RENÉ VOILLAUME:

El evangelio "en el corazón de las masas"

Después de una enfermedad de dos meses, el 13 de mayo del año pasado, en la Fraternidad de las Hermanitas de Jesús en Provence (Francia), moría a los 97 años el p. René Voillaume, uno de los grandes maestros de espiritualidad de nuestro tiempo.

El p. Charles de Foucauld, misionero francés en el desierto del Sahara y cuya causa de beatificación está siendo estudiada por la Iglesia, fue asesinado el 11 de diciembre de 1916 en Tamanrasset (Argelia), después de haber buscado infructuosamente que alguien se le uniera "para gritar el evangelio con la vida" en medio de esas tribus musulmanas del desierto. Él pensó seriamente en un nuevo instituto de religiosos y también de religiosas para los cuales redactó unas reglas, pero nunca vio su sueño realizado y aceptó el fracaso aparente de su deseo como una consecuencia de su indignidad.

Cinco años después, en 1921, apareció en Francia la biografía del p. Charles de Foucauld, de René Bazin. Ese libro provocó una profunda emoción en el corazón de un joven de 16 años que se llamaba René Voillaume. Seducido por esa espiritualidad y por ese testimonio, Voillaume entró en el seminario de Issy y allí encontró a otros compañeros atraídos por los mismos ideales. El 29 de junio de 1929 es ordenado sacerdote y con esos mismos compañeros se entrega al estudio de la Regla que había dejado el p. de Foucauld para su futuro instituto. En 1933, de acuerdo con el obispo, los cinco sacerdotes visten el hábito del p. Charles de Foucauld (una túnica blanca y un corazón rojo con una cruz arriba) en la basílica de Monmartre y marchan enseguida al desierto del Sahara en el oasis de El-Abiodh, estableciendo allí la primera Fraternidad, de tipo monástico. Se llamaron Hermanitos de Jesús.

Al mismo tiempo, en 1938 en El Golea, el oasis donde descansaban los restos del p. Charles de Foucauld, el p. Voillaume se había encontrado con una mujer que con otra amiga había cruzado el desierto en camello durante 12 días para rezar sobre la tumba del p. de Foucauld: era Magdeleine Hutin, la que sería la hermana Magdeleine de Jesús, fundadora de las Hermanitas de Jesús. Fue una amistad que duró hasta la muerte de ella en 1989. El p. Voillaume fue su director espiritual pero ella también influyó sobre él para que abriera la clausura y compartiera la vida de la gente del desierto a ejemplo del p. de Foucauld en sus últimos años. Voillaume, por otra parte, en viajes hechos a Europa después de la Segunda Guerra Mundial tuvo contactos con la Misión de France, con la JOC, con el p. Jacques Loew que trabajaba como cargador en el puerto de Marsella y entendió que era indispensable la dimensión apostólica y misionera. Los destinatarios de la misión de la Fraternidad no serían sólo los musulmanes del desierto sino toda tierra de misión y también el mundo obrero a ejemplo del p. Charles, "el hermano universal". Y en mayo de 1946 se funda en Provence (Francia) la primera Fraternidad obrera; Voillaume forma parte del grupo, trabajando como pintor.

La hora de la expansión de las Fraternidades llegó en esos años de posguerra y es cuando el p. Voillaume escribió las cartas y conferencias publicadas en 1949 bajo el título: "En el corazón de las masas". El libro conocerá más de una docena de traducciones y numerosas reediciones. En aquella época aparecen las definitivas Constituciones de los Hermanitos (1951) que siguen fielmente las orientaciones espirituales del p. de Foucauld pero con oportunas adaptaciones. Ellos quieren "imitar la vida laboriosa de Jesús obrero en Nazaret, llevando a cabo en la pobreza una vida de trabajo y de oración, en contacto íntimo con los hombres a fin de contribuir con el testimonio de sus vidas, más que por sus palabras, a hacer conocer y amar a Jesús y establecer entre todos los hombres la unidad fraternal del amor del Salvador" (art. 3). Se trata de un apostolado "silencioso"; es "estar presentes en medio de los hombres como testigos silenciosos de la amistad de Dios". Es ser "contemplativos del Corazón de Cristo, en el mundo".

 

"GRITAR EL EVANGELIO CON LA VIDA"

Si bien Charles de Foucauld fue el principal inspirador de las Fraternidades, él no dejó una doctrina espiritual sistemática ya que la mayoría de sus escritos fueron anotaciones personales no destinadas a la publicación. Él quiso "gritar el evangelio" con el testimonio de su vida, como solía decir. El verdadero fundador que elaboró y expuso las principales líneas de la espiritualidad de las Fraternidades y les dio una estructura orgánica, fue Voillaume que en los años 50 y 60 expresó su pensamiento en varios libros y sobre todo en sus Cartas a las Fraternidades. El texto del decreto del Vaticano de 1968 elevando al instituto a Congregación de derecho pontificio, dice: "Su fin, siguiendo el espíritu de Nazaret, consiste en una peculiar vida contemplativa, en la adoración de Cristo en la Eucaristía, en el ejercicio de la pobreza evangélica, en el trabajo manual y en la real participación de la condición social de aquellos que se encuentran despojados de todo".

En 1956, permaneciendo Voillaume como prior de los Hermanitos de Jesús, fundó los Hermanitos del Evangelio. Éstos, en el mismo espíritu de contemplación, pobreza y caridad fraterna propios del p. de Foucauld, tendrían la misión de evangelizar los ambientes pobres y más alejados de Dios a través de un apostolado "directo" y explícito. En 1963 fundó las Hermanitas del Evangelio. Nunca dejó de ser Hermanito de Jesús pero después de 30 años, en 1965 dimitió como prior de los mismos para poder seguir mejor las nuevas fundaciones y dejó la obra en manos de René Page. Una de las personalidades del mundo católico que quedó fascinada por esta espiritualidad fue Jacques Maritain y su esposa, Raíssa, ya que ambos querían vivir una vida contemplativa en el mundo; con la muerte de Raíssa, en 1960 Maritain entró en la Fraternidad de Touluse, donde vivió hasta 1970, año en que pidió ser admitido en la Congregación para morir, formando parte de ella, en 1973.

Después de fatigosos viajes que lo llevaron a dar la vuelta al mundo para visitar a las Fraternidades, en los últimos años Voillaume se retiró en un pueblito cerca de Carcassonne en Francia quedando como un patriarca bíblico a disposición de todos. Ya habían surgido grupos de Laicos Consagrados, una Fraternidad Sacerdotal, un Instituto Secular y asociaciones de laicos como la Fraternidad Secular, todos animados por el espíritu del p. Charles de Foucauld.

Tres meses antes de morir exclamó: "Estoy feliz de ir al encuentro con el Señor, pero tengo todavía tantas cosas que decir y escribir…" En los últimos 6 años había perdido la vista y en los últimos tiempos no podía celebrar la Misa y ello le suponía un gran sufrimiento. En su testamento espiritual señala su extraordinario amor a la Eucaristía, además de su docilidad a la Iglesia en la cual siempre encontró apoyo. Un día le había preguntado a Pablo VI si era oportuno dejar a unos sacerdotes solos en medio de un océano musulmán. "Me pidió que animase a los sacerdotes a quedarse donde estaban, como signo de la presencia de la Iglesia a través de la oración y la caridad. La Iglesia es Cristo en este mundo, inclusive a través de una sola persona."

Juan Pablo II lo definió como "un modelo de proximidad a los pobres". Desde el Líbano, el p. Voillaume escribió: "Vengo de ver en Beirut a los Hermanitos instalados en dos cuartuchos miserables, en el centro de un patio habitado por pobres familias árabes. La vida no es fácil tampoco para las Fraternidades del Sahara que viven bajo la tienda de lana negra cuando el sol abrasa. Y pienso en nuestros Hermanitos marineros durante las largas jornadas de pesca y durante las noches de tormenta y pienso en los que viven en la selva o en las callampas de Santiago de Chile… Cada vez y con más frecuencia, Jesús conducirá a sus Hermanitos hasta el corazón de las masas más abandonadas y más despreciadas". El p. Voillaume exigía de sus Hermanitos demostrar que era posible orar, con la oración de la gente pobre y en profundidad, en las mismas condiciones de vida de los trabajadores manuales asalariados y de los más pobres.

Esta extraordinaria figura descansa en un pequeño cementerio de Le Tubet, en Provence (Francia). Una muchedumbre rodeó su sepelio y lo despidieron con la "Oración de Abandono" del hermano Charles de Foucauld.

Primo Corbelli