JUAN PABLO II EN ESPAÑA:

"Trabajar por la paz"

En ocasión de su último viaje a España, que tuvo lugar los días 3 y 4 de mayo pasados, para canonizar a cinco nuevos santos españoles, el Papa, sin hablar explícitamente del tema de Irak, volvió a hablar de la paz y exhortó a los jóvenes a trabajar para conseguirla.

La Iglesia española manifestó un contundente rechazo a la guerra, así como muchos de los miles de jóvenes que escucharon al Papa con entusiasmo en Madrid. Nueve españoles sobre diez estuvieron en contra de la guerra. Según algunos miembros del gobierno, lo dicho por Juan Pablo II con respecto a la guerra de Irak, no era vinculante para los católicos, a lo que el cardenal de Madrid, Rouco Varela, contestó rotundamente: "sí, es vinculante".

Ya en su primera ocasión de dirigirse al pueblo español, el Papa usó nada menos que siete veces la palabra paz, y al cerrar su discurso, afirmó: "Imploro del Señor para España y para el mundo entero una paz que sea fecunda, estable y duradera, así como una convivencia en la unidad, dentro de la maravillosa y variada diversidad de sus pueblos y ciudades".

El Papa también se refirió a otros temas, por ejemplo, a la urgencia de afirmar los "vínculos cristianos" en la nueva constitución de la Unión Europea y a la necesidad de "mantenerse lejos del nacionalismo exasperado, el racismo y la intolerancia".

Al encontrarse con los jóvenes (unos 600.000), en Madrid, el Papa les dijo claramente: "Me preocupa la paz en el mundo. Hay que construir la paz con insistencia y a eso los comprometo... No tengan miedo de trabajar por la paz, porque vale la pena, y de responder a la violencia y al odio con la fascinación del amor". La extraordinaria manifestación de fe juvenil, a la que siguió el día siguiente la fiesta de las canonizaciones, fue animada entre otros por el cantante argentino Diego Torres con su canción "Color esperanza"; y eso se debió a la invitación especial de la Conferencia Episcopal española que eligió ese tema "porque resume el espíritu positivo de la juventud española".

Durante la ceremonia de la canonización a la que acudieron aproximadamente un millón de personas, Juan Pablo II se refirió a la importancia de conocer y profundizar el pasado de un pueblo para afianzar y enriquecer su propia identidad y exhortó al pueblo español a no romper con sus raíces cristianas. "Sólo así -dijo el Papa- serán capaces de aportar al mundo y a Europa la riqueza cultural de vuestra historia". Los nuevos santos españoles son Pedro Poveda, el p. José María Rubio, la madre Genoveva Torres, la hna. Ángela de la Cruz y la madre Maravillas de Jesús, cinco figuras muy arraigadas en la Iglesia española por las familias religiosas que fundaron o a las que pertenecieron.

El quinto viaje de Juan Pablo II a España ha puesto de manifiesto su enorme capacidad para mover multitudes y establecer con los más jóvenes un vivaz diálogo, gracias a la enorme fuerza de su palabra y de su testimonio de incansable sembrador.

¿ESCALA DEL PAPA EN RUSIA?

El jefe de gobierno de Italia, Silvio Berlusconi, confirmó públicamente que el Vaticano le pidió colaboración para lograr que el Papa pueda hacer una escala técnica en Kazán, capital del Tatarstán a 800 kilómetros de Moscú en Rusia, durante el viaje a Mongolia previsto para fines de agosto. Juan Pablo II aprovecharía la escala técnica para devolver a la Iglesia Ortodoxa Rusa la imagen de Nuestra Señora de Kazán del siglo XVI, que se encuentra en el Vaticano y que los ortodoxos rusos piden que se les devuelva. Sería un gesto importante de acercamiento entre las dos Iglesias.

El gobierno ruso afirmó que considera "posible próximamente" una visita del Papa a Rusia, aunque el patriarcado ortodoxo reiteró que antes deben ser resueltos los problemas pendientes entre la Iglesia Católica y la Ortodoxa.

Por otra parte, se supo de otro gesto distensivo por parte del Vaticano que, después de haber removido al nuncio apostólico de Moscú, también destinó al obispo polaco Jerzy Masur, expulsado de Siberia hace un año por el gobierno, a la nueva diócesis de Elk en Polonia. Lo sustituirá en Irkutsk (Siberia) el obispo Cyryl Klimo-wicz, nacido en Kazakhstán y proveniente de una diócesis de Bielorrusia.