URUGUAY:

El ALCA y el futuro de nuestros pueblos


Del 2 al 4 de setiembre se reunieron en la ciudad de Montevideo obispos representantes de las Conferencias Episcopales de los países del MERCOSUR, Chile y Bolivia para reflexionar sobre algunos desafíos éticos y pastorales que supondría la implementación del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas). El documento que emitieron al finalizar su reunión cuestiona fuertemente la puesta en marcha de dicho proyecto.

En primer lugar la preocupación de los obispos del Cono Sur latinoamericano se dirigió a la insuficiente información y a la rapidez con la que se impulsa dicho proyecto, con la consiguiente falta de participación de todos los sectores de la sociedad civil en una toma de decisión tan importante para el futuro de nuestros pueblos.

"No ignoramos -dicen los obispos- la complejidad y las diversas percepciones que suscita en la sociedad. Por eso pensamos que es necesario no sólo un análisis técnico-económico sino también ético-social de la cuestión".

Una eventual integración de los países americanos debería tener en cuenta no sólo el aspecto económico y comercial sino todas las dimensiones de la persona humana: sociales, políticas, culturales y religiosas.

La excesiva desproporción de las capacidades competitivas entre los países americanos, algunos de ellos con economías muy fuertes y desarrolladas, otros muy débiles, y el desequilibrio de intereses y poderes, podrían traer consecuencias muy graves especialmente en relación a la identidad cultural, los puestos de trabajo y la misma subsistencia de las economías más frágiles.

El ALCA es un proyecto que tiende a propiciar una concentración del poder económico en pocas manos y en pocas empresas competitivas, favoreciendo la formación de monopolios y oligopolios, que terminarían por imponer su hegemonía a los gobiernos, especialmente en los países más débiles del continente americano.

Estando así las cosas los obispos entienden que este proyecto "más que una integración podría tratarse de un neocolonialismo con un impacto negativo sobre las comunidades locales".

En el comunicado final de su encuentro en Montevideo los obispos señalaron también su preocupación por la situación en la que se encontrarían economías muy elementales como la de los aborígenes o las comunidades rurales, que en este sistema correrían el riesgo de ser desplazadas o anuladas.

Un proyecto como el ALCA debería tener como primera motivación la promoción del bien común y de la solidaridad entre los pueblos y no la búsqueda del mayor provecho de algunos pocos y de los más poderosos en detrimento de los débiles.

Al constatar que la implementación del ALCA puede parecer irreversible, el documento de los obispos afirma que, sin embargo "es también posible cambiar algunos de sus términos para que los países en vías de desarrollo tengan preferencias competitivas, se respete su soberanía y autodeterminación y sus recursos naturales estratégicos no sean susceptibles de apropiación privada. En este sentido es importante reconocer y participar en la construcción y fortalecimiento de bloques regionales y subregionales ".

Inspirados en la Doctrina Social de la Iglesia, los obispos concluyen afirmando que "un verdadero proceso de integración de América debe basarse en una política continental que tenga en cuenta los derechos humanos y los principios de la soberanía, la justicia, la solidaridad y el respeto a las identidades culturales de los pueblos...La economía debe estar al servicio de la persona humana y respetar los derechos fundamentales de los pueblos".

 

NUEVO OBISPO URUGUAYO

El sábado 27 de setiembre el sacerdote del clero diocesano,
Heriberto Andrés Bodeant
, fue ordenado Obispo Auxiliar
de Salto.