Hechos de vida

Juan Cruz está en su hogar

Hace unos 50 días amigos, mi esposo Paulo les anunciaba la interrupción momentánea del servicio NOTICEU, ante la abrupta decisión de mi obstreta de interrumpir mi embarazo de siete meses por los daños que había sufrido la placenta que albergaba al bebe, como consecuencia de la elevada hipertensión arterial que yo venía experimentando desde hacía algún tiempo y que podía derivar en un desprendimiento de la misma con consecuencias fatales para ambos.

El 2 de agosto, mediante cesárea nació Juan Cruz pesando tan solo 1.340 grs , aunque llegó a pesar 1.145 grs. Luego de 40 días de CTI, nuestro pequeñito Juan Cruz está ahora en casa, en una especie de internación domiciliaria llegando a los 2.500 grs., con muchos cuidados pero evolucionando muy bien.

Agradecemos infinitamente los mensajes, los saludos, las llamadas, pero sobre todo las oraciones de tantos amigos, compañeros de trabajo, de nuestros queridos obispos, de los amigos sacerdotes y religiosos/as, de nuestros hermanos dominicos, de las Hnas. Benedictinas, de tanta gente que sin conocernos nos tuvo en cuenta en sus plegarias, del Colegio La Mennais que tanto ha apoyado a nuestra pequeña de 6 años, Paloma; a todos muchas gracias. Les aseguro que Juan Cruz es un poquito de todos.

Enterados de la noticia, lo primero que le pedimos al Señor y a la Virgen fue paz y serenidad para afrontar la dificultosa y anticipada llegada al mundo de nuestro hijito. Por mi parte, le pedí especialmente a la Virgen (madre y mujer) que acogiera a nuestro hijo en sus brazos, lo acunara y le expresara el amor que yo no iba a poder demostrarle al prever que estaría en un CTI. Por otro lado, le pedí a Santa Catalina, mujer de agallas ésta, que me diera todas las fuerzas para reponerme pronto y darle a mi hijo todo lo que requiriera.

Pese a sus pocos gramos, Juan Cruz se mostró muy reactivo al nacer y con el paso de los días demostró ser un bebe muy pacífico y alegre. Su primera sonrisa se la regaló a su hermana, al otro día de nacer y luego era algo común en él sonreír, frente a lo cual una nurse de la Unidad Neonatal del Británico me decía que seguramente los angelitos le estaban haciendo morisquetas. Y seguro que era así. Incluso esta misma nurse me ofreció llevar alguna imagen para colocar en la incubadora. Y ahí estuvo todo el tiempo (y ahora está en su cuna) la imagen de María Auxiliadora, la que me acompañó durante mi niñez y juventud hasta el momento.

Los primeros días transcurrieron sin mayores inconvenientes, aunque los médicos nos recordaban continuamente que era "un cristalito". Afortunadamente podíamos estar con nuestro hijo muchas horas al día; de hecho yo pasaba desde la mañana a la noche junto a él, y Paulo, mientras tanto, se dedicaba a Paloma, nuestro otro tesoro.

Por primera vez en nuestro matrimonio, no podíamos estar juntos pero nos complementamos muy bien.

El 15 de agosto, día de la Asunción, mons. Galimberti fue a darle el Agua de Socorro. Esa misma noche, dejó de respirar en dos oportunidades durante algunos segundos. Si bien este comportamiento es habitual en los prematuros, se pensaba que podía tener alguna infección (algo muy temido por los médicos). En dos oportunidades más hubo presunción de infección. En esas ocasiones, mi ánimo decaía y la angustia parecía ganarme, pero Paulo me decía: "Adriana, hay que confiar". Y en la pequeña Capilla del Hospital Británico, en intensos momentos de oración, retomaba las fuerzas y encontraba paz. Al otro día, sistemáti-camente, se aclaraba que habían sido falsas alarmas. Ahora Juan Cruz está en casa aunque recluido en su cuartito que hemos acondicionado con todas las medidas sanitarias aprendidas en el CTI.

Casi nadie más lo ha conocido aún, de manera de evitarle el contagio de algún virus durante los 60 días en que aún no tendrá el alta total. Paloma sólo puede verlo una vez al día, durante un rato breve, con tapaboca. Tanto hemos aprendido con esta experiencia, tanta solidaridad hemos constatado, tanta fuerza desde la oración!!! Los médicos de la Unidad Neonatal (algunos católicos) destacaban el buen ánimo con que afrontamos esos 40 días. Fuerza y paz que nos transmitió la Virgen. Amigos, les rogamos que ahora, nos ayuden a agradecerle al Señor y a la Virgen y que continúen pidiendo por la buena evolución de Juan Cruz. Muchas gracias y que el Señor los Bendiga.

Adriana (Montevideo)