San José

Reducción guaranítica
de Santa María de Fe (Paraguay)

Talla de madera, de 1.39 m.

 

El primero de mayo, Día internacional de los Trabajadores, la liturgia católica festeja a San José obrero. Es una fiesta reciente, sin embargo , el carpintero de Nazaret es una de las figuras más veneradas en la religiosidad popular ya desde el tiempo de la colonia. En el itinerario que estamos recorriendo con esta serie de imágenes guaraníticas del Museo de Santa María de Paraguay, no podía faltar la figura de San José.

San José aparece como un joven caballero español de la época. La talla se aleja completamente de la iconografía tradicional, que representa al esposo de la Virgen como una persona adulta, sin cabello... Aquí es joven, bien parecido, con cabellos largos y, obviamente, con el niño Jesús en los brazos. El estilo barroco de la talla expresa la contemplación y la misión a través de la estaticidad del rostro y el movimiento de la ropa.

La contemplación: el rostro de José, con los ojos como mirando a un punto fijo, expresan la conciencia de la elección de ser el custodio de la Virgen, y el Padre adoptivo de aquel niño que tiene en su regazo y que es el punto dinámico, en el que fija sus ojos, aparentemente estáticos. José es consciente que está definido por aquel Hijo que es suyo y al mismo tiempo no lo es, y por aquella joven, la Virgen, que es su esposa y no es su esposa. Él es simplemente el custodio de un hecho, que pertenece a la humanidad entera.

Él vive determinado por lo que es el sentido de su vida, aquel hijo y aquella mujer que ama más que a sí mismo.

La misión: los movimientos del cuerpo que toman forma en el movimiento de la vestimenta expresan la misión del Santo Esposo de María.

Y la misión de este hombre supo expresarla en modo verdaderamente emocionante el escritor polaco Dobraczynski en su narración imaginaria, pero al mismo tiempo realista: "La sombra del Padre". En esta narración, mientras José está atormentado por lo que está pasando con su esposa, la Virgen María, aparece el Arcángel Gabriel y le pregunta: "José, por amor a María, ¿estás dispuesto a ser la sombra del Padre?

Él, en un ímpetu único y gratuito de amor que definirá la razón misma de toda su vida, contesta: "Sí, por amor a María estoy dispuesto". "VIR IUSTUS" llama la Biblia a San José porque es el hombre de la gratuidad, es decir de la conciencia de que su vida depende y está en función del Misterio. Misterio presente en la talla, entre sus brazos, en aquel niño, que parece querer huir de entre los brazos de su padre adoptivo, como para decirle y decirnos que Él vino para acamparse entre nosotros, para regalarnos la salvación.

A la estaticidad del rostro de José, dentro de los movimientos de su vestimenta, se contrapone el dinamismo del niño que con una sonrisa, nos abraza con su mirada, llenándonos así con su misericordia.

 

Extractado del prólogo del p. Aldo Trento, al Almanaque Santa María de Fe, Asunción, año 2000.