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JUAN
PABLO II EN ESLOVAQUIA: Promover la fe y el progreso civil
Un país de profundas raíces cristianas cuya comunidad de fieles, tras la durísima persecución comunista, empezó a renovarse gracias al estímulo de Juan Pablo II: así describió a Eslovaquia el card. Jan Chryzostom Korec, obispo de Nitra, quien también experimentó la persecución. En la actualidad Eslovaquia vive como un estado independiente, "pero ha tenido que soportar dos guerras mundiales y sus ciudadanos, sobre todo los cristianos, han sufrido desde 1948 hasta 1989 una de las mayores persecuciones de la Iglesia", recordó el cardenal. El card. Korec reconoció que Juan Pablo II fue "de gran ayuda" en la lucha por la libertad. "Las actividades de Juan Pablo II nos daban una gran y extraordinaria fuerza. Conocía muy bien nuestra situación desde los tiempos en los que era arzobispo de Cracovia". Tras la caída del régimen comunista, en abril de 1990 Juan Pablo II visitó la entonces Checoslovaquia por primera vez. Nombró obispos incluso en las diócesis que no habían tenido pastores durante tres o cuatro décadas. El 1º de enero de 1993 Checoslovaquia se dividió, pacíficamente, en dos naciones independientes, la República Checa y la República de Eslovaquia. Acogido por cientos de miles de fieles, Juan Pablo II viajó por segunda vez a Eslovaquia en 1995 y presidió la canonización de tres santos mártires de Kosice. Refiriéndose a los frutos de esta tercera visita, realizada en vísperas del ingreso de Eslovaquia en la Unión Europea, previsto para mayo de 2004, el card. Korec afirmó que la misma es "un estímulo para la unidad, para una fe más profunda y para una mayor colaboración recíproca, de la que tenemos tanta necesidad, sobre todo en estos tiempos en los que estamos rodeados de tantos problemas". Tras aterrizar en Bratislava, la capital eslovaca que cuenta con 428.672 habitantes, el Papa saludó a "todos los hijos e hijas de Eslovaquia, junto con los representantes de las minorías nacionales y de otras religiones... La historia civil y religiosa de Eslovaquia -prosiguió- se escribió también con el aporte de los testigos heroicos y dinámicos del Evangelio... Pienso obviamente en los gloriosos hermanos de Tesalónica, los santos Cirilo y Metodio, apóstoles de los pueblos eslavos, pero pienso también en los otros servidores generosos de Dios y de los hombres, que ilustraron con sus virtudes estas regiones. "Dentro de poco este país entrará a formar parte a pleno título de la comunidad de los pueblos europeos, -continuó el Papa- ¡Aporten a la construcción de la identidad de la nueva Europa la contribución de su rica tradición cristiana! No se contenten únicamente con la búsqueda de ventajas económicas. Solamente edificando, incluso con sacrificio y dificultades, una sociedad que respete la vida humana en todas sus expresiones, que promueva la familia como lugar del amor recíproco y del crecimiento de la persona, que busque el bien común y preste atención a las exigencias de los más débiles, se tendrá la garantía de un futuro fundado en bases sólidas..." La visita culminó el domingo 14 con la beatificación del obispo greco-católico Vasi Hopko y de sor Zdenka Cecilia Schelingová, ambos mártires recientes del comunismo. |
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