ARGENTINA
El
drama de los indocumentados
El
obispo de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, llamó a todos los fieles y a
la población de su diócesis a "plantearse qué es lo que se puede
hacer para aliviar el sufrimiento de los inmigrantes".
El obispo Joaquín Piña indicó que la situación de los inmigrantes
en Puerto Iguazú y en otras partes del país es "especialmente
grave", porque muchos vienen a trabajar a este país, donde
"justamente el desempleo o la falta de trabajo es nuestro mayor
problema social", y cuestionó la "muy restrictiva"
legislación migratoria local, que hace que "la tramitación de los
documentos sea cara y complicada, por lo que la mayoría, casi todos
pobres, viven en la ilegalidad por falta de una adecuada
documentación... Son los indocumentados que, al menos aquí en Iguazú
y en Misiones -puntualizó-, representan un gran porcentaje de la
población. Para colmo, a algunos los engañaron con documentos falsos,
que a la hora de las campañas electorales les facilitaron algunos, a
quienes lo único que les interesaba de ellos era su voto".
Joaquín Piña destacó la tarea que se realiza en la oficina de la Fundación
Católica Argentina para las Migraciones instalada en el obispado
local, donde "por lo menos se trata de asesorar a los inmigrantes
para que puedan regularizar su situación". El obispo indicó más
adelante que "es evidente que nadie quiere estar ilegal. Entre
otras cosas, porque a la pobreza generalizada que hemos vivido, y
estamos viviendo en estos años, se añade el hecho de que, por ser
indocumentados, no existen ante la ley. No tienen ningún derecho. Al
contrario, son objeto, más que nadie, de una cruel discriminación y
explotación laboral. Ni pueden reclamar. Por supuesto, no tienen
seguridad social ni acceso a los planes de ayuda que el gobierno se ha
visto obligado a implementar en estos años: llámense bolsines o planes
de jefas y jefes de hogar".
También se refirió a
otras cosas "peores" que sufren los inmigrantes, como que no
les dejan anotar a sus hijos en el Registro Civil, o que estudien,
sumado esto a los "malos tratos en los puestos de control y
oficinas fronterizas".
Redescubrir
la Biblia
De acuerdo con el obispo
emérito de la diócesis argentina de Viedma, Miguel Hesayne,
para sembrar, extender y fortalecer la fe cristiana es necesario
divulgar y profundizar un conocimiento popular de la Biblia.
Setiembre ha sido
designado a nivel nacional "Mes de la Biblia", circunstancia
que refleja "una seria preocupación evangelizadora. Es un paso
para devolver el Libro de la Biblia al Pueblo de Dios en la Iglesia
Católica", afirmó el obispo.
Según Hesayne, aunque
la Biblia "es el libro más vendido, las mismas estadísticas
indican que es el menos leído y muy poco comprendido". "La
Biblia ha sido escrita a través de muchos siglos y de muchas historias,
pero animada por inspiración divina. Por eso es que no sirve la Biblia
si se la toma como simple texto de estudio y menos de curiosidad
histórica", explicó.
Por ello recalcó que para encontrar en ella "el objetivo para el
cual ha sido escrita, se necesita leerla, al menos, con una pizca de fe
en Dios". "El que lee la Biblia buscando aquello para lo que
ha sido escrita, entra en un proceso de fe en el Dios de Jesucristo
hasta niveles insospechados y sorprendentes -subrayó el obispo-.
Acontece en el corazón de esa persona lo que acontece en el proceso de
un incendio: jamás el comienzo del fuego son las altas llamas, sino el
encendido de una chispa".
Finalmente, Hesayne
advirtió que "si se pretende una nueva evangelización, una
Iglesia que vuelva a las fuentes, signo e instrumento del Reino,
fraterna y solidaria, libre de ideologías dominantes, absolutamente
fiel a Jesucristo, su Señor y Señor de la Historia, las comunidades
cristianas habrán de redescubrir la lectura de la Biblia, asidua, con
fe y amor".