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FREI BETTO Buscando un nuevo modelo de sociedad Carlos Alberto Libânio Christo, más conocido como Frei Betto, dominico, teólogo de la liberación, activo protagonista de las luchas populares de su país, escritor y defensor a ultranza de los pobres, es ahora coordinador del programa Hambre Cero, la "marca" principal del gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, del que es amigo personal y asesor.
Llama la atención que uno de los grupos humanos prioritarios sea el de los negros y es que Brasil tiene la segunda población negra del mundo, después de Nigeria, y es el país que ha tenido el período más largo de esclavitud de América, nada menos que 358 años. El presidente Lula más de una vez ha comentado que daría por cumplida toda su misión en la vida si consigue que cada brasileño tenga tres comidas al día, algo que en la actualidad no pueden hacer millones de compatriotas. El programa se ha puesto en marcha en unos 1.200 municipios del interior del país. En cada comunidad hay un comité gestor, formado por nueve personas, tres de ellas funcionarios y el resto representantes de la sociedad civil organizada, como la Iglesia, los sindicatos, las familias... Dicho comité tiene un censo de las familias más pobres, que tienen ingresos de menos de un dólar diario. A cada mujer se le entrega una tarjeta de alimentación que les permite sacar de las oficinas de la banca oficial 50 reales al mes para la compra de alimentos. En cada comunidad hay unas 500 familias que se benefician del programa. Pero no sólo se trata de dar alimentos, sino que esta acción va acompañada de toda una política pública de integración social. Por ello a los beneficiarios se les requiere que estén alfabetizados, que los niños acudan diariamente a la escuela, que formen parte de un programa de promoción sanitaria, se ofrecen microcréditos, se crean cooperativas familiares, se promocionan viviendas populares, etc.. Los resultados ya se están empezando a ver. Un ejemplo es el municipio de Guaribas, en el estado de Piauí, con poco menos de 5.000 habitantes, en el que 59,9 niños de cada mil nacidos, morían de hambre antes de cumplir un año; desde abril del año pasado no ha muerto ninguno. En este mismo pueblo ya se ha creado una emisora de radio y se ha abierto un salón de belleza, "lo que es una muestra de progreso y de mejora de autoestima. Lo que se busca es que las familias puedan caminar hacia la inclusión social dentro de un gran programa de inserción", señala Betto. La movilización popular es impresionante, porque la inmensa mayoría de los que trabajan en el programa son voluntarios. Con este programa se quiere llegar a 3,6 millones de familias, cuya renta media es de ocho euros y está previsto subir a 75. No es mucho, pero mejorará la vida de millones de brasileños. Por eso el teólogo no duda en afirmar que "Hambre Cero es la versión política de la multiplicación de los panes y de los peces". En la lucha contra el hambre, Betto destaca la contradicción que se vive en Europa y en América del Norte. "Allí se hacen muchas movilizaciones, gestos de todo tipo, importantes y necesarios, sin duda. En el mundo hay 40 millones de enfermos de sida y se hacen cantidad de campañas, pero lo que más mata es el hambre. Cada día mueren miles de personas. Si el hambre mata 20 veces más que el sida, ¿por qué hay tan pocas movilizaciones? La respuesta es que el sida no hace distinción de clase, pero el hambre sólo afecta a los pobres y ellos no nos importan". Frei Betto recuerda también que hay zonas en Brasil, que no son como la Amazonia, en las que llueve muy poco y en las que hay que aprender a convivir con la sequía. Por eso también está en marcha el programa Sed Cero. Pedro Simao creó un sistema muy sencillo para que no se pierda el agua de lluvia, que después de un minuto de estar cayendo es totalmente potable. El "invento" consiste en instalar un canalón a lo largo del perímetro del tejado de las viviendas, de manera que toda el agua que cae se recoge y mediante un brazo de tubo se deposita en un aljibe, que tiene una capacidad de 6.000 litros, con los que se pueden cubrir las necesidades de una familia durante un año. Está previsto construir un millón de depósitos para la captación de agua. Este sistema, además, tiene un efecto revolucionario, "ya que está poniendo fin a determinada clase de políticos que generación tras generación han vivido de la explotación de los sistemas de suministro de agua, con los que amenazaban a la gente", indica Frei Betto. Pero no todo es color de rosa, también hay críticas. Pero éstas, según Betto, "no afectan demasiado al presidente Lula, sobre todo aquellas que llegan de la extrema izquierda, que pensaba que iba a hacer una revolución. Él no puede hacer magia ni milagros. Nosotros no hicimos una revolución, sólo ganamos unas elecciones, que no es lo mismo. Llegamos al gobierno, pero no llegamos al poder, que sigue en otras manos como todos sabemos. No queremos ser una página en la historia, sino que queremos hacer una serie de cambios estructurales, sin rupturas institucionales, que lleven a la justicia". Los resultados de las encuestas parecen darle la razón, porque el presidente en estos momentos tiene el respaldo del 63,3% de la población. Lula es católico y mantiene una excelente relación con los obispos brasileños, pese a que en noviembre del año pasado éstos criticaron al gobierno por la reforma de la política agraria, "un tema que todavía no está maduro y que requiere mucho consenso". Esta postura de los obispos es aceptada con una sonrisa por parte de Betto para quien "la actitud crítica del Episcopado es muy positiva, porque no queremos una sociedad inmovilizada, que es lo que buscan la mayoría de los políticos, sino una sociedad que se movilice ante todo lo que considere una injusticia". Animador incansable de las comunidades de base, -"todos los líderes populares han pasado por ellas", recuerda- no ve diferencia entre su trabajo de asesor del presidente y su labor pastoral. "En ambos frentes lucho por lo mismo: los necesitados, los marginados, los miserables. Y además cuento con todo el apoyo de los dominicos y de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil". Hace real la esperanza en el futuro cuando se le pregunta: ¿es posible hacer de un marginado un ciudadano "normal"? y responde que sí. "El ejemplo más claro es Lula y cinco ministros de su gabinete, que vienen de la pobreza y que comenzaron su militancia política en las comunidades de base", afirma. También se muestra convencido de que la teología de la liberación sigue muy viva, "porque todas las injusticias que denunciábamos hace 20 años, ahora es el Papa quien habla de ellas y es el más crítico con esta globalización que nos amenaza. Ésta es una constatación muy importante para nosotros". En este sentido, Frei Betto asegura que lo que "buscamos es un nuevo modelo de sociedad que haga frente a la ‘globocolonización’, que es lo que en realidad es la globalización". Una globalización que se hace patente en el ALCA (Asociación de Libre Comercio para las Américas), que "va a crear un grave problema para Brasil y para los demás países latinoamericanos. El ALCA supone una nueva versión de colonización con todas las ventajas para Estados Unidos. Hay que lograr una articulación de América del Sur y de otros países pobres, cuyo primer paso fue la Conferencia de Cancún, en donde se logró reunir a 23 países contra los proyectos mercantiles del G-8. Esto es un éxito para los países en desarrollo". (extractado de "Vida Nueva" n. 2.403). |
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