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Una sociedad de poder para todos y cada uno
Las
relaciones humanas y, entre ellas, las de los Estados, de dominadores y dominados, de estrellas y estrellados. Este estilo de sociedad favorece una lucha permanente para conquistar el dominio de los unos sobre los otros. Pero hay una alternativa: la de construir una "sociedad de poder", en la que todos puedan; en la que sus ciudadanos se sientan amparados en su derecho a la diferencia e impulsados a expresarla. Mientras que la sociedad de dominación requiere de sus miembros obediencia debida a un "orden" supuestamente universal y anula la diversidad, la "sociedad de poder" genera apuestas, multiplica opciones, crea alternativas; en una palabra: potencia la libertad. Cada persona tiene su poder inalienable. El poder es bueno cuando todos lo pueden ejercer. El poder no es algo que se encuentra por ahí y que se puede tomar o comprar y poseer; el poder se construye y se ejerce con opciones personales y colectivas que apuntan a la renovación de la sociedad. Para ello hoy resulta de enorme importancia la
comunicación interpersonal, el diálogo La capacidad de ejercer el poder, entendido como Iiderazgo de la libertad, se ve representada por un doble movimiento: por un lado, la devolución del poder a las micro-unidades políticas y civiles (municipios, ONGs, comisiones barriales); por
otro lado, la entrada en red educativos, económicos, culturales... y también religiosos). Lejos de lo que podría pensarse de una sociedad de los poderosos, la sociedad de poder (de todos y cada uno), es una sociedad flexible, descentrada y móvil que apunta al bien común. ¿Será ésta una alternativa posible?
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