iglesia, debatir temas nuevos y profundizar en el Vaticano II. ¿Cómo definiría la misión del teólogo? - Para mí, hacer teología es como escribir una carta de amor al Dios en el que creo y al pueblo al que pertenezco. Paulo Pereira Lima (extractado de Sem Fronteiras n. 308) |
||||||