ARGENTINA

Ponerse la patria al hombro

Ante el triunfo de Néstor Kirchner, al suspenderse la segunda vuelta electoral, distintas voces de la Iglesia manifestaron su esperanza en el inicio de una nueva etapa para el país que le permita superar la grave crisis que atraviesa. La Iglesia también manifestó su satisfacción por la afluencia de votantes en las pasadas elecciones presidenciales y la confianza demostrada en el sistema democrático, a pesar de sus debilidades y carencias.


En su documento de marzo, los obispos habían bregado por una renovación política para sortear una crisis que el episcopado definió repetidamente como inédita. Los obispos piden reactivación económica y a la vez un ataque a fondo de la desocupación, y la resolución a mediano y largo plazo de la deuda externa. Una vez pasadas elecciones y pasada la etapa de transición de Eduardo Duhalde, se espera del nuevo gobierno un esfuerzo para renovar todo el ámbito político.

El arzobispo de Buenos Aires, card. Jorge Mario Bergoglio, durante el Tedeum celebrado en la Catedral Metropolitana por el 25 de Mayo, instó a las nuevas autoridades nacionales a "ponerse la patria al hombro", y pidió renunciar a la "mezquindad y al resentimiento de los internismos y los enfrentamientos sin fin. Hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia religiosa, filial y fraterna para sentirnos beneficiados con el don de la patria, con el don de nuestro pueblo. Destacó, asimismo, la ejemplaridad del pueblo que "confió nuevamente en nuestro sistema democrático, a pesar de sus debilidades y carencias, y redobla los esfuerzos solidarios para volver a tejer una sociedad que se fractura".

Delante del flamante presidente Néstor Kirchner, de su esposa Cristina Fernández, del vicepresidente y la totalidad del gabinete, el card. Bergoglio subrayó que "se inicia una nueva etapa en nuestra patria, signada por la fragilidad de los hermanos más pobres y excluidos, de nuestras instituciones y de nuestros vínculos sociales", y estimó que estas dificultades son "la oportunidad para crecer y no la excusa para la tristeza inerte que favorece el sometimiento".

Por su parte, el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, en su habitual reflexión en el programa de televisión Claves para un Mundo Mejor, afirmó: "Necesitamos un gobierno identificado con el interés de la nación y todos tenemos que colaborar con eso en la medida de lo personal".

"Es ésta una ocasión para que nuestro ánimo se levante en la esperanza. Hemos vivido en los últimos años cosas muy difíciles y situaciones muy inciertas. Empezamos -concluyó- una nueva etapa y es necesario aportar una cuota suficiente de confianza, una confianza que no es ilusión sino que implica el deseo de acompañar y de servir porque eso es lo que nuestra Nación necesita de nosotros", concluyó.

 

La tragedia de Santa Fe

En su documento de marzo, los obispos habían bregado por una renovación política para sortear una crisis que el episcopado definió repetidamente como inédita. Los obispos piden reactivación económica y a la vez un ataque a fondo de la desocupación, y la resolución a mediano y largo plazo de la deuda externa. Una vez pasadas elecciones y pasada la etapa de transición de Eduardo Duhalde, se espera del nuevo gobierno un esfuerzo para renovar todo el ámbito político.

El arzobispo de Buenos Aires, card. Jorge Mario Bergoglio, durante el Tedeum celebrado en la Catedral Metropolitana por el 25 de Mayo, instó a las nuevas autoridades nacionales a "ponerse la patria al hombro", y pidió renunciar a la "mezquindad y al resentimiento de los internismos y los enfrentamientos sin fin. Hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia religiosa, filial y fraterna para sentirnos beneficiados con el don de la patria, con el don de nuestro pueblo. Destacó, asimismo, la ejemplaridad del pueblo que "confió nuevamente en nuestro sistema democrático, a pesar de sus debilidades y carencias, y redobla los esfuerzos solidarios para volver a tejer una sociedad que se fractura".

Delante del flamante presidente Néstor Kirchner, de su esposa Cristina Fernández, del vicepresidente y la totalidad del gabinete, el card. Bergoglio subrayó que "se inicia una nueva etapa en nuestra patria, signada por la fragilidad de los hermanos más pobres y excluidos, de nuestras instituciones y de nuestros vínculos sociales", y estimó que estas dificultades son "la oportunidad para crecer y no la excusa para la tristeza inerte que favorece el sometimiento".

Por su parte, el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, en su habitual reflexión en el programa de televisión Claves para un Mundo Mejor, afirmó: "Necesitamos un gobierno identificado con el interés de la nación y todos tenemos que colaborar con eso en la medida de lo personal".

"Es ésta una ocasión para que nuestro ánimo se levante en la esperanza. Hemos vivido en los últimos años cosas muy difíciles y situaciones muy inciertas. Empezamos -concluyó- una nueva etapa y es necesario aportar una cuota suficiente de confianza, una confianza que no es ilusión sino que implica el deseo de acompañar y de servir porque eso es lo que nuestra Nación necesita de nosotros", concluyó.