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RESEÑA Artigas católico
A modo de ejemplo, transcribimos algunos pasajes del libro: "Juan León Benítez es un personaje clave. Se trata nada menos que del último superviviente de los que fueron testigos oculares de la vida de Artigas en Ibiray. Siendo niño, recibió la catequesis que le dio el Prócer, junto con una serie de enseñanzas de esas que no se olvidan nunca en la vida...". Y a continuación Gaudiano transcribe el testimonio de Benítez recogido por el suizo Daniel Hammerly Dupuy: "Cierto día, cuando visité la antigua quinta del presidente Carlos López, en el año 1928, tuve la sorpresa y la fortuna de encontrarme con un anciano que, cuando era niño, lo había conocido a Artigas. Sus recuerdos infantiles respecto al prohombre eran nítidos a pesar del tiempo (...) Preguntándole al anciano si alguna vez lo había visto enojado al patriarca, me contestó que dos veces lo notó indignado. Íbamos a caballo hacia la Recoleta cuando un patrón le golpeó a un moreno. Artigas se apeó con mucha calma se acercó al señor que parecía enfurecido y lo amonestó. Recuerdo que le dijo: ‘Todos los hombres son hijos de Dios. Debajo de la piel, el blanco, el negro y el indio son iguales. Siendo hijos de Adán y Eva, debemos tratarnos como hermanos’. Tampoco podré olvidar cómo, cuando ya nos habíamos alejado en silencio, me dijo: ‘Hay hombres blancos que tienen el alma negra y negros que tienen el alma blanca...’. La otra vez que lo vi algo serio a Artigas fue cuando trepé sobre el curupicaí que estaba cerca de su casa y le arrebaté un pichón a los loros que habían hecho su nido bien arriba del árbol. Cuando bajé me encontré con Artigas que me estaba mirando. Por su mirada me di cuenta qué era lo que él sentía al decirme mientras me ponía una mano sobre el hombro: ‘Mira mi hijo: Los pájaros también tienen el derecho de ser felices cuando no molestan a nadie: tienen padres e hijos como nosotros y se aman entre ellos’. Volví a subirme al árbol y puse al pichón en su nido. Artigas se puso muy contento". Muchos detalles de la vida diaria del prócer que quedaron grabados en la memoria de López Chico hasta que expiró a los 103 años de edad. "Cierta vez, cuando el pequeño protagonista golpeó a un compañero, explicando luego que lo había hecho porque tenía razón, Artigas le dio este consejo: ‘Cuando uno tiene razón, no necesita golpear a nadie. Las ideas no se meten ni se sacan a puñetazos. Cristo enseñó mucho sin necesidad de haber golpeado a nadie. La fuerza de las ideas es más grande que la de todos los ejércitos del mundo. Los ejércitos desaparecen, pero las ideas quedan, como semillas que se multiplican miles de veces’." En 1943 la uruguaya Elisa Menéndez, directora de la Escuela Solar de Artigas, visitó al anciano Benítez con el fin de recoger sus recuerdos acerca de la vida de Artigas en Ibiray. Aquellos valiosos recuerdos llegaron a ser publicados. El autor del "Artigas Católico" transcribe el siguiente: "Don León conversa con animación, como contagiado de nuestro interés, y a menudo salpica su relato con esta expresión que surge espontáneamente de la profundidad de su memoria, como hablando consigo mismo: ¡El general José Gervasio, qué bueno era, cómo me quería! Era un buen cristiano. Siempre decía: ‘Dios es muy grande, pero mantiene a muchos pícaros". De tarde reunía a todos los chicos del barrio y nos enseñaba la doctrina cristiana. Recuerdo que nos repetía: ‘Hay que hacer la caridad sin mirar a quien se hace’." Gaudiano en su libro afirma: "¡Qué bueno sería que esas enseñanzas de Artigas también las repitieran de memoria los niños del tercer milenio!" |
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