CUBA:
LA IGLESIA RECLAMA MAYOR PRESENCIA

Coincidiendo con la fiesta de la patrona de Cuba, Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, los obispos de la isla han pedido al gobierno un gesto de clemencia para quienes están en la cárcel, al tiempo que han identificado lo que califican como "problemas y propuestas que requieren especial atención para abrir caminos al futuro de Cuba". En su tradicional mensaje del 8 de setiembre, los pastores señalan que en Cuba la libertad religiosa "sigue siendo restringida al ámbito de lo cultual", y piden respeto a la libertad religiosa, lo que incluye "que se facilite la participación social de los cristianos en la vida sindical, profesional y política", el reconocimiento del derecho de la Iglesia a construir templos y facilitar la entrada al país de sacerdotes y religiosas que quieren ayudar en la evangelización. "Nos preocupan de modo particular -expresa la carta- el encarcelamiento y las altas condenas impuestas a un número considerable de opositores políticos, así como la aplicación de varias penas de muerte en juicios sumarios".

Los obispos reconocen el clima de cierta apertura que siguió a su carta pastoral El amor todo lo espera (1993). Este clima favoreció los preparativos de la visita papal en 1998, pero todo cambió después. Pese a los espacios que parecían abrirse, se inició un "aparente proceso de revisión que no favorecía las aspiraciones de pluralismo, tolerancia y apertura que se vislumbraban en el horizonte nacional". En este sentido, "es preocupante constatar que hoy todo lo que en el pensamiento y las acciones no coincida con la ideología oficial, se considera carente de legalidad y es descalificado y combatido sin tener en cuenta la verdad y bondad que puedan poseer".

En su mensaje, los obispos cubanos constatan también los signos de crecimiento en la Iglesia cubana y clarifican por qué ésta debe ser "germen de solidaridad universal y anunciar y defender la dignidad humana, la justicia social y los derechos del hombre, inseparables del Reino de Dios".

CHILE:
MISIÓN DE LA FAMILIA

Como una oportunidad para que las familias católicas expresen y cultiven, como Iglesia doméstica, su espíritu misionero, la Vicaría de la Familia del arzobispado de Santiago ha organizado una original misión durante el mes de setiembre.

Durante 4 semanas, matrimonios de diversas parroquias visitaron a familias de su sector para llevarles un mensaje de esperanza y de fe, y al mismo tiempo invitarlas a adherirse a la Semana de la Familia 2003, que este año se realiza del 5 al 12 de octubre. El mensaje de este año se orienta a la conquista de un espacio en el interior de los hogares que exprese la fe y la vida religiosa de la familia; de ahí que el lema de esta Semana de la Familia sea "Mi hogar, un Altar". "Deseamos que todas las familias de Santiago tengan un lugar especial de encuentro con Dios, un lugar físico donde se sitúe un pequeño altar familiar destinado al encuentro personal y familiar con el Dios de la Vida", explica Rosario Jiménez, secretaria pastoral de la Vicaría para la Familia. "Todo hogar es una iglesia en pequeño, un templo, y eso requiere tener un altar propio", añade. Con el fin de apoyar la labor de las familias misioneras, se han preparado fichas de motivación, trípticos, altares y cirios.

MÉXICO:
DENUNCIAN CAMPAÑA CONTRA LA IGLESIA

El vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, José Guadalupe Martín Rábago, ha constatado que tiene lugar en estos momentos una dura campaña de grupos interesados en desprestigiar a la Iglesia. Como ejemplo, el obispo de León citó las infundadas acusaciones sobre lavado de dinero que se han lanzado contra el card. Juan Sandoval, arzobispo de Guada-lajara, sucesor del card. Juan Jesús Posadas, asesinado en 1993. En una rueda de prensa, el obispo de León constata que "hay, ciertamente, intereses de parte de ciertos grupos y personas que efectivamente quieren desprestigiar a la Iglesia y se ha podido percibir, en los últimos tiempos, que este tipo de embestida se ha intensificado... No puedo saber cuáles son realmente los intereses que están atrás, pero creo que es claro descubrir que hay este deseo, este proyecto, de desacreditar a la Iglesia, y de alguna manera golpear su imagen ante la comunidad", concluyó.

CHILE:
A 30 AÑOS
DEL GOLPE DE ESTADO

Con un acto ecuménico en La Moneda en que estuvo presente el card. Errázuriz pero ausentes los representantes de los partidos de oposición y los dirigentes de la Democracia Cristiana, se conmemoraron los 30 años del golpe militar de 1973. Marchas y protestas populares -no exentas de incidentes- pusieron en evidencia que la historia sigue dividiendo a los chilenos. En la semana del "11 de setiembre" hubo en Chile diversas ceremonias que desde su preparación generaron fuertes discusiones en la Concerta-ción, el conglomerado de partidos políticos de gobierno. La Iglesia tampoco ha estado ausente de esta memoria. La fecha tiene un significado especial, por eso, todos los medios de comunicación sin excepción han evocado hechos o circunstancias de aquel fatídico 11 de setiembre para los chilenos. Imágenes de televisión en blanco y negro con el Palacio de La Moneda en llamas y la bandera chilena quemándose en su mástil, han inundado las pantallas, diarios y revistas dejando impávidos a los que aún no tenían conciencia hace 30 años. "El tema de la memoria histórica para muchos es un elemento clave porque es el pasado el que permite proyectar el futuro. No cabe, entonces, hablar de dar vuelta la página o cerrar el pasado, porque no tenemos otra cosa en común que nuestro pasado como colectividad", sostiene el sociólogo Manuel Antonio Garretón en la revista Mensaje, de los jesuitas.

La Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación creada en 1990, fue un gran avance, ya que permitió oficializar una verdad negada sistemáticamente por los militares y reivindicar la memoria de las víctimas de la dictadura a las que se les calificó durante 17 años como terroristas y delincuentes.

COLOMBIA:
LA IGLESIA,
GARANTE DE LA PAZ

En el acuerdo logrado entre el gobierno colombiano y los paramilitares, la Iglesia ha sido llamada a prestar un servicio de "presencia constante y garantía de paz". El acuerdo prevé el fin de las hostilidades, el completo desarme de unos 10.000 paramili-tares para 2005 y el pleno apoyo al proceso de democratización del país. Por su parte, el Ejecutivo facilitará la reinserción en la sociedad de estos militantes de extrema derecha. Los escuadrones paramilitares son organizaciones ilegales armadas que se financian con el apoyo de comerciantes, ganaderos y hacendados perseguidos por la guerrilla, a la que combaten y a la que han expulsado de varias regiones. Han sido acusados de contar con el apoyo de sectores de las Fuerzas Armadas y de cometer violaciones contra los derechos humanos, en medio de un conflicto que desde hace cuatro décadas oprime al país de más de 40 millones de habitantes. El pacto no sólo solicita que la Iglesia Católica siga acompañando este proceso, sino que pide que la comunidad internacional lo respalde.

VENEZUELA:
LOS OBISPOS RECHAZAN LAS ACUSACIONES
DEL PRESIDENTE

La Conferencia Episcopal rechazó las acusaciones que le hizo el presidente Hugo Chávez de mentir "descaradamente" y apoyar a la oposición. El ataque del presidente busca "desviar la opinión pública de los verdaderos problemas que aquejan a nuestra sociedad", afirmó el presidente del episcopado, Baltazar Porras. Chávez acusó a la cúpula de la Iglesia Católica venezolana, durante su programa dominical radiotelevisado "Aló Presidente", de haberse convertido en "vocera de la oposición" y de ser "inmoral" e "indigna", enriqueciendo sus insultos con sonoros adjetivos. Obispos y templos católicos han sido objeto de atentados y actos de violencia en los últimos meses. El arzobispo Porras hizo pública una respuesta, en nombre de los obispos de Venezuela, como respuesta a los recientes "grandes insultos cometidos por el presidente". La declaración, titulada "A todos los venezolanos de buena voluntad", tras exponer la grave situación política y económica del país y el deterioro de la paz y la convivencia, reclama con urgencia la realización de un referendo revocatorio, como lo prevé la Constitución. "No habrá paz social en Venezuela -afirma el documento- si no se recupera la confianza en los poderes públicos. Es necesaria la participación real de todos los ciudadanos en la toma de las grandes decisiones que afectan la vida y el futuro del país".